CRÓNICAS | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2026
‘5 minutos más’, una «película coreana» de ciencia ficción sobre «no entender qué está pasando en el mundo»

Berto Romero en la rueda de prensa de '5 minutos más' en San Sebastián. ©Ulises Proust
El rodaje de 5 minutos más consistió en un plano al día. En concreto, un plano secuencia que tenía que durar cinco minutos clavados, 5:00, 300 segundos, rodado siempre a la misma hora del día, las 18.30, para respetar el raccord de luz y para mortificación del director de fotografía, Santi Vilanova, al que una nube podía enviar todo el trabajo al garete.
En palabras de Javier Cámara, uno de los protagonistas, «grabando con 30 personas corriendo detrás de ti sin hacer ruido, todo el equipo, los micrófonos, todo. Te metes a conducir un coche y hay ocho personas contigo, dos actuando y cinco esquivándote para no salir». Y en las de su director, Javier Ruiz Caldera: «al construir cada escena sientes como que todo el equipo está concentrado en lo mismo, y era una sensación muy bonito cuando salí y todos nos mirábamos con la alegría de haberlo sacado».
Ruiz Caldera y Cámara, junto a Berto Romero —también guionista— y Belén Cuesta, además de Edmond Roch, María Rubín y Andreu Buenafuente como productores, atendieron a los medios en el Kursaal después del pase de prensa de la cinta, que tiene su estreno absoluto este sábado 19 de septiembre en el Festival de San Sebastián. Una cinta que compite por la Concha de Oro, algo poco usual para una película de ciencia ficción y que no está claro si es comedia, thriller o drama. «Es como las películas coreanas, que son todo a la vez», bromearon Ruiz Caldera y Berto.
Un filme con actores de comedia y que por eso mucha gente ha interpretado así en los primeros pasos, pero que conforme se aclara su premisa, se va convirtiendo en una lucha por la supervivencia. En un giro retorcido de ciencia ficción, los personajes, y el mundo entero, están atrapados en un bucle de 5 minutos, pase lo que pase regresan siempre atrás en el tiempo, desde las 18.35 al lugar donde estaban a las 18:30 del mismo día, con catastróficas consecuencias.
Solo reaccionar, no reflexionar
Para Romero los planos secuencias —decir cuántos es un ligero spoiler— «han hecho que el rodaje sea todo lo contrario que la historia que se cuenta. Como había que rodarlo de esta manera, era mucho más fácil meterse en situación, encontrabas una comodidad. Yo nunca he vivido un rodaje donde el equipo se tuviera que unir tanto», ha explicado, frente a un argumento en el «son unas personas que se quedan aisladas y que se enfrentan unas a otras».
El actor, cómico y guionista explicó, a preguntas de la prensa, que escribió el guion en tres meses, después de incubar la idea durante años, haciendo «la película que me habría fascinado teniendo 15 años... que es la edad que tiene mi hijo mayor ahora». Una búsqueda que nace su afición a la fantasía, la ciencia ficción y el subgénero de los viajes en el tiempo, al que quiso buscar la vuelta para «hacer algo diferente».
Aunque su propósito no era político ni de crítica social, «ocurrió que me di cuenta cuando lo escribía que estaba retratando algo muy contemporáneo, un sentimiento muy actual. Lo que le pasa a los personajes en la película es que solo pueden reaccionar, no pueden reflexionar. Solo es reacción sobre lo que está ocurriendo. Y me parece que eso es un poco lo que nos pasa a todos día a día. Esta sensación de que me voy a dormir y va a estallar ya la Tercera Guerra Mundial. Y al día siguiente era broma, pero hay otra cosa que también es muy heavy. Y tú no puedes adaptarte, solo vas reaccionando de forma emocional».
Romero aseguró que también que «ha salido bastante oscuro el guion. Cuando lo leía pensaba: ‘esto parece como la vida de alguien que se quiere divorciar'». Que no es así, mi mujer está ahí, la quiero muchísimo, estamos muy bien», bromeó. Su conclusión es que «como soy cómico, a lo mejor esto ha sido como limpiar el filtro, que sale toda la porquería que se había quedado». La historia era tan oscura que no quería protagonizarla y fue Ruiz Caldera quien lo convenció, y también de dejar que surgiesen las situaciones cómicas en mitad de la catástrofe que aparecen en 5 minutos más.
Todos los departamentos rodando juntos
«Aún no sabemos que película hemos hecho», añadió Ruiz Caldera, «porque aún no la hemos visto con público». En los pases hasta ahora, unas personas afirman que se han reído mucho y otras que lo han pasado fatal, alguna otra que las dos cosas a la vez. En su caso, cuando recibió el guion de Romero —con el que ya trabajó en Mira lo que has hecho (2018-2020), El otro lado (2023) o Superlópez (2018)— «quise rodarla en seguida porque era algo diferente a todo lo que se ha hecho, o que se hace ahora mismo, en este país, y tenía ese punto desacomplejado de mezclar géneros como las películas coreanas, y ese reflejar eso actual de no entender qué está pasando en el mundo».
En el guion no venían los planos secuencias, pero el director afirma que «vi muy claro que había que rodarlo así, como una manera de sentir el tiempo como lo sienten los personajes, como se lo queríamos transmitir a los espectadores. Cinco minutos reales y que sientan que están llegando al final», comentó. Fue una decisión que le hizo incluso «renunciar a mi herramienta favorita, que es el montaje, pero me impuse la regla de que no lo puedo usar». Eso sí, en 5 minutos más el estilo es una pista, casi un spoiler, puesto que «cuando el efecto no está sucediendo, se rueda como una película convencional, al principio y al final».
Finalmente para Belén Cuesta hubo «algo muy teatral en terminar y empezar algo. Corres de verdad, gritas de verdad, te asustas de verdad o conduces de verdad, frenéticamente. No es solo un plano tuyo, corto, y paras, sino que te pasa una historia real de cinco minutos. Lo que parece muy difícil de concentración, lo que suena natural.. al final sucede. Y gracias a eso también rodando así se aprende de todos los departamentos de cómo se hace una película. En otras películas llegas y esta todo montado, ahí parones. Aquí hemos ido todos los departamentos todos a la vez. Y eso es algo muy bonito».


Jose A. Cano


