Fran Araújo, Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña han presentado ‘Apagón’ en Iberseries & Platino Industria como una reflexión “optimista” sobre las reacciones de personas normales ante la catástrofe
“En ‘Apagón’ hemos huido del tópico del género apocalíptico y contado temas de aquí, de España”

Apagón está a punto de estrenarse en Movistar Plus+. Tras el aso de la serie por el Festival de San Sebastián, su productor y guionista, Fran Araújo (Rapa, Hierro, Un año una noche) y Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña (Antidisturbios, As bestas), que firman el primero de los episodios, han pasado por el Iberseries & Platino Industria para hablar de la serie, valorar el trabajo conjunto del amplio equipo de guionistas y directores que han reunido y también los territorios, poco habituales en la ficción televisiva española en los que han intentado internarse.
Fran Araújo cofirma tres de los cinco episodios, produce y coordina la escritura de una serie con apariencia de antología pero aspiración de una mayor cohesión. Peña y Sorogoyen se han encargado del primer capítulo y completan una terna de guionistas que incluye a Alberto Marini, Rafa Cobos e Isa Campo y de directores entre los que también está Campo y se añaden Alberto Rodríguez, Isaki Lacuesta y Raúl Arévalo.
El productor explica a Cine con Ñ que, en las ficciones de este tipo, “el tópico es que el mundo se ha acabado y la gente se mata entre ella por sobrevivir. Queríamos huir de eso y contar temas de aquí, de España. Lo bueno del género es que permite aumentar la realidad y subrayar determinados temas que nos preocupan”. Admite que antes de la pandemia “ni nos habríamos planteado hacerla. Pero cuando vives una situación de ese tipo… aunque sobre todo nos interesaba reflejar esa situación de catástrofe de forma realista. Dar salida a cosas que piensas o que sientes durante la pandemia, pero con otro tipo de catástrofe”.
De la ciudad al campo y de lo coral a lo individual

Aunque Apagón se basa en el podcast El Gran Apagón no lo adapta directamente. Araújo y Peña explicaron que el equipo de guionistas se sentó a perfilar los diferentes argumentos, dentro del relato general de una España que se queda sin electricidad y el caos que eso provoca. “Todos los guionistas hemos estado en el proceso de gestación de todos las tramas y el que ha escrito cada capítulo fuese consciente de cómo funcionaban los demás”. Así, el objetivo fue interconectarlos pero no de forma obvia.
“Nos gustaba que el cuarto el enlace fuese más de contexto. En el capítulo 3 ves a la gente yéndose de la ciudad y en el 4 llegan al campo”, explica Fran Araújo. “La serie viaja de la ciudad al campo y de la institución al individuo. Las dos primeras entregas se ambientan en instituciones y son más corales, los dos siguientes son más de individuos… y sin reventar nada, el último lo recoge todo”. Se trataba “de evitar los clichés o de una conspiración detrás de todo o de darle épica, aterrizarlo en el día a día y en una serie de temas”.
Isabel Peña añade que cuando se ofreció a cada director el concepto no estaba planeado repetir los equipos habituales -ella misma y Sorogoyen, Rafael Cobos y Alberto Rodríguez o Isa Campo e Isaki Lacuesta- pero “la lógica del reparto lo impuso”. En su caso, la primera entrega era “la más complicada, yo la veía como una especie de peaje, porque sirve para explicar por qué se produce después”. Es, básicamente, un episodio de gente reuniéndose y hablando de tormentas solares en salas y pasillos, algo que Sorogoyen dijo “recibir encantado. Veía el guión como un reto y me gustó mucho”.
“Fran me dijo ‘esto lo tienes que hacer tú’, y pensaba ‘tendrás morro'” bromea Peña. Ese capítulo, en el que el personaje de Luis Callejo intenta prevenir la catástrofe inminente y se reúne con responsables políticos, empezó como el más largo de todos en guión y se fue recortando. “Fran pedía recortar y yo quería más gente hablando”, añade Sorogoyen. “Es algo que me gusta como espectador”.
Preguntados por nosotros por la carga de crítica política, ambos señalan al episodio 2, ambientado en un hospital y escrito por Arévalo, que lo dirige, Marini y Araújo. “El nuestro parece más político porque aparece una ministra que se equivoca en las decisiones que toma, pero no queríamos presentarla como la mala. La cosa es plantearle al espectador qué harías en su lugar. Esas situaciones se dan y no son fáciles” argumentó el director.
El apocalipsis y el vecino del quinto

En Apagón aparecen personajes de la Cañada Real que no tienen que acostumbrarse a la ausencia de electricidad porque ya viven sin ella, MENAs convertidos en niños sin hogar, temporeros o pastores que estaban olvidados por el mundo de la ciudad y de repente se convierten en vitales. Fran Araújo comenta que querían recoger “temas de actualidad y que nos importan mucho. No solo política, sanidad o cómo sería una adolescencia en ese contexto, también, como se ve en un episodio, que una crisis es una oportunidad para replantearnos la realidad, para que las cosas que hemos asumido que tienen que son de una determinada manera no tienen por qué serlo, como le ha pasado a mucha gente por la pandemia”.
El objetivo era hablar de “cómo es la humanidad de la gente ante una situación excepcional. Son personajes enfrentados a una crisis, una situación que va a durar un tiempo limitado. La actitud que toman hasta que se arreglen las cosas dice mucho de ellos como personas o del conjunto como sociedad”. Así, la desigualdad se convierte en uno de los temas centrales, con el enfrentamiento entre campo y ciudad entre sus ejes. “No son espacios habituales para televisión, por eso también hicimos una apuesta muy vehemente por mezcla entre actores profesionales y no profesionales”.
Por el camino, una serie sobre una catástrofe hipotética no ha dejado de estar de actualidad, entre tormentas solares y crisis energética. “La realidad nos ha ido cogiendo”, explica Araújo. “Cuando escribimos pensábamos que la pandemía había terminado y luego en el rodaje tuvimos que parar por tener muchos contagios. La duda era: ¿cuando estrenemos la gente estará ya harta? Y al mismo tiempo, siguen pasando cosas que mantienen actualidad esa sensación apocalíptica”.
