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Películas españolas

En los márgenes: Una simple herramienta de concienciación

La bienintencionado película de Juan Diego Botto parece decirnos que la realidad es muy compleja al mismo tiempo que la simplifica en un muestrario
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Presentada en el Festival de Venecia y luego en San Sebastián, En los márgenes sigue tres historias que van en paralelo durante las mismas 24 horas: un abogado (Luis Tosar) intenta encajar una agenda imposible mientras busca a una mujer para que los servicios sociales no se lleven a su hija; una mujer (Penélope Cruz) se enfrenta al agónico día anterior a su desahucio oficial buscando apoyos; y una mujer (Adelfa Calvo) trata de ponerse en contacto con su hijo desaparecido (Font García).

El actor Juan Diego Botto debuta en la dirección con este thriller dramático, un ejercicio de voluntarioso y bienintencionado cine social que quiere poner el foco en el grave problema de los desahucios en España. Botto se acerca con un estilo muy directo, cámara en mano, al enquistamiento de uno de las consecuencias más duras de la crisis del 2008, una de las llamas del movimiento 15M y hoy una realidad parece que ya normalizada. La intención es que no podamos apartar la mirada de esas vidas afectadas por los más de 100 desahucios diarios que hay en nuestro país.

Un compromiso social, una voluntad de denuncia, que está por delante de todo en la película. Va antes que los personajes y la forma cinematográfica. Por eso En los márgenes no pasa de ser un contorno dramático y con actores a una realidad que te quieren contar, no intentar hacer ver. Una historia construida desde la legitimidad de la injusticia de partida, pero que somete a las imágenes a un carril único. Una experiencia directa que puede resultar útil como rebelión a la invisibilidad, pero que se conforma con ser solo una herramienta de concienciación.

Valores y privilegios en los márgenes

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Lo primero es lo primero: es muy difícil no valorar el compromiso de Botto y de Penélope Cruz -que ha creido tanto en el proyecto como para involucrarse en él directamente como productora- de hacer una película sobre este tema desde hace casi 10 años, con todo los obstáculos que eso significa. Más si tenemos en cuenta que, a estas alturas, no tienen ninguna necesidad de apuntarse a ningún carro. Pero que lo hayan hecho desde una sincera y encomiable voluntad de denunciar una realidad inadmisible no convierte automáticamente a En los márgenes en una buena película.

Ojo, no caigamos tampoco en el otro lado: que esta película la hayan hecho dos personas -y muchas más de dos- desde una evidente posición de privilegio social y económico no la hace mala o hipócrita de partida. Casi el 100% del cine en cualquier lugar del mundo está hecho «desde arriba», y no por eso tienen que reflejar solo sus excepcionales realidades. Para eso está la ficción. Los responsables de En los márgenes tienen todo el derecho a acercarse a esta situación que afecta a miles de españoles y a poner la cámara donde consideren para hacerlo. La crítica está en cómo lo han hecho.

Cine inmersivo teledirigido

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Tras superar el fuerte impacto emocional de su final -con su explicación incluida, claro-, uno se puede dar cuenta de que algo no cuadra. El principal problema de En los márgenes está seguramente en los preceptos de su guion. Botto y la coguionista Olga Rodríguez han seguido la misma lógica con la que se escribe un reportaje periodístico «humano» (o «con color», dicen algunos redactores jefes): plantear la dimensión de un problema aportando diversas fuentes directas que nos darán una visión global de la dimensión del mismo. Storytelling periodístico a través de la inmersión. De ahí que En los márgenes tenga tres grandes polos argumentales que se van intercalando y mezclando. Cada una aporta su granito de arena para que entendamos la dimensión y densidad del problema.

Es un enfoque legítimo, pero también es un cálculo de partida que te separa de lo que estás contando. Una distancia teórica que se hace más grande por la disonancia que crea con sus formas: En los márgenes quiere dar una apariencia de cercanía y crudo realismo, con nerviosos planos secuencia cámara en mano, asambleas de afectados y captando los verdaderos contrastes de las calles de la Madrid fuera de la M-30. Un supuesto cine directo que no casa con el muy teledirigido muestrario de sus historias. Botto parece decirnos que la realidad es muy compleja, pero a la vez la simplifica demasiado.

A esto se le añade un paulatino engolamiento dramático que Botto, inseguro, acaba por enfatizar con música y diálogos ejemplarizantes al borde del colapso. A la película, que aguanta sobre todo por la historia del personaje de Luis Tosar -y la frescura de Christian Checa-, se le acaba yendo la fuerza por la boca. En los márgenes se deja engullir por lo serio y dramático de su tema, sin ser capaz ni de zambullirse en la compleja realidad ni de distanciarse para mirarlo todo con perspectiva. La puedes ver online en

Fotogramas: En los márgenes
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.