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Críticas

La Joia: Bad Gyal: Esto no va de la música

Un documental bien planteado sobre la cara B de la creación de un disco que se distingue del reclamo morboso y la autopromoción cuanto más se acerca a los contradictorios entresijos de la industria musical
<strong>La Joia: Bad Gyal</strong>: Esto no va de la música 2

La Joia: Bad Gyal se centra en la difícil preparación y lanzamiento de La Joia, el primer y único álbum musical de Alba Farelo, más conocida como Bad Gyal. En un camino que recorre varios años de la vida de la cantante catalana hasta este mismo 2024, el documental se detiene en las distintas piedras por el camino que se encuentra Bad Gyal y todo el equipo involucrado en la creación y puesta a punto del disco.

David Camarero, hasta el momento especializado en dirigir videoclips musicales, firma esta película que tiene como protagonista a una de las cantantes de música urbana más exitosas que tenemos en España. Lo hace con una maniobra y enfoque al estilo de Esa ambición desmedida (claramente una inspiración narrativa): contar lo que hay detrás del éxito y los tira y afloja de la relación entre la artista de masas y una industria que oscila entre las posibilidades que ofrece y las limitaciones que supone un negocio con tantos intereses cruzados.

Si en el de C. Tangana el centro era una gira de conciertos que se va torciendo, en el documental de Bad Gyal se trata de un disco que parece no llegar nunca. Eso focaliza el centro intelectual y emotivo de La Joia: Bad Gyal de una forma clara. Este corazón argumental ya lo distingue de la simple colección biográfica o de vender al peso el acceso insider a la realidad de Alba Farelo y su equipo. Que puede parecer poca cosa, pero en realidad no lo es si se ve el panorama de documentales musicales actual.

La Joia: Bad Gyal documental

Más allá del fan de Bad Gyal, que se centrará en detalles y entresijos de cómo se hizo el disco o en la personalidad perfeccionista y transparente de Bad Gyal/Alba Farelo, quien se acerque a La Joia: Bad Gyal de una forma más «laica» encontrará cosas más allá. La principal, como ya hemos dicho, es ver cómo la maquinaria de la industria musical mainstream, por un lado o por otro, impide a una artista que empezó autograbándose sus temas en casa poder hacer lo que realmente quiere.

Dentro de ese marco general, Camarero elige momentos y detalles que evidencian el estado emocional y psicológico de la artista y cómo esa tormenta silenciosa influye en su relación con su equipo y consigo misma. Aunque sabemos que esto no es la realidad al 100% (esa no se graba), el documental está lo suficientemente dentro y Camarero es hábil para mostrar lo que está pasando más allá de lo que vemos directamente.

De hecho, el documental tiene algunos momentos que denotan una sensibilidad y un ojo que si te dicen que es el de Albert Serra te lo podrías creer. Tiros y ángulos de cámara, que es lo que queda fuera de campo y que no, cómo se aguantan determinadas secuencias y se producen los cortes… hay distintas secuencias en las que se reflexiona activamente y con la cámara sobre la fama, la imagen de la diva, la presión constante sobre el cuerpo de las mujeres o los aros por los que se obliga a pasar dentro de una maquinaria que mueve millones de euros.

<strong>La Joia: Bad Gyal</strong>: Esto no va de la música 1

Estas buenas decisiones y significados de La Joia: Bad Gyal maquillan lo suficiente algunas otras decisiones más cuestionables, que denotan una cierta inseguridad sobre el material y la capacidad del espectador para leerlo/entenderlo. Si por un lado tenemos una voluntad de expresar cosas a través de la composición del plano o incorporar una reflexión sobre cómo acercarse a su sujeto, por el otro se opta por incluir testimonios en modo ‘cabeza parlante’ para tapar los huecos narrativos que se van dejando sobre cómo y por qué se retrasó tanto La Joia, que es la gran pregunta.

Eso, junto a la querencia por el montaje efectista con canciones es lo peor de un documental que sí consigue tener el suficiente interés y pericia para, por un lado, acercarnos a su protagonista (y a la actriz revelación, su mánager, Alba Blasi) sin ser puramente hagiográfica y, por el otro, trascender los dimes y diretes de la agónica salida del álbum para desnudar lo normalizado que está que las creaciones artísticas no estén nunca del todo en las manos de sus creadores una vez llegados a ciertos niveles.

Uno podría argumentar que se trata de un documental sobre una artista musical en la que la música es lo de menos (al final, Biasi, recuerda de qué iba todo esto). Pero es precisamente eso de lo que quiere hablar Camarero: entre tú y el álbum, que ahí está para quien quiera escucharlo, hay una maraña de corporativismo, marketing e intereses cruzados, con el dinero siempre como meta principal. Esta película pone algo de luz a esa zona oscura mientras se sabe parte de esa misma maraña.

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Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.