CRÍTICAS
Zeru Ahoak: Una cerilla y un bidón de gasolina

Stills de 'Zeru Ahoak'. Montaje: ©Cine con Ñ
Zeru Ahoak (Bocas de cielo) vuelve a visitar a la detective Nerea García cuatro años después de los sucesos de Ondarroa, que se contaron en Hondar Ahoak (Bocas de arena). Traumatizada por sus experiencias y fuera de la Ertzaintza, Nerea vive recluida, sin conectar con nadie más que con el rider que le trae la comida y al que ayuda a prepararse una beca. Pero la misteriosa aparición del cuerpo de una escort en un contenedor de basura hace que ante su puerta se presente su antiguo jefe, Lertxundi, intentando que trabaje de nuevo para él.
A ETB, por lo que sea, se le suele dar mejor copiar los nordic noir que a otras televisiones en España y olé. Será el clima, que ayuda a que la iluminación y los ambienten se parezcan, será la habilidad de Koldo Almandoz y Harkaitz Cano aquí y en su precuela de 2021 o la capacidad de Nagore Aranburu de ser inexpresiva cual noruega con excelso Estado del Bienestar pero cuyos vecinos se suicidan más por falta de sol. Aún así, de lo que no nos libramos nunca, en esta o en otras series mucho peores, es de las prostitutas muertas.

Jose A. Cano