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Críticas

Negro limbo: La zona de interés

Lorenzo Benítez dirige un documental sólido sobre la memoria edulcorada de la colonización española de Guinea Ecuatorial y el asesinato del líder independentista Acacio Mañé
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Negro limbo cuenta la historia de la muerte de Acacio Mañé, líder independentista de la Guinea Ecuatorial española que fue asesinado por las fuerzas de seguridad franquistas en 1959, sin que se pudiese recuperar nunca su cuerpo. Lo hace a través de la memoria de Món Fernández-Dans, hijo del fiscal que llevó la investigación de Mañé y que fue destituido por indagar más allá de lo conveniente, que reconstruye la vida de las familias de colones españoles en Guinea en los 50. La película evoluciona del recuerdo idealizado de los españoles al país actual y el reconocimiento de las víctimas de la represión.

Una nueva entrega a la siempre precaria relación de España con sus colonias africanas de los siglos XIX y XX, de la que en años recientes hemos visto otros documentales como Anunciaron tormenta (2020), de Javier Fernández Vázquez, y tímidas incursiones de ficción tipo Dos vidas (2021). Esta última no dejaba de ser un culebrón buenista, pero al menos tenía más carga crítica que Palmeras en la nieve (2015), que quería un Memorias de África (1985) o Indochina (1992) ibérico, o la paternalista Piedra de toque (1963), de Julio Buchs, cuya importancia es más historicista por rodarse durante la época colonial.

El atractivo de Negro limbo, de hecho, es que coge el toro por los cuernos, se mete de cabeza en los asesinatos de líderes guineanos como Acacio Mañé o Enrique Nvo, y tiene el testimonio de un colono y su familia. Este es el mencionado Fernández-Dans, publicista y ya un señor maduro y asentado, que observa los hechos como debería el país: con distancia suficiente pero con espíritu crítico y voluntad de reparación. A la investigación contribuye el periodista David Morello, coautor del guión, y dirige Lorenzo Benítez, que ya se adentró en las dificultades para las madres solteras en Marruecos en Madres invisibles (2016).

Negro limbo de la memoria

negro limbo

La película arranca con fotografías de archivo y vídeos caseros de los 50, cuando esto último era un lujo impensable en la España franquista, que muchos colonos enviaban a sus familias. Negro limbo, con la voz de Fernández-Dans, se para a reflexionar sobre cómo lo poco que se conoce en la actualidad del periodo suele venir por ese filtro idealizado, en el que se borra a los guineanos que salen difuminados de fondo en la foto, con unos derechos inexistentes y reducidos a la semiesclavitud. La familia Fernández y otros supervivientes de la época dan fe de ello.

Desde ahí la película avanza hasta que aparecen guineanos actuales y con edad suficiente como para recordar la época, hasta el punto de lograr entrevistar a descendientes del desaparecido Mañé, que como supondrán son ya sobrino-nietos del fallecido. Por el camino se reconstruye en lo posible todo el proceso de su desaparición, entrevistando a antiguos militares españoles destinados en la colonia e incluso, de rebote y sin que consienta ser grabado, al secretario de Faustino Ruiz González, el gobernador general de Guinea Ecuatorial que ordenó el secuestro del líder anticolonial en su día.

Negro limbo no aclara la muerte de Acacio Mañé, porque es prácticamente imposible a estas alturas, pero viene a reconstruir lo que se puede: que seguramente la orden fue darle una paliza, no matarlo, pero a que sus ejecutores se les fue de las manos, y que lo más probable es que se deshiciesen del cuerpo lanzándolo al mar, garantizando la eliminación de las pruebas. El padre de Fernández-Dans quiso poner luz sobre estos hechos y fue apartado del caso y de Guinea por ello, de manera que el hijo ajusta cuentas mediante el documental y comparte ese espacio con

Los fragmentos de Negro limbo

<strong>Negro limbo</strong>: La zona de interés 1

Dentro de que Negro limbo es, en general, un documental muy sólido y que tiene claro su hilo narrativo y sus intenciones, no acaba de funcionar la metáfora del collage con la que parece querer abrir y cerrar su historia. Fernández-Dans aparece al comienzo y final del metraje montando el susodicho collage, que simboliza la manera fragmentaria en que desde España se ha reconstruido el papel del país como invasor en Guinea Ecuatorial. Sin embargo, el hilo del filme ha hecho algo mucho más efectivo con esa evolución desde la burbuja colona (La zona de interés, si se me permite) hasta la mirada aún herida de la población local actual.

Sirva como reflexión final sobre Negro limbo que, siendo una gran película que resultará accesible a quien no conozca nada sobre el período, sabe a poco en la medida en que España sigue viviendo de espaldas a su pasado como potencia colonial, aunque fuese una potencia muy menor y cutre y cateta en sus planteamientos. Lo mismo vale para el Sáhara Occidental, siempre presente en nuestros medios para bien o para mal, casi siempre como instrumento para confrontar con las obsesiones geopolíticas de cada cual, pero con el que el arte, y la vida, tienen deudas que van más allá de esas cuestiones más bien temporales.

Dónde ver

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.

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