CRÍTICAS
La familia Benetón + 2: Una comedia de dibujos animados

Stills de 'La familia Benetón+2'. ©Marina Caputo. Montaje: ©Cine con Ñ
La familia Benetón + 2 retoma a ‘Toni‘ Benetón, su mejor amigo Lolo y sus cinco hijos, cada uno de un continente, en el sitio en el que los dejó: un casoplón en un barrio exclusivo donde viven locas aventuras. O algo así. Hasta que descubren dos cosas: que la hermana de ‘Toni’ adoptó a dos bebés más a los que ahora deben cuidar y que Kanene, la hasta ahora benjamina de la familia, tiene un hermano perdido en África al que deben ir a buscar.
Bueno, pues eso. En 2024 la primera parte recaudó 4 millones de euros y es de suponer que andará dejando réditos desde Netflix para sus productoras gracias a esas tardes tontas de sábado en las que quieres que los niños estén callados un ratito. Era de cajón que iba a tener secuela, de una forma u otra, y el girito del «+2» tiene hasta gracia, al menos sobre el papel.
Dirige Joaquín Mazón (El casoplón, La Navidad en sus manos), especialista supremo en cumplir con comedias familiares de fórmula, y Leo Harlem y El Langui hacen sus personajes de siempre, con los niños… pues siendo niños. En general esta secuela es más de lo mismo, presuntamente más grande, más largo, y sin cortes, pero simplemente, aunque se cuele algún chiste ligeramente más «adulto», se ha convertido en dibujos animados.
La familia Benetón + 2 y me llevo una

La primera parte de La familia Benetón + 2 es básicamente chistes con lo complicado que es cuidar bebés en la que los personajes de Harlem y El Langui ejercen como entrañables imbéciles. Les ponen de secundaria a una agente de la Policía Municipal muy comprensiva interpretada por Anabel Alonso para que «ligue», o algo así, con Harlem, y así no nos creamos que son pareja. Pero es graciosa esa familia extraña y más o menos funcional que plantea la película casi sin querer.
En la segunda parte, la familia entera se sube a la furgoneta de mudanzas de Toni y Lolo —que de repente se acuerdan de que tenían un trabajo— y se van a alguna parte de África —no está muy claro dónde, un sitio con selva, cabras y chamanes— en busca del hermano de Kanene. Allí viven aventuras de Los Thornberrys (1998-2003) pero en imagen real, teniendo que colaborar todos los hermanos y con cosas mágicas. Luego todo el mundo se quiere mucho y entra un videoclip como de ONG con poco presupuesto.
Así que el problema de La familia Benetón + 2 es que… son dos películas pegadas por la mitad, casi como episodios de una serie de los 90 con esta misma premisa y en la que las subtramas de los niños tendrían más sentido que como están presentadas aquí. La mayoría de ellas, además, sin resolver o cerradas en un diálogo medio torpón en algún momento en el que no viene muy a cuento. Casi admitiendo que hay alguna escena escrita por ahí que ni se han molestado en rodar.
Las intenciones de La familia Benetón + 2

Pero claro, ¿quién soy yo para reprocharle esas cosas a La familia Benetón + 2? Algún chiste de la primera parte me ha hecho gracia —Lolo creyéndose que van a detener a uno de los bebés por llorón y diciendo «¡Que es mu chico!»—, los chavales para ser tan jóvenes se defienden bien y Harlem y El Langui tienen su jenesaisquoi que caen bien incluso en la más mamarracha de las circunstancias. La película te clausura un Festival de Málaga, pero no porque ella quiera, sino por las cosas del marketing. Su trabajo lo hace.
En la primera entrega me quejaba de que en el actual momento de la industria española se considerase solo esta fórmula como comercial. Ese mismo año 2024 me quitó la razón con buenos resultados para títulos de la famosa «clase media» como El 47 (2024) o La infiltrada (2024), el pasado 2025 mantuvo esa tendencia y el año del señor de 2026 ha arrancado como un tiro. Ponerme ñeñeñe sería de amargado. Esto es una chapuza porque no hace falta más si los niños se ríen y esta gente hace películas para ganar dinero. Ya está.
Y eso. Que La familia Benetón + 2 está tan loca que parece como si nos colasen una serie de los 90 de pocos medios por saga cinematográfica. Pero si en el baile final te has puesto a imitar la danza con tus hijos mientras os reíais, ¿para qué quieres más?
Dónde ver



Jose A. Cano