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El Cid, temporada 2: Épica de chichinabo

La gran superproducción de Amazon Prime Video copia recursos de aquí de allá sin mucho sentido

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El Cid Temporada 2 sigue casi donde lo dejó la anterior entrega: el rey Fernando ha muerto y repartido el reino entre sus hijos. Rodrigo debe elegir si permanecer fiel a su amigo Sancho, ahora soberano de Castilla, o aceptar las ofertas de los hermanos menores, Alfonso y Urraca, que le ofrecen tierras, castillos y la mano de Jimena. La guerra civil parece inminente y la fama del llamado ‘Campeador’ puede decantar lealtades de un lado o de otro.

Este «Cid de Amazon» quiere ser una Juego de Tronos low cost y no solo no le acaba de salir bien, sino que copia mal y a destiempo. La serie hace un esfuerzo encomiable de ambientación, pero enreda en demasiado poco espacio con demasiados personajes sin aclararse sobre qué quiere contar de cada uno. Se puede ver en automático, pero los bandazos del guion chirrían, sobre todo cuando es una serie en la que parece que todo tarda mucho en pasar y al mismo tiempo pasan demasiadas cosas.

De la primera temporada se publicaron buenas críticas en algunos medios especializados en Historia y la plataforma intentó promocionarla por la vía de polemizar con los partidos políticos. Ninguna de esas lecturas están en la serie: ni la historicista, ni el Cid españolista, ni el revolucionario. Es un culebrón medieval aderezado con algo de épica defectuosa que, la verdad, no acaba de arrancar porque no deja espacio para empatizar con sus personajes.

Crítica de El Cid, temporada 2, con spoilers

El Cid temporada 2

Vaya por delante que ponerse mijitas con la parte histórica sería un poco de amargados, y que incluso esta serie es más fiel de lo habitual al Cid «real» frente al literario en que incluye, para mayor enredo, a todos los hijos de Fernando I y no solo a Sancho, Alfonso y la malvada Urraca. La cosa es… que tampoco sabe muy bien qué hacer con tantos personajes.

Tiene a Ruy dando vueltas de un lado para otro con que si lealtad arriba, lealtad abajo, para hacerlo marcharse del lado de Sancho al final de la serie porque sí. Vale, antes el personaje ha perdido a varios seres queridos y tomado una decisión terrible al matar a su propio abuelo en defensa del Rey, pero, ¿por qué? ¿Por qué? ¿De verdad hacía falta convertir al protagonista en parricida, aunque se venda como una especie de ‘suicidio por Policía’ asistido?

Se supone que Rodrigo es un héroe admirable al que todos respetan y que lo une al rey Sancho una profunda amistad, pero no se ve. Lo único heroico que le vemos hacer es renunciar a Jimena para preservar la paz, más o menos, con momento de lucimiento de Elia Galera como reina Sancha. El resto es reaccionar como un político ambicioso -así, de golpe- y a cabreos macarras que luego se justifican de cualquier manera. El final de la batalla en Galicia, por ejemplo, es de juzgado de guardia.

Juego de tramas y subtramas

El Cid temporada 2

Toda la temporada acaba girando alrededor de la idea del asesinato de familiares pero, aparentemente, aunque se insista en que esto transforma a los personajes, pasa porque sí. La serie se esfuerza mucho en que Urraca, más que una supervillana de tebeo como era en la primera temporada, pase a una villana cuyos motivos son entendibles y hasta empatizables, pero lo hace con soluciones muy locas.

Por otro lado, se enreda la trama añadiendo personajes sin más personalidad que resultar chocantes y cuya participación se podía haber resuelto de mil maneras diferentes. Tiene gracia la esposa de Sancho, una valquiria sajona que se empeña en acompañarlo a la batalla y rebautizan Alberta -nombre real de la consorte de Sancho El Fuerte, de la que no se sabe casi nada, así que se puede rellenar el vacío como uno guste- y la idea de que se alíe con Amina, la otra forastera de la corte, es buena.

Pero va todo tan despendolado que parece metido con calzador, como el momento de todas las superheroínas juntas en Vengadores: Endgame. Que sí, que suena bien y queda tela de feminista, pero como se ha forzado la máquina para que encaje -y ni así-, queda como un pegote y provoca más rechazo que la épica que buscaba. Como cuando hieren o matan a los colegas de Ruy. A mí que me importa esta gente, si no sé ni cómo se llaman.

Y luego están los plagios directos a subtramas de Juego de Tronos que no aportan nada, están por parecer modernos o lo que sea pero su impacto en la trama es cero patatero. La homosexualidad de García I y su relación con uno de los Amigos Random de Rodrigo o el conato de incesto entre Alfonso y Urraca, aunque una lejana base en algunas versiones de la leyenda cidiana, al final son subtramas que se abren para resolverse a los cinco minutos sin consecuencias o directamente que se olviden.

El Cid Cabreador

El Cid temporada 2

Y sobre todo, repito la pregunta, ¿para qué? Si parece cada vez más claro que aunque se meta más relleno que en el anime de Naruto esto va a respetar las líneas principales de la leyenda y acabaremos teniendo un Cid casado con Jimena, mercenario en el exilio y que crea cierta relación de respeto con el futuro -y taimado- Alfonso VI… ¿para qué tanto circunloquio con cosas como la muerte del abuelo, que cambian completamente tanto al personaje como a la visión que el público pueda tener de él?

Aparte quedan resbalones como el tono general de los diálogos, que quedan ridículos con giros y palabrotas contemporáneas en mitad de parlamentos que buscan lo cervantino. O el machunismo general, que no es por reflejar la vida de la época, es de un guion que se cree que poniendo a Urraca intensita y con armadura en la defensa de Zamora ya cumple en meter «cosas de tías». Y lo del maestro de armas empeñado en decirle a Rodrigo que muchos pobres mueren en la guerra por culpa de los reyes cuando el que dirige la guerra realmente es el propio Rodrigo, pues yo que sé.

Por ir recogiendo: el esfuerzo de producción está bien dentro de que en las batallas canta que enfocan de cerca y siempre a los mismos extras por si acaso, es entretenida si uno no se pone exigente con cosas como la coherencia y tal, pero sigue siendo un mal culebrón medieval y una estúpida historia del Cid. Repito un vaticinio que en esta segunda entrega no se ha cumplido: como gran superproducción de la multinacional que es y su empeño mercadotécnico en venderla, habrá más entregas y por pura inercia mejorarán. Pero podríamos haber vivido sin esta.

Imágenes: El Cid. Temporada 2 – Amazon Prime Video.
Puedes ver El Cid temporada 2 online aquí.

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