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Coses a fer abans de morir: ¡Qué desastre de generación, compañero!

Otra película más sobre pasar la crisis de los 40, pero muy bien hecha.

Coses a fer abans de morir (Cosas que hacer antes de morir) presenta a un grupo de amigos que acaba de perder a uno de ellos y se reúne para lanzar sus cenizas al mar y cumplir las últimas voluntades del fallecido. En concreto, un juego en el que cada uno de ellos tendrá que proponer algo que siempre ha querido hacer y nunca se ha atrevido. Aunque parezca infantil y un poco estúpido, tendrá graves consecuencias para las vidas de algunos de ellos.



La cinta de Miguel Llorens y Cristina Fernández Pintado -que también escribe e interpreta a una de las protagonistas- es uno de esos filmes intimistas que juega a retratar la complejidad de las relaciones de amistad a lo largo de los años, con ese concepto tan de la actualidad de «la familia que se elige» y los traumas que se arrastran al llegar a la madurez. Entrar en la película dependerá de las ganas que se tenga de exponerse a ese proceso girando alrededor del duelo por la muerte de un amigo cercano.

Coses a fer abans de morir podría ser perfectamente una obra de teatro -es de donde viene su guionista y codirectora- y juega con muchos elementos temáticos del panorama escénico actual en las ciudades. Los compartes con películas del mismo corte y ambiciones de este reciente 2020, como Les dues nits d’ahir -cenizas, grupo de amigos, duelo reciente-, Una vez más -extrañamiento y falta de expectativas generacionales, estilización de la ciudad- o La virgen de agosto -así es la vida, pero hay que vivirla-.

 

Crítica de Coses a fer abans de morir con spoilersCoses a fer abans de morir

Que bonita es Valencia cuando corres por ella en bolas. Samuel, Sam, el amigo homosexual de un grupo, muere de cáncer y decide enseñar al resto que la vida es muy corta y hay que aprovecharla. Cada miembro de los seis supervivientes -o más bien cinco más el marido de una que está allí como un pulpo en un garaje- responde a un tópico con matices de perfil de la crisis de los 40, y los primeros retos que presentarán son más bien naïf mientras va creciendo la intensidad dramática.

Las comparaciones son odiosas, pero mencionaba antes este plumilla Les dues nits d’ahir, la cinta revelación del cine catalán, estrenada en salas la semana pasada. Ambos dramas comparten la premisa del duelo por el amigo perdido, pero se matizan en función de las edades de sus protagonistas. En la catalana, con adolescentes, vemos una road movie en huida constante con un tono oscuro, dramático y pesado. En la valenciana los retos son, en su mayoría, más tontorrones y casi todo se matiza por la ironía.



La historia de siempre: los niños quieren ser adultos cuanto antes y los adultos, volver a ser niños. Y todos los solucionan folleteando un poco al azar. Coses que fer abans de morir es muy consciente de ello y por eso deja caer el peso de la película en la credibilidad que sea capaz de darle el reparto. Quitando la escena de la terraza, en la que se descubre el conflicto del personaje de Saúl, en el que la cámara decide que, ahora sí, va a participar de la dramatización, el resto depende de la naturalidad del elenco.

 

Que no huele, dicecoses-a-fer-abans-de-morir-critica-cine-con-ñ

La gracia de la película de Llorens y Fernández Pintado es que consigue que uno se crea a ese grupo de amigos en el que al menos uno se ha tirado a todo el que ha podido y donde hay confianza como para cagar delante de los otros y aprovechar la conversación para pedir dinero prestado. No es original, porque desde que los creativos y críticos somos gente criada en democracia se pierde demasiado tiempo en reflexionar sobre la naturaleza de la amistad y el sexo, pero al menos está muy bien hecho y pocos premios de actuación se habrá llevado.

Los golpes de humor absurdo, por ejemplo cuando una de las amigas decide reventar un banquete de moda, descarrilan a veces hacia gags de La que se avecina colándose en mitad de un drama francés de esos en los que la gente solo habla y bebe vino. No es que te saquen completamente del tono general, pero lo rozan. Por supuesto brilla por su ausencia el análisis de por qué esta generación, como afirma en fallecido y una de las amigas en un flashback, está bien jodida. Ni siquiera sabemos en qué trabaja la mayoría de ellos ni es un dato que afectaría lo más mínimo a la trama. Viven de vacaciones perpetuas.

Coses a fer abans de morir, en fin, es un drama efectivo en el que te mantienen dentro la naturalidad que el reparto consigue imprimir a sus actuaciones pero del que, a poco que bajes la guardia, te puede sacar el resto de parafernalia que las acompaña. Es otra película más sobre pasar la crisis de los 40 con la pandi del insti o reflexionando sobre tus exes, desideologizada y tópica en sus caracteres, pero muy bien hecha y con conciencia de todos sus elementos, algo que siempre ayuda.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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