Análisis final
De la consolidación a los malabarismos industriales: cinco reflexiones del Festival de Málaga

Fotograma de 'Segundo premio', de Isaki lacuesta y Pol Rodríguez. ©
El Festival de Málaga 2024 cerró el pasado sábado con el triunfo de Segundo premio, la película de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez sobre Los Planetas, que se llevó la Biznaga de Oro, además de los premios de Dirección y Montaje. Pero también reconocimientos para títulos nacionales como La casa, de Álex Montoya (seis premios en total para ella); Los pequeños amores, de Celia Rico; La hojarasca, de Macu Machín; Salvaxe, salvaxe, de Emilio Fonseca; y Nina, de Andrea Jaurrieta.
El certamen malagueño es el primer gran evento del cine español del año, descontados los premios que sirven de broche a la temporada anterior, y el encuentro de mayor peso industrial y comercial del sector del primer semestre del curso. Es decir, es una gran vara de medir para entender qué cosecha de películas tenemos entre manos, hacia dónde puede estar yendo el cine español y entrever qué tendencias ofrece el sector.
Por otro lado, la conclusión anual del Festival de Málaga es el momento para analizar lo que ha sido el Festival en sí a nivel de programación y organización. En esta 27ª edición ha confirmado tendencias de los últimos años, matizado otras y materializado nuevas. Tras la resaca de las Biznagas y los Óscars, toca hacer un balance general.

