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Camera Café, la película: La estupidez tiene que ser estúpida

Ernesto Sevilla se destapa como director de cine con una comedia que celebra la tontería chanante sin olvidarse de la serie original

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Camera Café, la película vuelve con Jesús Quesada (Arturo Valls) como protagonista absoluto. Quesada sigue siendo el caradura y cuñado de la oficina que era en la serie, y hasta él empieza a darse cuenta de que su vida está absolutamente estancada y en caída libre. Pero lo que parece que va a acabar en desastre absoluto se convierte en una oportunidad: Quesada lleva ahora los mandos de la empresa, que se juega el cierre en una competición de ventas con su delegación portuguesa, comandada por la temible Victoria de la Vega (Ana Milán).

La serie de los 2000 de Luis Guiridi, que adaptaba un formato original francés, vuelve ahora en un largo. El fenómeno de la nostalgia llega aquí de forma extraña, llevando a las salas una película que quiere ser el contrario de la estaticidad voyeurística de la máquina de café original. Para esta antítesis se ha sumado al equipo Ernesto Sevilla, que ha hecho una versión chanante y alucinada de las aventuras de los míticos compañeros de trabajo.

Camera Café, la película está en el lado menos oscuro de la vida. Simplemente porque tiene más inventiva y riesgo para hacer comedia con imágenes que cualquier otra comedia española comercial de los últimos años. Aún no está claro si eso dice más cosas buenas de esta película o malas del resto, pero la realidad es que Ernesto Sevilla -y Joaquín Reyes y Miguel Esteban en el guion- han hecho una tontísima aventura que se atreve a hacer humor jugando con el plano y no con ocurrencias en boca de un niño. Agua de mayo.

Camera Café, la película, matar a la máquina

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Atresmedia, que últimamente le come mucho la tostada televisiva a la Mediaset España de Vasile, le ha ‘robado’ a Telecinco el formato de Camera Café. Después de los revivals de series como Física o química, Los protegidos y pronto UPA Dance, aquí se ha apuntado -con participación, no produciéndola directamente- a hacer algo que HBO Max añadiría del tirón a su catálogo como un capítulo especial. Pero, a veces, la nostalgia se cuela también primero en el cine.

El reencuentro del reparto de la serie en el confinamiento de 2020 funcionó en redes -cuidado con las «burbujas» de Internet que dan sensación de éxito seguro-, y reapareció entonces la posibilidad de hacer esta comedia larga. Lo irónico era que, para satisfacer de verdad a los fans, había que matar al padre y traicionar el formato original. Ese encanto de la observación estática, que obligaba a estirar los estereotipos y a jugar con ese pequeño espacio, desaparece porque estaba muy pegado al medio televisivo. Es un modelo que directamente no se entiende en un cine, donde el público exige a los viejos conocidos algo nuevo.

El acierto de Camera Café, la película es que no solo se ha sacado a los personajes originales de ese pasillo porque había que sacarlos, sino que se ha aprovechado la necesidad comercial para exigirse un poco más. Y eso llama la atención: hay comedia con juegos de montaje, filtros, lentes, movimientos de personajes y puesta en escena. Ernesto Sevilla tiene sus fallos de cálculo -a veces es demasiado ambicioso en efectos y acción a los que se ve demasiado el cartón- pero no se le puede negar una energía y voluntad en la dirección que se come con patatas a cualquier comedia inofensiva que salga las próximas navidades.

De lisérgicos y estupideces

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Esta película es, en sí misma, una grandísima tontería. Por eso está bien que de las tonterías se ocupen tontos profesionales y con experiencia como Sevilla, Joaquín Reyes o Miguel Esteban. Más allá del esfuerzo de añadir un arco de protagonista a Quesada y algunos desarrollos de personajes clásicos de la serie, el hilo principal de la película no tiene ningún interés ni razonamiento. Pero la intención es disfrutar de la tontería de forma puramente lúdica y autoconclusiva, como lo era en los tiempos de La hora chanante. Es díficil no resistirse, incluso después de los chistes más flojos y discutibles.

No nos engañemos tampoco: esto no es tampoco la comedia sofisticada de Muchachada Nui. Los personajes y el espíritu de la serie son los que son, y, pese a los ramalazos de humor absurdo, ese espíritu de comedia española para todos los públicos se mantiene. Simplemente se aprovecha que están ahí esas ganas de reírte de una estupidez -que también estaba en el espíritu de la serie- porque sabes que lo es. Lo sabes tú y lo saben ellos: si quieres hacer una estúpidez, hazla lo más estúpida posible.

En pocas palabras y pese a que a veces se viene demasiado arriba, Camera Café, la película es seguramente de lo mejor que se podía haber hecho con este material de partida. Si te gustaban los personajes de la serie de los 2000, ahí están esperándote con ganas. Si llegas solo por rendir pleitesía a los chanantes, tendrás alguna referencia y comedia visual para que te valga la pena el resto. Dan ganas de ver lo siguiente de Sevilla como director, ya sin corsés.

2 Comentarios. Dejar nuevo

  • Post ( Ernesto sevilla y Joaquín reyes ) perdisteis la gracia hace 10 años no haceis mas que humor cansino repetitivo y estupido que ya aburre y a la nueva generacion les parece tristísimo por mucho ibai que metéis a ver si llaman la atencion a los niños rata.

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  • Señor X
    19/08/2022 18:30

    Es una película o rosa repugnante y asqueroso es una palabra definitiva malísimo

    Responder

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