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CRÍTICAS

Alteritats: Una legitimación con límites

La sólida película de testimonios LGTBIQ+ choca con la voluntad de legitimación artística de una propuesta más convencional de lo que quiere creer
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Alteritats recoge a una serie de personas que comparten ante la cámara sus vidas y experiencias lésbicas, trans y no binarias. Jóvenes, mayores, racializadas, en entornos urbanos, rurales, con distintas identidades de género y relaciones con su cuerpo… el documental va intercalando la forma de ver y vivir su vida de varias personas del colectivo en Cataluña.

Alba Cros (Las amigas de Àgata, La amiga de mi amiga) y Nora Haddad se acercan en concreto a seis personas distintas, algunas de ellas filmadas en distintos momentos de su vida. Es un retrato colectivo que busca la pluralidad de perspectivas y vivencias alrededor de la identidad de género, con todo aquello que las atraviesa, lo que las une y lo que las hace diferente a cada una de ellas.

Cros y Haddad recogen a su protagonistas de una forma cercana y sincera. Alteritats capta los matices de emociones y contradicciones que presentan cada une de elles con nitidez y sensibilidad. Es cuando intenta ir más allá, buscando trascender hacia un relato general e innovador que reúna su propuesta poliédrica, cuando se hacen evidentes sus límites cinematográficos.

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Lo mejor de Alteritats es su carácter testimonial: cómo sus directoras leen por nosotros la especificidad y esencia de estas vidas sin manipularlas. El documental nos invita a entrar en sus distintas circunstancias personales sin prejuicios, entendiendo que ese efecto pasa por realmente exponer experiencias diferentes entre sí dentro de un colectivo, el LGTBIQ+, que aún es percibido como el «otro» en nuestras sociedad.

La intención de Cros y Haddad es filmar de qué forma estas personas están en el mundo, cómo se relacionan con ellas mismas en su vida cotidiana y cómo perciben ellas mismas esta relación. Lo hacen apuntando a temas muy concretos y acercándose a ellos sin miedo a que resulten contradictorios al cruzarse con estas subjetividades, cada de ellas marcada por su trayectoria.

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En ese acercamiento —digamos más clásico en los dispositivos (entrevistas, seguimiento en espacios y elementos cotidianos/de trabajo)— Alteritats es sólida. A ratos dura, a ratos divertida. Real e incluso emocionante. No lo es cuando intenta dar una cierta pátina artística o performativa (en la introducción y el epílogo) a lo que estaba siendo pura normalidad. Da la impresión de que Haddad y Cros minusvaloran el documental de testimonios a la hora de establecer su discurso cuando realmente es lo que están haciendo (y, por cierto, bastante bien).

El relato colectivo de la identidad de género que, por ejemplo, está en Sedimentos (Adrián Silvestre, 2022) está en el ADN de su propuesta cinematográfica y su convivencia grupal. Las distintas miradas de Alteritats no encuentran la forma de fundirse, ni desde la emotividad ni desde la coherencia discursiva. Quizá haya demasiado cálculo y amor al material para ello: ganan la voluntad de ser lo más representativas posibles y el compromiso con el retrato fidedigno de cada una de ellas. Pierde el riesgo.

El intento de ir más allá en el cine de no ficción no va a salir bien si se nutre solo de unos añadidos, de unos extra. Hay que creérselo de verdad y aplicarlo al espíritu y miradas de la película en conjunto. Si no, como ha sido este caso, es mejor defender la propuesta real, que realmente aboga por la normalización social de esas «alteridades». Un documental que funciona bien e incluso muy bien a la hora de situarnos distintas realidades LGTBIQ+, pero que falla en la búsqueda de una legitimación artística.

Imágenes: Alteritats (Montaje de portada: Cine con Ñ)
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.