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Críticas

Boulevard: Se rompió el sueño de tanto usarlo

Romance juvenil insustancial, incapaz de encontrar su sitio entre la fantasía y la crudeza
Crítica de 'Boulevard', película de Sonia Méndez

Boulevard es la historia de Hasley, una adolescente que se muda constantemente de ciudad por el trabajo de su madre. Ahora empieza en un nuevo instituto, donde va a hacer nuevos amigos y va a conocer a un repetidor con algo diferente al resto: Luke. Pese a que su nuevo círculo de confianza asegura que Luke lidia con muchos problemas, Hasley empezará, poco a poco, a acercarse al joven.

Nueva demostración de que los dramas románticos juveniles basados en éxitos literarios de Internet ya forman parte del paisaje del audiovisual español. Las plataformas de streaming buscan cubrir en español el nicho conocido como Young Adult (el boom de las trilogías de A través de mi ventana y Culpables como referentes de éxito) y ya hasta hay marcas de multinacionales para rellenarlo. Boulevard es otro ejemplo de intentar trasladar esa demanda a los cines españoles, como ya lo intentaron antes Mala influencia (2024) y Sigue mi voz (2025).

Pese a que ninguna de esas dos películas funcionó en salas en España — hecho que es posible que haya contribuido a la reciente reestructuración de Wattpad para su estudio audiovisual, cuya primera hija española es Boulevard—, adivinaban una cierta madurez en el subgénero (especialmente Sigue mi voz). Con unas normas muy definidas, había intentos de avanzar en las sensaciones audiovisuales por lo menos. En ese sentido, esta es un claro paso atrás.

El estándar de los sueños rotos

<strong>Boulevard</strong>: Se rompió el sueño de tanto usarlo 1
©Unai Mateo

Como todas estas películas, Boulevard es, sobre todo, una fantasía romántica heterosexual para chicas adolescentes. Las reglas del juego: el punto de vista principal es el de ella (aunque luego, según convenga, él puede tener más espacio) y él es siempre un ‘chico malo’ que no le conviene (ese arquetipo que va desde el pobre —Mario Casas de Tres metros sobre el cielo (2010-2012)— al rico —Gabriel Guevara de Culpables (2022-2025)—). Los obstáculo de la relación: la familia, una tercera persona o, si puede ser, todo a la vez. Todos viven en Fantasyland, donde todo el mundo vive bien y el dinero no existe.

Aceptadas estas bases comunes y la acumulación de secuencias de vergüenza ajena (que uno, hasta cierto punto, acepta por no estar dirigidas a una persona de más de 17 años), uno espera que haya, primero, algún giro, evolución o desarrollo en la representación narrativa. En Boulevard, más allá de que el chico sea un rockero alternativo con problemas de drogas y una guarida de postal, es todo normativo, estándar (cumplir sueños como leitmotiv…) y bastante casto (algo que los productos para plataformas pueden saltarse más por no tener las restricciones por edades). Las notas alternativas (amiga con cuerpo no normativo y amigo gay) son ya en sí mismas un cliché, aunque aquí por lo menos no están reducidos a ellas.

La traducción en imágenes no ayuda. La fotografía de Lucía C. Pan tiene algún movimiento inesperado y un énfasis cálido que se agradece, pero la película nunca decide qué quiere ser: si potenciar la fantasía romántica, subrayar la crudeza del chaval torturado o mantener un equilibrio de ambientes tan neutro que la acción podría estar sucediendo en Santander o en Connecticut.

Boulevard descompensado

<strong>Boulevard</strong>: Se rompió el sueño de tanto usarlo 2
©Unai Mateo

En general, Boulevard es de esas películas largas (dura 113 minutos, un metraje excesivo para la historia que está contando) a las que, encima, notas que le faltan escenas. Y muchas de las que han incluido han entrado en el montaje final porque estaban obligados a meterlas para que se entendiese la trama.

Hay varias secuencias, algunas de ellas muy importantes para la resolución del argumento, que directamente están mal resueltas: no hay progresión dramática, no hay acting uniforme, no hay movimiento de cámara coherente. Se disimula a veces con cámara lenta, otras con alguna canción de moda y algún corte a negro, pero el resultado es anticlimático y abrupto cuando debería ser cénit emotivo.

La película la dirige la también actriz Sonia Méndez, a la que se entiende que le han dado este encargo sobre todo por la buena mano con los jóvenes que había demostrado en la gallega As Neves (2024). Pero aquí tampoco es capaz de aguantar en pantalla el guión de Javier Ruescas, que adapta la novela original de Flor M. Salvador, y que claramente se le va de las manos. Más allá de algún destello de secundarios como Enzo Oliver o Christian Checa, naufraga a la hora de darle credibilidad o intensidad dramática a los personajes.

Boulevard está en el montón flojo de este saco de romances juveniles que saturan nuestras pantallas y nuestra atención. Sin capacidad de darle soluciones formales y narrativas fuera del manual, la película se va desinflando a medida que acumula problemas para su pareja de enamorados. Se rompió el sueño de tanto usarlo.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.

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