Críticas
Sigue mi voz: Enamorado por haber crecido

Stills de 'Sigue mi voz'. ©Mariano Pavón. Montaje: ©Cine con Ñ
Sigue mi voz se acerca a la vida de Klara (Berta Castañé), una adolescente que vive recluida en su casa, incapaz de salir. Lo que más alivia su encierro es escuchar un programa de radio: Sigue Mi Voz. Después de entrar en contacto con Kang (Jae Woo), el presentador del programa, Klara empezará a pensar que quizá puede superar sus miedos y volver al mundo exterior.
Los romances juveniles viven, desde hace ya varios años, una edad de oro en el audiovisual español. Impulsada por el éxito global en plataformas de dos sagas —A través de… (Netflix) y Culpables (Prime Video)—, en los últimos tiempos la industria está intentando, en busca del público de la generación Alfa, que esos mismos fenómenos basados en libros pasen a los cines.
De la mano de Wattpad Webtoon Studios, la división audiovisual de la plataforma editorial, el salto a las salas se intentó primero con Mala influencia —sin mucho éxito en cines, aunque sí en Netflix— y ahora vuelve a la carga con esta Sigue mi voz, que viene también de un éxito editorial de la venezolana Ariana Godoy, autora también de esa trilogía «contigo empezó todo» que fue la de los hermanos Hidalgo (A través de…).
Compromiso sanitario en Sigue mi voz

Dirigen y adaptan la operación Inés Pintor Sierra y Pablo Santidrián, que habían dado buenas maestras de su manejo de las historias de amor en la serie El tiempo que te doy (2021). Lo primero que se nota para bien es que han podido meter mano en guión, para que los diálogos y el trabajo con los actores de este tipo de películas, que normalmente juguetean demasiado con el ridículo para alguien que tenga más de 15 años, sean, dentro de lo que son, más verosímiles y menos artificiales.
De ahí asoma también un compromiso mucho más sólido con el tema de la salud mental, que es realmente el centro dramático de Sigue mi voz. Vemos un matiz de reacciones, problemas y posibles soluciones que se manejan con respeto y no en busca de la simplificación efectista. Servirse de este asunto para convertirlo en una coartada comercial habría sido fácil, pero la película se lo toma bastante en serio.
Derivado de este acercamiento a lo psicológico, la película también plantea una historia de amor también más sana, menos tóxica y permanentemente sexualizada. En cierta forma, ya Mala influencia estaba intentando enmendar ciertas dinámicas del subgénero romántico para adolescentes, y ahora Sigue mi voz termina de darle un giro a los modelos relacionales, desechando los arquetipos más rancios.
Cómo construir una alternativa

La película está cuidada también a nivel visual, con mucho énfasis en la armonía estética. Guiada por el tono del invierno navarro —un incentivo fiscal es suficiente excusa—, Sigue mi voz se mueve en un estudiado terreno comfy, cálido y apacible sin dejar de calibrar sus tintes dramáticos principales —es decir, sin llegar lo empalagoso de Un año y un día (2025)—.
Aunque a veces resulta demasiado calculado todo el diseño de producción, arte o vestuario, no deja de agradecerse que la película se mueva siempre en la misma dirección, intentando ofrecer un producto coherente y bien acabado en lo global. La música termina de darle esas buenas sensaciones al trabajo de todo el equipo deproducción.
Así, entre suavidad y cabeza, es mucho más fácil perdonarle a Sigue mi voz todos los peajes propios del subgénero (esquematismos de todos los colores, amor romántico básico, muertos por decreto, líos de adolescentes sobreamplificados…). Quizá, si se la quiere criticar por el otro lado, es todo tan correcto que hay poca chicha en el «conflicto». En cualquier caso, la película demuestra que el subgénero puede madurar y que hay alternativas a los malotes baratos y a los culos gratuitos. Es decir, se puede impugnar A tres metros sobre el cielo —como ya hacía Mala influencia— sin dejar de reconocerla como referente.
Dónde ver

Arturo Tena