ANÁLISIS
El cine español se reescribe a sí mismo: los casos de ‘Día de caza’ y ‘Mi querida señorita’

Elisabeth Martínez y Anna Castillo en 'Mi querida señorita'. ©Michael Oats
Este 2026 llegan los estrenos de Día de caza, de Pedro Aguilera, y Mi querida señorita, de Fernando González Molina, dos revisitaciones de clásicos incontestables del cine español de todos los tiempos como son La caza (1966), de Carlos Saura, y la homónima de 1972 de Jaime de Armiñán. Un fenómeno que habla de una cinematografía madura, segura de su legado artístico y en la que los nuevos cineastas son también cinéfilos que se reconocen parte de una genealogía y sienten como propios a dichos tótems.
Cabría preguntarse por qué esas dos películas precisamente, por qué sus temas y por qué en este momento, pero también el motivo para que sean remakes más o menos deudores de sus originales y no historias «nuevas» que traten las mismas cuestiones. Una parece tener un origen más comercial, y es Mi querida señorita, con Javier Ambrossi y Javier Calvo como productores mediante, ya que está claro que no existiría si Netflix no le viese filón, pero también es obvio su deseo de filtrar los temas de la original a un tipo de representación actual.

Jose A. Cano