CRÍTICAS
Cochinas: Dévorame otra vez

Stills de 'Cochinas'. ©Unai Mateo. Montaje: ©Cine con Ñ
Cochinas es la historia de Nines, un ama de casa conservadora en el Valladolid de los 90 que se encuentra al frente de la familia y del videoclub de su marido cuando este sufre un accidente y queda en coma. Lo que ella no sabe es que el negocio no pasa su mejor momento por culpa de una franquicia de alquiler de películas que se ha instalado en el barrio. Ahora, para sacarlo a flote, Nines tendrá que fiarlo todo a su única fuente de ingresos posible: el porno. Y, como no tiene clientela, tendrá que probar con sus vecinas de toda la vida.
Viendo esta serie me he preguntado varias veces si en 2050 alguien escribirá sobre una Españita de 2026 reprimida y acomplejada. Les juro por mi colección de Mortadelo que allá por el 1999 en el que se ambienta la trama, o la de la nueva versión Mi querida señorita, por citar otro ejemplo, este país se creía muy moderno y liberado. Ahora hablamos de aquello como en la ficción de entonces se presentaban la Transición o la posguerra.
Cochinas es como si Rebonine, por favor (2008) la dirigiese Erika Lust, con ayuda de Millán Salcedo al guión. Pero no, los creadores son Carlos del Hoyo (Señoras del (H)AMPA) e Irene Bohoyo (Todos los lados de la cama), los cuáles espero que se tomen esta estupefaciente presentación como el halago que intenta ser. El trío de directoras es dispar, pero funciona: la mismísima Andrea Jaurrieta, una veterana de las series como Laura M. Campos y Núria Gago, más conocida como actriz o guionista, que debuta en el formato.

Jose A. Cano