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Críticas

Doñana: En la sequía y en la tormenta, hasta que la muerte nos separe

Maravilla visual recomendada para quien disfrute del documental de la naturaleza, pero también para quien desee reflexionar sobre el delicado equilibrio del ciclo de vida y muerte, escasez y abundancia
Crítica del documental 'Doñana'

Doñana cubre un ciclo completo de regeneración en el humedal más importante de Europa. De los momentos de sequía extrema, en los que la vida se adapta a la falta de agua y las especies extremas florecen, hasta la llegada de las lluvias, cuando los acuíferos reviven y las aves migratorias regresan a sus nidos. Una recorrido que pasa por los estadios intermedios del Parque Nacional y que incluye la presencia del ser humano, la especie capaz de afectar de formas más decisiva al equilibrio del ecosistema, pero también, precisamente por ello, de salvarlo.

Llega a Movistar Plus+ el último trabajo del productor José María Morales y los cineastas Carmen Rodríguez y Joaquín Gutiérrez Acha, que en esta ocasión se reparten con ella en la dirección y él en la dirección de producción. Una visita al humedal andaluz que complementa la saga iniciada con Gualdalquivir (2013), Cantábrico (2017) y Dehesa, el bosque del lince ibérico (2020) y que llega tras un proceso de rodaje largo y complejo, que implicó precisamente ser testigos del renacer de las marismas tras una de las peores sequías del último siglo con las lluvias de los meses recientes.

Doñana es una historia de muerte y resurrección, por decirlo así, pero también de equilibrio y simbiosis. Sigue ahí una línea del documental de naturaleza reciente, presente de hecho en los mencionados trabajos anteriores de Rodríguez y Gutiérrez Acha, de tratar al ser humano como un animal más, con sus costumbres y sus rituales, que se han conformado alrededor del contexto y lo han modelado de vuelta. Aparecen la Romería de El Rocío o la cría de caballos, con respeto, pero como parte de un ciclo de la vida, las estaciones y el ciclo de creación y destrucción que es la misma esencia del enclave.

Los colores de Doñana

Crítica de Doñana documental

Otra influencia evidente en Doñana es la del santo patrón de cualquier documental divulgador y enamorado del ecosistema que se produzca en España: don Félix Rodríguez de la Fuente. Para empezar porque la voz en off es la Odile Rodríguez de la Fuente, hija del susodicho y bióloga y experta divulgadora en la crisis climática a su vez. También por el seguimiento de las costumbres de los animales explicándolas sin mayor juicio que el de la descripción, acompañándolos en ciclos que no tienen por qué ajustarse a nuestras expectativas humanas pero cuya belleza y sencillez se disfrutan sin disimulo.

Ahí los Morales, Rodríguez y Gutiérrez Acha se dan la mano con otro alumno aventajado de Rodríguez de la Fuente como es Arturo Menor, aunque el hilo conductor de Doñana es el propio latido del Parque y no una narrativa al estilo de, por ejemplo, Iberia, naturaleza infinita (2023). Su cámara acompaña a los camarones que sobreviven en charcas efímeras para poder reproducirse sin ser cazados por otras especie con el mismo detalle con el que nos comenta que la falta de lluvias provoca que los flamencos no lo hagan habitualmente.

Los dos primeros tercios de Doñana, de hecho, enfrascada en los colores del Parque, desde los pardos de la tierra que se agrieta y los animales que se mimetizan con ellos para sobrevivir hasta las explosiones de color de lo microscópico, son la preparación para el momento de la tormenta. Del secano absoluto a la inundación, la llegada del agua que todo lo justifica y todo lo equilibra. Los humanos, con sus caballos, su carrozas, sus cultivos y sus piscinas, solo se encajan en ese mecanismo como pueden, con la falsa sensación de seguridad de ser capaces de prevenirlo, aunque no sea así.

Vida y muerte

<strong>Doñana</strong>: En la sequía y en la tormenta, hasta que la muerte nos separe 1

Al final, ese hilo conductor por como todas las especies se enfrentan a las diferentes pruebas, ese nadar en la certeza de que el lugar más muerto puede ser la semilla de toda vida, es una especie de celebración de la necesidad de ambos extremos, del balance necesario para que paseen lo mismo los peregrinos que los somormujos y siempre haya espacio para los linces ibéricos. No se trata de cazadores y presas, sino de piezas de un mismo y delicado engranaje, y entender que todo ha de pasar por todos los estadios del ciclo y la resistencia solo puede lograr quebrar el conjunto.

En fin, Doñana es una maravilla visual recomendada para quien disfrute del documental de la naturaleza, pero también para quien desee reflexionar sobre el delicado equilibrio del ciclo de vida y muerte, de escasez y abundancia, en el que las personas estamos inmersas aunque no nos guste y que debemos respetar si queremos seguir compartiéndolo con el resto de especies que nos rodean.

Dónde ver

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.