'POR DONDE PASA EL SILENCIO' | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2024
«Nadie nos enseña a ser hermanos»: Sandra Romero presenta su fraternal ópera prima

Antonio Araque, Sandra Romero y Javier Araque el rodaje de 'Por donde pasa el silencio'. ©Julio Vergne / Manu Trillo
Después del reencuentro entre hermanos cañaillas en Entre dos aguas (2018), llega el ecijano en Por donde pasa el silencio, película con la que Sandra Romero, como hizo entonces Isaki Lacuesta, filma a hermanos reales de clase obrera para crear una historia imaginada a partir de sus vidas. La película, una de las españolas más esperadas del año, plantea el regreso de uno de ellos al pueblo y cómo tendrá que enfrentarse a los problemas que se encuentra dentro de su familia y, especialmente, al delicado estado de salud de su hermano mellizo.
Por donde pasa el silencio tiene ahora su estreno mundial en el mismo lugar en el que Lacuesta triunfó con Entre dos aguas: el Festival de San Sebastián (Concha de Oro). Romero, debutante en largo, presenta su primera película en la sección New Directors (primeras y segundas películas), que se está convirtiendo en un escaparate fundamental para algunas de las producciones más estimulantes de nuestro cine (La estrella azul, Los últimos románticos).
En esa misma estela se quiere colocar esta ópera prima en la que los tres hermanos Araque reales (Antonio, Javier y María) se han puesto en manos de Romero para convertirse en hermanos también en la ficción. Un trabajo fraternal que ya estaba en el corto homónimo de Romero, germen de este largo, pero que ahora se convierte en el tenso centro dramático de la vuelta a casa de Antonio, que va a ser mucho más difícil de lo que él esperaba.
Cómo volver y aprender a quererse

En una entrevista con Cine con Ñ desde San Sebastián, Romero explica que este viaje Madrid-Écija en Por donde pasa el silencio es «un punto de partida». A la directora le interesaba hablar de «las distancias que uno tiene cuando regresa, sobre todo en el contexto de una relación de hermanos donde hay mucho amor, pero también mucha distancia». La idea de fondo era preguntarse «cómo uno, después de haberse ido, puede volver a reconfigurarse o qué lugar ocupas ya en una familia en la que has dejado un hueco que luego deja de existir».
La película, que juega en el título con el paso de Semana Santa de la Hermandad de El Silencio, se centra en la relaciones fraternales entre ellos: «Son relaciones muy únicas porque nadie nos enseña a ser hermanos», comenta Romero, que cree que «sí nos ocupamos de aprender en pareja y tenemos información y contexto que nos ayuda para saber sí estás teniendo una mala relación, si deberías quedarte o irte… entre hermanos casi no se toca, pese a estar muy cerca».

A la directora, que también apunta a una cuestión de clase en la forma de relacionarse de los hermanos de la película («todo el mundo trabaja, han tenido que aprender solos a relacionarse entre ellos»), le interesaba explorar los sentimientos que hay detrás: «Hay un amor que no sé explicar con palabras», dice la directora, una hija única que se ha sentido fascinada siempre por ese amor fraternal «tan profundo y sin límites, para lo bueno y para lo malo».
Lo malo en Por donde pasa el silencio pasa principalmente por el difícil estado de salud física y mental de uno de los tres hermanos, Javier. «Las personas con una enfermedad tienen las mismas complejidades que tú y que yo, pero con ese problema añadido. Es decir, la enfermedad no los configura completamente, les crea la necesidad del otro». Al mismo tiempo, eso no les convierte en «el enfermo ideal que uno pueda cuidar sin dejarse arrastrar», asegura la cineasta, que evidencia esa «contradicción que se vive en la relación con una persona enferma».
Por donde pasa el silencio: tensiones del realismo

Romero, que asegura que los hermanos Ejarque han puesto muchísimo de sí mismos dentro de la película («sobre todo emoción», recalca), cuenta cómo quiso acercarse a los hermanos con la cámara: «De una manera intuitiva, siempre me planteé estar muy cerca de ellos». A la cineasta le fascinaban «los gestos» de los hermanos: «Tienen muchos gestos en común y a la vez son muy distintos, además ellos se hablan muy cerca todo el rato, cuando se odian y cuando se aman. Y yo intuitivamente quería estar así de cerca».
Esa cercanía que busca la película para que el espectador entre en la propuesta es también la que buscaba la propia directora, que siempre quiso ser «una hermana más» y «ser parte» de su complicidad pese a ser realmente prima de los hermanos Ajarque. La directora acepta también que esa intensidad «agobia también», pero que esa «opresión» es una «consecuencia que acepté y que me gustó».
A través ópticas variables que le permitían acercarse y tener distintos cuadros, a través de no dejar de rodar, Romero fue colando su ficción intentando no perder la autenticidad. En ese equilibrio vuelve a alabar el trabajo y compromiso de los hermanos a la hora de actuar y conseguir ese realismo descarnado. Al final, recuerda Romero, «aunque pongamos tanto de la vida, Por donde pasa el silencio es una película de ficción con una construcción ficticia y una puesta en escena de película». El 29 de noviembre llegará a los cines de España.


Arturo Tena