Películas españolas 2026
Edén: Elige tu propia aventura

Edén es un lugar casi inaccesible, una casa de diseño moderno en medio de un bosque semiperdido. Edén también es una empresa, un servicio que ofrece una muerte tranquila para aquellos que la deseen. Hasta allí acude una joven (Charlotte Vega), dispuesta a acabar con su vida por la cupabilidad de algo que hizo en el pasado. En Edén se encontrará con otras tres personas (Marta Nieto, Ramón Barea e Israel Elejalde) que, por diferentes motivos, también quieren morir. La película se ha estrenado en la Seminci.
Estefanía Cortés debuta en largo afrontando el tema de la «buena muerte», es decir, de la eutanasia en sentido etimológico, no médico (física). Lo hace, por suerte, sin plantear una especie de competición de argumentos a favor y en contra sobre el derecho a morir, sino más bien sobre las bases psicológicas en las que se puede asentar una decisión de este tipo sin pararse a emitir juicios. Aunque el tema está más que encima de la mesa, Cortés no lo trata desde un punto de vista ético, sino más desde el misterio y la ambigüedad de una dinámica de grupo. Plantea un estudio de personajes más cercano al thriller que al drama.
Edén juega al funanbulismo de lo que realmente le pasa a su protagonista, dosificando la información y las decisiones. Con un planteamiento muy acotado, Cortés da algunos tumbos entre la sutileza y la obviedad del duro tema de fondo del guion, entre explicarse y ocultar, entre no cargar las tintas y sujetarse a la intensidad dramática de lo que está pasando. Aunque es una ópera prima estimable en algunos aspectos, el hecho de quedarse a medio camino en sus ideas la hace distante y algo impostada.
Bienvenidos a Edén

Edén no es original (hasta lo hemos visto en una serie este año) cuando usa como centro simbólico el Jardín bíblico, dándole un significado polisémico: este sitio vale tanto como nueva salida que como apacible destino. Cortés lo plantea como un espacio hostil y acogedor al mismo tiempo, un lugar de arquitectura moderna y deshumanizadora, fría y desapacible, pero también una localización fuera de la civilización e integrada con la naturaleza. En la muerte ya determinada conviven la vida y el cálculo. La condición humana y la naturaleza no se pueden separar.
Aunque la trascendencia y el jugueteo religioso puedan resultar cargantes, la película sí que es coherente en su apuesta formal, combinando simetrías, tonos apagados y planos abiertos en las que ubicamos el conflicto de los personajes en este gélido purgatorio. Cortés se esfuerza también por darle dinamismo y varios ambientes a una propuesta que es prácticamente teatral, con cuatro personajes que coexisten e interaccionan en una única gran localización.
Elige thriller

Pero el limite del Jardín se vuelve un arma de doble filo, una oportunidad y una trampa. El ecosistema está más controlado, pero los personajes no se sabe muy bien qué hacen en él. El guion tiene que hilar fino en los diálogos y las situaciones en una propuesta tan limitada, y no termina de hacerlo. Más que en darle consistencia a cada conflicto interior, la película opta por la construcción del thriller en la creciente tensión entre los personajes, perdiéndose en lo que se dice y lo que no se dice. Prefiere mantenernos en vilo, guardándose giros y motivaciones finales. Puede resultar más entretenido, pero resulta más esquemático en ese perfil psicológico tan buscado.
Aunque se nota el esfuerzo en la dirección de actores y en darle una entidad a cada personaje, tampoco ayuda la jerarquía de un personaje tan impenetrable como el de Charlotte Vega -claramente la que menos matices aporta en su interpretación-, un punto de vista principal que limita el desarrollo del resto. Toda la tensión acumulada se acaba por resolver, además, de una forma más previsible de lo que parecía. Edén es una primera película con un planteamiento interesante y algunas ideas de fuerza, pero que no consigue ir más allá.

Arturo Tena