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Entrevistas | Carol y Marina Rodríguez Colás

«Se escribe desde el desconocimiento y la ignorancia, lo que es súper peligroso porque perpetúa estereotipos»

Las hermanas Carol y Marina Rodríguez Colás ahondan en su tándem creativo en su nueva película: 'Hermanos', una propuesta desde el orgullo de clase, la vida de barrio y la multiculturalidad
Entrevista a Carol Rodríguez Colás y Marina Rodríguez Colás, directoras de 'Hermanos'

Las hermanas Carol (Cornellà de Llobregat, 1982) y Marina Rodríguez Colás (Esplugues de Llobregat, 1986) firman su primera película juntas como directoras: Hermanos, una historia sobre cómo es ser un adolescente de barrio hoy, con una mirada desenfadada que busca conectar con el público y desestigmatizar a la juventud de clase obrera.

Tras hablar de su generación, la millennial, en Chavalas (2021) — con Carol como directora y Marina como guionista—, ahora las Rodríguez Colás se lanzan a retratar a los zeta y profundizar en su tándem creativo en Hermanos. En una entrevista previa al estreno en cines de la película el próximo 3 de julio, hablan de su experiencia trabajando juntas y de los retos que ha supuesto el viaje de Hermanos, una reivindicación del orgullo de clase, la vida de barrio y la multiculturalidad.

Ya habíais trabajado juntas, pero este es el primer largometraje que codirigís. ¿cómo ha sido la experiencia? ¿Cuál ha sido la dinámica?

Marina Rodríguez Colás: Nosotras habíamos hecho ya algunas piezas conjuntas de coescribiendo y codirigiendo, y veíamos que funcionábamos. Entonces con el largometraje empezamos a escribir juntas desde el minuto cero y nos fuimos nutriendo.Hicimos todo el proceso de documentación conjunto, los laboratorios de guión y demás.

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Carol Rodríguez Colás y Marina Rodríguez Colás, en el rodaje de Hermanos’. ©Arnau Bach

Después, ya en el set, nos dividimos un poco más. Yo tuve un poco más de contacto con los actores y Carol tiene como más perfil de dirección, entonces es mejor con la planificación, con la dirección de foto. Estaba como más en la parte técnica, a pesar de que todo se consensúa. Pero sí que es verdad que en el rodaje cuando hay que tomar decisiones más rápidas, pues igual yo iba a dar notas a los actores si necesitábamos algún cambio y Carol trabajaba más con Philippe Therasse, que era nuestro director de fotografía, y le daba las notas para seguir haciendo tomas. 

Carol Rodríguez Colás: Desde mi experiencia yo creo que es enriquecedor, porque al final a veces sientes que el ser directora es un trabajo solitario: producción tiene todo su equipo, dirección tiene su equipo, fotografía evidentemente tiene su equipo…  Y como directora sí, tenemos una script maravillosa y el cine se hace en equipo obviamente, pero con Marina codirigiendo nos aportamos feedback. Cuando teníamos alguna duda nos preguntábamos, y eso ha hecho la película mejor.

«He aprendido de ella que los actores son el alma de la película»

¿Qué os hizo decidir que Hermanos tenía que ser una codirección?

C.R.C: Yo tenía muchas ganas de escribir. Marina escribió Chavalas y yo la dirigí, y supongo que Marina tenía también muchas ganas de meterse ahí en el set, con los actores, dar su visión también, le apasiona el departamento de arte…. 

M.R.C: … y vestuario.

C.R.C: Pero es eso: dos cerebros piensan mejor que uno, y si tenemos la misma sensibilidad, nos gustan las mismas cosas y estamos de acuerdo, podríamos hacer mejor la película. Porque nuestro objetivo al final es hacer la mejor película posible, así que dijimos ‘pues vamos a codirigir’. 

M.R.C: Sí, y a mí el set no es que me apasione, la verdad. Me parece como muy cansino, son muchas horas, hay mucha gente… es agotador, hay que tomar decisiones muy rápido y el tiempo pasa. Es muy caro hacer una película, hay mucha responsabilidad. Por otro lado, el contacto con los actores, que de repente las escenas que tú has imaginado en tu cabeza estén sucediendo, que haya mucha gente trabajando para que esa imaginación explote en la realidad… me parece muy mágico. Así que también me gustaba estar ahí.

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Marina Rodríguez Colás y Carol Rodríguez Colás, directoras de ‘Hermanos’, con los protagonistas: Badr Oubahassou, Omar Mills y Pau Márquez. ©Arnau Bach

¿Qué habéis aprendido la una de la otra durante este rodaje? 

M.R.C: Yo creo que Carol es muy buena tomando decisiones muy rápido, yo siempre soy dubitativa. 

C.R.C: Y yo he aprendido de ella que los actores son el alma de la película. Lo sabía, obviamente, pero esto me lo corrobora. Todo el mimo que les han puesto a los actores es lo que hace que la película brille, y ojalá que brille. He visto que es indispensable todo ese mimo.

Ahora que habláis de actores: los protagonistas de Hermanos son debutantes, ¿qué tal ha sido este proceso?

M.R.C: Hicimos un casting por todos los institutos de periferia, entonces íbamos sacándolos con una directora de casting, Mireia Salgado, sacábamos a los actores, hacíamos mini entrevistas, los grabamos, veíamos cómo se movían delante de la cámara. A partir de ahí mirábamos los vídeos en casa, debatíamos y tal, y ya íbamos filtrando. Después de ese proceso tan largo, tienes que tomar decisiones. Y es muy complicado porque te juegas mucho. No es un actor que has visto en películas y sabes qué abanico te va a dar, al final es un experimento.

Una vez tomada la decisión, ya trabajamos con una coach de actores, que está muy habituada a trabajar con adolescentes y darles herramientas actorales para que empiecen a ensayar la película sin tener que aprenderse el guión de memoria. Es como más imaginar escenas, incluso escenas que no están en el guión, cosas que no han pasado, que se inventa la coach para que vayan creando una relación entre ellos, que tengan recuerdos de experiencias vividas de amigos. O sea, para que tengan una voz y luego se vea en pantalla. Todo eso son muchas semanas y muchas horas de ensayo.

Y después, sobre todo, para que no hablen como nosotras hemos escrito, porque nosotras teníamos diálogos de referencia (al final tienes un guión para presentar el proyecto, subvenciones, ayudas, etc…), pero les decíamos: ‘esto pasa en esta escena y pasa así, explicarlo con vuestras palabras’. Entonces los chavales utilizaban sus jergas, sus palabras, su forma de expresarse…porque si a un actor no profesional le haces aprender las líneas, y también tan jóvenes que no hablan como tú, siempre se sentirá forzados. Creo que la clave es invertir mucho más tiempo en darles libertad.

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Carol Rodríguez Colás y Marina Rodríguez Colás, en el rodaje de ‘Hermanos’. ©Ester Montero

¿Cómo habéis trabajado con los actores para conseguir esa complicidad que se ve en la película?

C.R.C: Pues, como dice Marina, es hacer un buen casting. Dos de los protagonistas ya eran amigos de la infancia: Badr [Oubahassou], que hace del protagonista, Ayman, y Omar [Mills], que interpreta a Eric, los encontramos en un instituto de Cornellà de Llobregat. Ya habían ido desde pequeñitos juntos a clase, entonces ya ese vínculo estaba creado.

El tercero en discordia, Pau [Márquez], lo escogimos de Valencia, ni siquiera es catalán, es valenciano, pero se llevan súper bien. Tienen la misma edad, la misma clase social, diría, clase trabajadora los tres, con los mismos referentes. Y para el trabajo con ellos les hicimos estar muchas horas entre ellos tres juntos para que crearan un vínculo.

En Hermanos tienen mucho peso las culturas de origen de los personajes. ¿Cómo habéis trabajado con esta multiculturalidad para hacer una buena representación?¿Cuál creéis que es la imagen que se tiene de los jóvenes migrantes en España actualmente?

M.R.C: Bueno, es un proceso de documentación, sobre todo. Es hablar con muchos adolescentes, pasar horas con ellos, intentar ver en qué espacio se mueven. Es conocerlos más profundamente y saber cómo son sus sueños, sus familias. Cuando hacemos casting de un actor, hacemos casting a la familia. Bueno, Farah Hamed, al final, la madre del actor principal, sí que es profesional.

C.R.C: Su hermanita pequeña sí que es la hermana.

M.R.C: Claro, la hermana pequeña que sale, es su hermana de verdad… hacemos casting y entonces, a través de ese conocimiento de la documentación y el conocimiento de los actores que cogimos, reescribimos también. Les preguntamos si las cosas son realistas para basarnos un poco en la información que nos dan ellos, y que así se sientan cómodos.

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Badr Oubahassou, Omar Mills y Pau Márquez, los protagonistas de ‘Hermanos’. ©Filmax

C.R.C: Los jóvenes migrantes está muy estigmatizados, sobre todo si no son blancos, obviamente. Reciben mucha violencia desde bien jóvenes. Ellos nos lo han contado en todas las entrevistas que hemos hecho con ellos para escribir el guión, así que queríamos dar la cara B de esa visión. O sea, unos adolescentes sin estereotipos, unos adolescentes que son adolescentes, punto.

M.R.C: Sí, que hacen y desean cosas de críos: que se enamoran, que se pelean entre amigos, que tienen discusiones chorras, que quieren ir a una fiesta para gorrear. Cosas de chavales, de adolescentes. No de problemas de que mi padre está en la cárcel, que yo robo, drogas… se nota mucho que se escribe desde el desconocimiento y la ignorancia, lo que es súper peligroso porque perpetúa estereotipos que luego la gente asume como reales.

En Chavalas habláis más de las vicisitudes del barrio desde la perspectiva de vuestra generación, la millennial. ¿Cómo ha sido representar ahora a los Zeta en Hermanos?

C.R.C: Bueno, es por la curiosidad: ¿Cómo son ahora los adolescentes de nuestro barrio? ¿Qué desean? ¿Qué aspiran? ¿Cómo son además los chicos? Que tampoco hemos tenido esa experiencia. Pues explorar, y ha sido muy divertido. Y sobre todo, estos chicos que están tan estigmatizados: ¿Cómo son en realidad? Pues vamos a contar esta historia.

«Sería súper bonito que dentro de 10 años un adolescente dijera ‘yo vi esa película y me sentí representado'»

Vuestro proyecto pasó por Residencias de la Academia de Cine. ¿qué papel jugaron las residencias en la construcción de la historia? ¿De qué formas creéis que ayudan este tipo de laboratorios a los proyectos cinematográficos?

M.R.C: Sobre todo hemos pasado por un laboratorio que está exclusivamente dirigido a mujeres cineastas, que es catalán, que desde un colectivo se llama Dones Visuals. Ahí hay mucho apoyo a nuevas cineastas, y hay mucho cariño y mucho amor, y te dan una script editor, la persona que te acompaña, y ahí empezó a madurar la película.

La siguiente residencia fue la de la Academia de Cine en Madrid [Residencias de la Academia de Cine]. Es importante esa residencia porque te dan un sueldo. Es importante decirlo porque eso te permite trabajar durante nueve meses con un mentor o mentora, y desarrollar tu largometraje y tener como una primera pieza final. El siguiente paso para nosotros fue hacer un laboratorio internacional para ver cómo funcionaba la peli y cómo se entendía con compañeros y compañeras de diferentes partes del mundo.

Hermanos, película
Omar Mills en ‘Hermanos’. ©Filmax

Hicimos el MFI, que es un laboratorio que está en Grecia, y aparte de sus sitios maravillosos, también tienes una mentora. A nosotros nos tocó Ana Sanz Magallón, que justamente es española, pero la mayoría de mentores eran griegos o de Estados Unidos. Ese fue un poco nuestro proceso. Cada laboratorio nos ha servido para algo.

C.R.C: Como todo en la vida, tienen partes buenas y tienen partes malas. Igual hay laboratorios que tienen una agenda y cogen un tipo de historias. Igual son muy caros para que acceda todo el mundo, y si no tienes una productora que te lo paga, igual no puedes acceder. Entonces tampoco son tan accesibles y al fin y al cabo. Pero tienen la parte buena que la escritura es muy solitaria, es duro, son años. A veces estás en un callejón sin salida que no sabes cómo continuar, de ‘no sé si estoy escribiendo una basura’. Y ahí tienes compañeros que están viviendo la misma experiencia, te dan feedback yves otras salidas y las escribes con otra energía. A nosotros nos ha ido súper bien.

¿Cómo os gustaría que se recordara la película dentro de diez años? 

M.R.C: Pues sería interesante que se recordara como una película que abrió el paso de representar la realidad de los adolescentes catalanes sin vincularlos a la migración. Y también, quitar tal vez eso de primera generación, segunda generación, tercera generación… porque cuando dejamos de ser terceras, cuartas, ya borramos eso y somos catalanes. Eso sería guay.

C.R.C: Pues mira, sería súper bonito que dentro de 10 años un adolescente dijera ‘yo vi esa película y me sentí representado. Por fin me vi como un adolescente normal, con deseos y sueños como todos los adolescentes. Y me fui del cine contento'».