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Visitante: El caos es un orden por descifrar

Aunque busca abarcar más de lo que debería, un digno debut que combina la ciencia ficción con el thriller

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Alberto Evangelio, director con una dilatada carrera a sus espaldas en el mundo del cortometraje, debuta en el cine de larga duración con Visitante, film que se presenta en la Sección Oficial del Festival de Sitges 2021. Basada en una historia del propio realizador –y escrita a cuatro manos junto a Marcos Gisbert-, la película combina la ciencia ficción con el thriller en una trama que, a medida que se va revelando al espectador, deja entrever un interior mucho más intimista. Iria del Río (Las chicas del cable, El increíble finde menguante) soporta el peso de manera encomiable, aunque quizás el argumento peca de intentar abarcar más de lo que debería.

Visitante comienza con imágenes en VHS de la infancia de Marga, quien, siendo apenas una niña, vive un momento traumático en la casa de su pueblo que condiciona su presente. Ya en la actualidad del relato, en la que su padre arrastra una larga enfermedad y la relación con su marido se encuentra en punto muerto, la protagonista volverá al lugar de los hechos, donde el pasado todavía no ha terminado de cerrarse.

Lo que comienza con los mimbres habituales de una historia de terror convencional (un personaje prácticamente aislado en un espacio antiguo y tenebroso en pleno medio rural) se torna en una concatenación de hechos fantásticos –seguro que del gusto del festival catalán donde se estrena- que llevan la trama por derroteros más insospechados… y, sin dejar de dar respuesta a las incógnitas planteadas, complejos.

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Con esto último no me refiero a que se juegue con la inteligencia del espectador (tenemos el ejemplo reciente de Tenet, trama confusa en la que no se da pie al espectador para entrar cómodamente en el juego) o a que el desarrollo no quede resuelto (la idea a transmitir queda clara al final), pero sí que nos encontramos ante una película “marcadamente de guión” –también bastante habitual en las óperas primas del género fantástico- en la que muchas veces se sacrifica la naturalidad de la acción en pantalla en pos de una traslación literal de la “idea genial” que tenemos sobre el papel.

Con ecos a películas tan conocidas como Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009) o Enemy (2013) –el pronto embarazo del personaje y su relación con el ambiente de enajenación general nos dirigen a la película de Villeneuve-, Visitante supone, pese a todo, un digno debut. Dentro de lo positivo: el propio hecho de su existencia, la cual se ha visto comprometida a lo largo del proceso por la situación extracinematográfica de pandemia que todos conocemos. Dentro de los atributos fílmicos, la cinta toma partido por opciones arriesgadas, sin ser complaciente consigo misma ni jugar a lugares marcadamente comunes.

En lo referido a la interpretación principal, la mencionada Iria del Río demuestra –como ya lo ha hecho en otras ocasiones- que puede capitanear una producción con su buen hacer y que realmente es capaz de trabajar registros muy diferentes. Es una pena que otros personajes secundarios no ofrezcan un resultado tan redondo.

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Por otra parte,Visitante es una película que apuesta su mayor baza por un guión más bien farragoso a medida que avanza la trama, lo que puede jugarle a la contra de conectar con el espectador. Pese a que, como digo, acaba resolviendo todos los hechos planteados, deja la sensación de que quizás los creadores crean haber logrado algo por encima de lo que realmente ofrecen.

En una trama en la que hay que ir con pies de plomo para no destripar ninguno de los giros ocultos del guión, Visitante intenta que su mayor impacto sea el ir por delante del conocimiento del espectador, pero al menos es de agradecer que no sea especialmente tramposa. De todas maneras, podría haberse eliminado alguna de las vueltas de tuerca de más que se nos ofrecen al final. Todo ello, eso sí, partiendo de la base de que hay ciertos hechos que más vale la pena aceptar para poder disfrutar del visionado, ya que, por ejemplo, el punto de partida cae en el deus ex machina.

En definitiva, la ópera prima de Alberto Evangelio ofrece una trama original que, pese a excederse conforme avanza la trama, mantiene el interés durante su metraje y en la que Iria del Río asume con aplomo el protagonismo de su personaje. No son todo buenas noticias, pero en este caso la intención es un grado. 

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