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Falta de dirección, impagos y títulos de crédito: todos los detalles del caso ‘Valentina’

Trabajadores de la ganadora del Goya acusan a Chelo Loureiro de no dirigir la película, impagos e irregularidades en los créditos. La cineasta responsabiliza al productor Brandán de Brano de los problemas en la producción

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El sábado 12 de febrero la película Valentina ganaba el Goya a la Mejor Película de Animación. Mientras parte del equipo celebraba el éxito en Valencia, en las redes sociales se abría otro frente. Primero con algunos tweets personales que se hicieron virales y después con un comunicado grupal de trabajadores de la película. En ese escrito, más de 20 personas acusan a la directora y guionista de la película, Chelo Loureiro, de atribuirse «una dirección cinematográfica que no ha realizado», modificar «los títulos de créditos de forma que no se corresponden con la realidad» y de que hay «impagos por su parte».

Loureiro ha desmentido, punto por punto, todas estas acusaciones a Cine con Ñ. La cineasta asegura que detrás de las reclamaciones de los trabajadores está la otra persona que agradeció brevemente el Goya en el escenario: su productor Brandán de Brano, CEO de Antaruxa, la empresa encargada de la animación de la película. Loureiro lo señala como responsable de los problemas en Valentina y lo acusa de «soberbia», asegurando que «entregó 60 minutos de animación en vez de 75» y con meses de retraso, «que pensaba que la película era suya» y que por eso «secuestró la película» e «hizo un chantaje brutal» durante toda la producción, incluso, asegura, causándole problemas de salud psicológica en sus continuas disputas.

De Brano, muy apoyado por los trabajadores, reitera a este medio su respaldo a la versión de los firmantes del comunicado. El productor de Valentina prefiere no entrar en un «cruce de declaraciones» y se remite a las que hizo a Europa Press, en las que aseguró que «había cosas que no eran normales» en la película, que las actuaciones de Loureiro «se escapan a la comprensión» y que habían intentado «dialogar con ella» pero que no había sido posible. Con el tema ya en cauces legales, el productor y director asegura que su empresa emitirá un comunicado al respecto próximamente.

Desde que arrancó la producción de la película en 2019 hasta que acabó a contrarreloj en 2021, las dos versiones de la historia solo coinciden en una cosa: en la producción de Valentina hubo problemas, muchos problemas. Ahora tanto los trabajadores como la propia Loureiro detallan sus argumentos en Cine con Ñ.

¿Quién dirigió Valentina?

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El primer punto del comunicado pone en duda la dirección y autoría deValentina. Según los trabajadores, que han firmado el documento con sus nombres y apellidos, Loureiro no habría dirigido realmente la película. Sus aportaciones, señala el comunicado, se habrían limitado al guion, a dar voz a uno de los personajes de la película (circunstancia que ella niega) y a ejercer de productora ejecutiva del proyecto. Según la versión del equipo, fueron Brandán de Brano, Raquel Ramos, Raquel Rodríguez y Sandra Varela quienes ejercieron las labores de dirección.

Raquel Rodríguez es montadora, layout artist y portavoz de los trabajadores que han firmado el comunicado. Cuando empezó la producción de Valentina en 2019, Rodríguez asegura que Loureiro sí estaba presente en reuniones y comunicaciones con los animadores que trabajaban en Antaruxa («especialmente en la fase de preproducción»), pero que eso cambió según se acercaba el 2020 e iban entregando informes de su trabajo a la directora. «A partir de ahí, simplemente hablaba con Brandán (de Brano), si él conseguía localizarla», con semanas e incluso meses en las que no contestaba «ni a llamadas ni a correos». Y con esa «ausencia» se siguió durante el resto de la producción. «Era eso o parar», justifica Rodríguez.

En conversación con Cine con Ñ, Loureiro explica esa falta de comunicación y presencia esgrimiendo que «estaba subcontratando la animación al estudio (Antaruxa)» y que el acuerdo que había llegado con Brandán de Brano era que «él era el interlocutor con el equipo de animación». La cineasta gallega, que cuestiona a Rodríguez como portavoz de los trabajadores («está en nómina de él (de Brano) desde que acabamos en diciembre, es la voz de su amo»), asegura que no fue solo con de Brano sino que también mantuvo «contactos» con Archi Viloria, director de Animación de Valentina.

El director de animación: «¿Cómo puede ser que en 2 años nunca haya hablado con ella si ha dirigido la película?»

Pero la versión de Viloria contradice estas declaraciones de Loureiro. Según el director de animación, uno de los puestos más relevantes en una producción de estas características, «en dos años en los que he trabajado en la película» solo había hablado con ella «una vez y porque se empeñó Brandán (de Brano)». «¿Cómo puede ser que en 2 años nunca haya hablado con ella si ha dirigido la película? Eso se lo cuentas a cualquier en el mundo de la animación y no hace falta decir mucho más al respecto», asegura Viloria, que sostiene que trabaja actualmente en una serie de animación y habla «todos los días con el director».

El propio Viloria -que ya no trabaja en Antaruxa-, Rodríguez -que asegura estar en paro-, el director de arte (Cristian Franganillo) y otros trabajadores consultados por este medio mantienen categóricamente que Loureiro «no ejerció sus labores de dirección». Todos ellos explican que se tomaron continuas decisiones creativas y artísticas sobre la animación de Valentina (tiros de cámara, encuadres, movimientos de personajes, adecuación de diálogos, etc…) de las que Loureiro no participaba.

Loureiro defiende su puesto. Además de destacar el trabajo de dirección que hizo en las letras de las canciones, su trabajo con el compositor (Nani García, que ha mantenido la versión de Loureiro sobre de Brano) o en la interpretación y grabación de los actores («que se hizo como una obra de teatro, antes de la animación»), también asegura que participó en la imagen: «Al estudio se le dio hecha toda la parte gráfica. Los dibujos están realizados originalmente por el ilustrador con el que trabajé, David Pintor, y luego por Alberto Tarecido, que fue el encargado del story board, la parte de cómo ves la narración de la película. Él ha trabajado conmigo, no con Brandán (de Brano)», afirma Loureiro.

Además, Loureiro, debutante en la dirección de una película pero con mucha experiencia en producción, asegura también que sí intervino en las decisiones que se iban tomando sobre la animación: «Fui corrigiendo cosas que no me gustaban, muchísimas. Lo cual significó una discusión horrible, día a día, con este señor (de Brano) al que no le gustaba ninguna de mis decisiones». La directora compara el trabajo de los animadores con cuestiones técnicas: «El director no le dice al de cables cómo tiene que hacer su trabajo, ya lo sabe. Yo hablo con los supervisores de cada equipo porque no puedes estar con todos los profesionales. Para eso están los cargas intermedios que se encargan de transmitir lo que quiere la dirección», asegura.

Los impagos de Valentina: dos trabajadores reclaman

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El comunicado asegura también que «existen impagos a varios trabajadores», incluso con la película ya estrenada y fuera de los cines. Consultados por este medio, en concreto se trata de dos personas, independientes de Antaruxa, las que sostienen que se les debe dinero por sus labores en la animación de la película, y que Loureiro es la responsable de los pagos. Según las informaciones y documentos consultados por este medio, la cantidad que se les adeuda supera los 10.000 euros entre ambos y está a cargo de las organizaciones de cuya administradora es Loureiro (Abano Producións y Valentina La Película AIE).

Por un lado, se trata de un autónomo, Pepmi Garau, implicado en la producción de Valentina desde el inicio, el que explica que no ha podido cobrar aún la última factura, emitida en noviembre de 2021. «Me arreglaba medio año y no la he cobrado», dice Garau a Cine con Ñ, y añade que para ese último trabajo, la última secuencia de la película, trabajaron más personas que ha tenido que pagar de su bolsillo. «Negociamos de palabra el pago en la última entrega y no se cumplió», dice Garau, que asegura que «lo que duele más es la falta de profesionalidad».

Loureiro:«Todos los trabajadores que han trabajado en la película están pagados»

El otro trabajador que reclama una deuda económica a Loureiro se incorporó al proyecto a principios de 2021. Esta persona, que prefiere no revelar su nombre, asegura que Loureiro solicitó sus «servicios a la fundación de la Universidad de A Coruña a través de su empresa (Abano Producións)». Pero en abril de 2021 se acogió a una baja por paternidad. «Es al terminar la baja y reincorporarme al proyecto cuando debió haber prorrogado el contrato con la fundación, algo que no hizo a pesar de mi insistencia y del acuerdo verbal que teníamos», explicó a Cine con Ñ.

Ambos trabajadores coinciden en que Loureiro les dio largas, les aseguró que no le «iba bien» económicamente y buscó descargar las responsabilidades en Antaruxa. Loureiro, que declaró a La Razón que eran casos de freelances que no dependían de su productora, niega categóricamente en Cine con Ñ que estos impagos por su parte existan: «Todos los trabajadores que han trabajado en la película están pagados».

Las controversia con los títulos de crédito

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El asunto que puede tener más consecuencias legales de los que exponían los firmantes del documento está relacionado con los títulos de créditos, que varios trabajadores aseguran a Cine con Ñ que «no se corresponden con la realidad». Denuncian cambios en los puestos, nombres sin incluir y otros sí incluidos que según ellos no habrían trabajado en Valentina. Según las fuentes consultadas por este medio, son más de 50 las posibles irregularidades en los créditos.

El comunicado sostiene que Loureiro procedió a realizar cambios en los créditos finales «que solo conocimos una vez la película estaba ya estrenada. Dichos cambios, no solo no fueron consensuados con el equipo, en base a la labor y el desempeño que cada cual tuvo, sino que se han mostrado completamente lesivos para algunos de los profesionales y empresas implicadas». Los trabajadores aseguran que iban informando a Loureiro de las incorporaciones y cambios que se iban produciendo en los trabajos para que así constara en los títulos de crédito. «Es imposible que hubiera una descoordinación de información», asegura Raquel Rodríguez.

Loureiro, que dice que «casualmente» los únicos que tienen problemas con los créditos están en la parte de animación, responde que «cada persona que contratamos era una persona que él (Brandán de Brano) decia. Nos decía lo que necesitaba y en qué tiempos y con qué cargos, y eso automáticamente se pasaba a la gestoría». La cineasta asegura que los trabajadores estaban dados de alta en los contratos entregados al ICAA como animadores y que «no se podían cambiar de puesto sin darles de baja primero» algo que, según ella, no se podría hacer «a toro pasado y con la película ya hecha».

Este artículo se ha actualizado a fecha de 16 de febrero de 2022. El artículo original, del 14 de febrero, incluía únicamente el contenido del comunicado de los trabajadores.


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