Críticas
El problema final: Puñales a la cara

Stills: ©Lander Larrañaga / Montaje ©Cine con Ñ
El problema final es al que se enfrenta Basil, veterano actor conocido por interpretar a Sherlock Holmes en varios filmes de éxito. Una época dorada que ya quedó atrás en 1959, cuando acepta la invitación de un amigo productor de acompañarlos a él y su amante a un hotel exclusivo en una isla cercana a Mallorca. Todo parece limitarse a un fin de semana de frivolidad y alta sociedad, hasta que una de las dos turistas inglesas que acoge el establecimiento aparece muerta en extrañas circunstancias y quedan aislados por una tormenta. Basil deberá entonces encarnar a Sherlock una vez más, pero por primera vez con un misterio de verdad por resolver.
Arturo Pérez-Reverte debe ser ya de los autores contemporáneos más adaptados del audiovisual español, en ocasiones con varias versiones de una misma obra —dos Alatriste, dos La piel del tambor—, y muy pocas con resultado satisfactorio tanto respecto al original como por sí mismas, quizás solo El maestro de esgrima (1992), de Pedro Olea. En este caso el salto mortal es doble: se trata de una historia meta, casi un fan fiction, un capricho que se permite el autor, llevado a un audiosivual donde los cluedo y cozy crime llevan un tiempo de moda con un alarde de mamarrachismo pop vamos a decir que alejado de la sensibilidad revertiana.


Jose A. Cano