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Películas españolas 2026

Toda una vida: Un documental para un amor perseverante

Marta Romero prioriza los afectos y los cuidados en el retrato de la relación de sus abuelos, condicionado por el avance del alzhéimer
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La realidad cambió la naturaleza del primer largometraje de la realizadora Marta Romero Coll, autora del cortometraje Facunda (2020). La idea original era intentar capturar la memoria de Trini, su abuela enferma de alzhéimer, y testimoniar su evolución. Poco a poco, la película se convirtió en el retrato de la historia de amor de los dos abuelos, potenciada por los perseverantes cuidados que él le proporciona. 

Toda una vida se nutre de doce años de filmaciones. Cambian las circunstancias vitales de la realizadora, avanza el deterioro neurológico de Trini, mejoran los estándares de calidad de las cámaras digitales y también los recursos de una producción que comienza siendo un proyecto personal de una joven estudiante. A pesar de que se visibiliza implícitamente ese paso del tiempo, la película acaba tratando de lo que perdura. El amor no derrota a la enfermedad, porque la biología y la mortalidad humana acaban imponiéndose, pero consigue vencer en la sala de montaje.

El viaje fílmico es breve. También resulta menos duro de lo que podría haber sido, aunque no falten (porque no podría ser de otra manera) algunas escenas desgarradoras. Algunos momentos de interacción entre la realizadora y su abuelo, intercaladas entre el relato cronológico, invocan una ternura abierta al humor millenial de Romero. La visibilización de la última etapa de la vida humana, minorizada en los relatos de quiénes somos como sociedad, sigue pareciendo necesaria porque sigue sonando contrahegemónica. Y la perseverancia en el afecto por parte de Paco también tiene algo de historia inspiradora. 

La pandemia también asoma en Toda una vida

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A media que avanza el documental, el público puede contemplar como la enfermedad va estrechando los pasillos de la memoria de Trini. Entendemos, aunque se nos muestre pudorosamente el problema, que la convivencia de la pareja se dificulta hasta que llega el momento postergado del internamiento de la mujer. Y la pandemia de la covid-19 irrumpe en 2020 para dificultar todavía más las cosas. En un gesto de humor negro retrospectivo, la realizadora muestra una filmación de las campanas de ese infausto año nuevo. Alguien no se ha comido las uvas. Quizá este sea el motivo de nuestra mala suerte.

Los intentos fallidos de visitarla nos hablan de la dificultad para gestionar una situación sanitaria que demandaba medidas de protección de las vidas especialmente vulnerables a la covid-19. No hace falta alzar la voz con discursos explícitos. Paco tampoco se rebela, sino que se limita a lamentarse, quizá consciente de la dificultad de conciliar el objetivo de conservar las vidas más frágiles sin que esto socavase la calidad de vida de estas personas y de todas las demás, más aun cuando el cálculo económico marcaba el horizonte de lo que se consideraba posible.

Una de las escenas más emotivas de todo el documental está salpicada de extrañeza pandémica. Paco tiene que subir a un banco para hablar, a través de una ventada cerrada, con su esposa ingresada. Romero muestra esa dificultad chocante, pero después se centra en el reencuentro. Y refleja la emotividad extrema de la situación a través de un conseguidísimo plano: consigue abrazar simultáneamente a los dos rostros, usando el reflejo del mismo cristal que les separa. 

El amor y el pudor

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Algunos momentos de Toda una vida pueden generar dudas inevitables. ¿Cuál es la distancia justa, cual es la reserva y protección adecuada de la intimidad, cuando se filma a una persona enferma? Romero elige, por ejemplo, golpear una sola vez a la audiencia mediante una escena de hostilidad y dureza en la desmemoria: Trini, desorientada, se revuelve contra su marido y un poco contra todos. Mostrar este tipo de situaciones una vez, y no más, parece una opción razonable para retratar uno de los aspectos más duros de las enfermedades neurodegenerativas sin degradar a la persona que las sufre. 

Después de ese estallido, predomina un mutismo acompañado de todo tipo de miradas. La directora de Toda una vida también decide mostrar la desolación de Paco cuando va viendo que el internamiento de su mujer empieza a parecer ineludible. Como él se convierte en el protagonista del relato, termina siendo la persona más expuesta aunque no sea la menos vulnerable. 

Podemos preguntarnos si algún espectador puede no merecer haber accedido a esa intimidad, si tomamos en cuenta alguna risa resabiada que se oyó en la presentación del filme en el marco del D’A Film Festival de Barcelona. El filósofo Slavoj Zizek considera que el distanciamiento irónico es una característica típica del capitalismo posmoderno. Y quizá un efecto de todo ello es que ya no estamos del todo preparados para la ternura.

Imágenes: Toda una vida – Distinto Films (Montaje de portada: Cine con Ñ).
Ignasi Franch

Ignasi Franch

Periodista cultural y crítico cinematográfico desde 2003, cuando todavía se veían algunos disquetes por las redacciones. Colabora en medios como El Diario, El Salto, Crític, Caimán - Cuadernos de Cine, Directa y Rockdelux, entre otros.