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The mystery of the pink flamingo: Radiografía de lo kitsch

Una experiencia placentera.

The mystery of the pink flamingo: Radiografía de lo kitsch 1

En un momento de The mystery of the pink flamingo, Allee Willis, compositora de grandes éxitos de la historia de la música contemporánea como September o el tema de Friends, menciona que lo kitsch no puede ser intencionado, es decir, que lo intencionadamente kitsch nunca lo será; la inocencia a la hora de crearlo es imperativa.

Algo parecido menciona Susan Sontag en Notas sobre lo camp diciendo que «lo campy» ha de ser extremadamente serio y eminentemente naïve, si hay premeditación hacia ello, pierde su condición. Si bien «lo camp» y «lo kitsch» son conceptos distintos, comparten este denominador común con el que juega Javier Polo Gandía en su película.

Él, casi como si tuviera en mente las palabras de Sontag, no busca hacer algo kitsch, sino una radiografía de «lo kitsch», con una estética muy marcada pero que a la vez se aleja de lo que sería una «estética del mal gusto». Con planos muy geométricos, Polo opta en The mystery of the pink flamingo por un modelo de entrevistas donde la cámara está frontal a los personajes, por lo que, si bien estos mantienen una conversación, en realidad le están hablando directamente a cámara.

The mystery of the pink flamingo: Radiografía de lo kitsch 2

Esto genera cierto extrañamiento en el espectador que ve The mystery of the pink flamingo al sentirse directamente interpelado: está situado en el lugar privilegiado que supone estar en el medio de una conversación entre dos personas. Polo, por tanto, juega con el contrapunto alejándose de «la estética del mal gusto» en lo formal para enfrentarla al contenido sobre el que versan las entrevistas. Esto además lo potencia con un tratamiento de una paleta de colores brillantes de una manera igual de exhaustiva, donde, evidentemente, destaca el rosa por encima de todos ellos.

Un hombre llamado Rigo es el hilo conductor que usa Polo para enlazar las entrevistas a las diferentes personalidades referentes a lo kitsch, que van ahondando en el tema hasta llegar a lo que probablemente son sus mayores exponentes: John Waters y Allee Willis. Así, Polo entrelaza la narrativa de las entrevistas con lo que parece un viaje interior en la búsqueda de lo que le tiene obsesionado: el flamenco rosa. Es una búsqueda, sí, pero en las entrevistas no parece que esté siguiendo unas pistas que le lleven la una a la otra, sino que realiza una radiografía de ello, yendo de mayor a menor importancia o impacto social del entrevistado, si es que se les puede denominar así.

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De esta manera, ambas narrativas no llegan a entrelazarse por completo, pues si bien al final de la película Rigo parece «haber encontrado una respuesta» esta no resulta del todo creíble y tampoco se percibe como un descubrimiento de verdad, pues su búsqueda tampoco lo ha parecido. Así, una vez llegado el final, se nos descubre, en un extracto de una Ted Talk, quién es Rigo: el DJ conocido como MENEO que enseña su «descubrimiento». Si bien interesante, pierde fuerza al no haber sido visto por los espectadores como el colofón de un proceso.

En cualquier caso, The mystery of the pink flamingo es una película relajada y que se disfruta. Sus vibras veraniegas y festivaleras crean un lugar lleno de colores vibrantes en el que se quiere estar. De esta manera, el trato del color y la contraposición de los personajes y narrativas excéntricas al lenguaje cinematográfico que propone, hacen que sea una experiencia que, si bien se echan de menos ciertas cosas en la búsqueda de Rigo, sea placentera.

 

Edurne Larumbe Villarreal (@larvilrne)

Puedes ver The mystery of the pink flamingo online aquí

 

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