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‘Rapa’ mejora el tono de ‘Hierro’ y lo traslada a Galicia cargándolo de ambigüedad moral

Jorge Coira presenta en el Festival de Málaga el primer episodio de su nueva miniserie para MovistarPlus+ creada junto a Fran Araujo, un thriller rural que apunta a ser uno de los títulos del año.

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Para Rapa las comparaciones con Hierro van a ser inevitables. Jorge Coira, que hace doblete este Festival de Málaga, presentó ayer el primer episodio de su nueva serie para MovistarPlus+ en la Sección PantallasTV. Un thriller que se entretiene en remarcar la singularidad geográfica del espacio en el que ha decidido desarrollarse y que lleva consigo, de un extremo al otro de España, los tropos de su hermana mayor, pues son los marcadores de autor de sus creadores, pero que aspira a una personalidad propia probablemente mucho más oscura.

Queda mucho por saber, porque lo que presentó Coira en Málaga junto a la coprotagonista Mónica López, la directora Elena Trapé, la jefa contenido MovistarPlus+ Susana Herrera y el productor de Portocabo Alfonso Blanco fue solo el primer episodio de los seis que compondrán la miniserie, aún sin fecha de estreno. El cambio de escenario sigue sin permitir dar nombres de partidos políticos reales, como lamentaba hace unos días el director en la presentación de Código Emperador, pero al menos parece dispuesto a asumir problemáticas actuales del entorno en el que decide ubicarse.

Rapa, noir «juguetón» de nieblas gallegas

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En este caso, y como ya anunciaban las sinopsis, tenemos el asesinato de la alcaldesa de Cedeira, municipio pequeño vecino de Ferrol, según apuntan los indicios por un asunto poco claro acerca de un futuro proyecto minero, aunque quizás se trate de una cuestión personal sin nada que ver con la política. La persona que la encontró fue Tomás, profesor de Secundaria recién llegado al pueblo y más bien poco sociable, interpretado por un Javier Cámara que le da el punto exacto de ambigüedad para que tengamos claro que oculta algo pero no sea evidente si «bueno» o «malo».

Como decíamos, una fórmula no tan alejada de Hierro, que se ha despedido con varios Forqué, Iris y Mestre Mateo bajo el brazo -no hace falta ser adivino para acertar que en estos últimos a Rapa también le van a llover nominaciones el año que viene-. Tenemos a Javier Cámara por Candela Peña como cara conocida y con prestigio de presunto protagonista y a Mónica López por Darío Grandinetti como profesional solvente en un peldañito por debajo de «famosismo» que a efectos prácticos está destinada a comerse la serie.

Aquí la sargento de la Guardia Civil a la que interpreta López no está tan lejos del perfil de recta funcionaria de la jueza Montes, aunque en su caso no se trate de una recién llegada, sino de una vecina del lugar que conoce perfectamente la zona y es capaz de saber de quién es cada coche del pueblo solo con ver el modelo. De hecho, si recuerda a alguien, es a una especie de versión más seca de la Ellie Miller interpretada por Olivia Colman en Broadchurch, aunque el oficial de la UCO al que pone cara Jorge Bosch esté muy lejos del detective cansado de la vida que allí hacía David Tennant y sea más bien una versión ibérica del típico veterano del FBI aparentemente dejado pero resolutivo.

El rol del outsider queda aquí para el personaje de Cámara, que se nos deja clarísimo rápidamente que ni está integrado en la comunidad ni lo pretende y que fuese lo que fuese lo que estuviese haciendo por la zona para encontrar a la alcaldesa moribunda, no era nada limpio. La presentación lo acompaña de una serie de sospechosos más o menos plausibles pero ninguno evidente y de una trama política en la que los nombres de los partidos se adivinan fácil por la vía del tópico, pero que, ay, como advirtió el propio Coira, se ve que aún no tenemos edad de poder decirlos. (Y esperemos, por cierto, que lo de Broadchurch no sea un spoiler como una casa).

En su comparecencia en Málaga, Jorge Coira explicó que para él «la serie es un thriller en el que hay un elemento de juego de informaciones. El espectador no solo juega con quién lo hizo. Es más importante el por qué, el motivo que provoca toda esta historia». Y añadió: «Me gusta dejar un plano más largo de lo que toca para que el espectador piense que es por algo. Ver Rapa será para el espectador como jugar al póker. No es severo ni sesudo, más bien es un thriller divertido y juguetón«.

Lo que queda por aclarar, y no tardaremos mucho en saberlo, es si por la vía de la subtrama de la mina y los favores debidos a la alcaldesa Rapa va a meterse en espacios que a Hierro no le interesaban y que normalmente los siempre solventes suspenses de MovistarPlus+ evitan: la crítica social o los reflejos de problemas de vida real, esos privilegios reservados solo a Sorogoyen. Con el equipo que tiene detrás, que Rapa sea una serie solvente eran, si me permite, pecata minuta. La cosa es ver si a Pepe Coira, Fran Araujo y Jorge Coira le han dado la libertad de cinismo, desengaño y ese punto de optimismo en los funcionarios honrados que adornó también un poco Código Emperador.

Fotos: Presentación de Rapa en el Festival de Málaga – Festival de Málaga/Koke Pérez

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