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Objetos: El thriller de las cosas y las cosas del thriller

La película con Álvaro Morte y China Suárez desecha su buen planteamiento con una dinámica insustancial

Objetos: El thriller de las cosas y las cosas del thriller 1

Mario (Álvaro Morte) trabaja en una gran oficina-almacén de objetos perdidos junto a Andrés (Zorion Eguileor). Aislado del mundo, solo mantiene contacto social con una policía, Helena (Verónica Echegui). La quietud y la oscuridad de la vida de Mario da un vuelco cuando llega al almacén una maleta roja. Dentro hay ropa de bebé y… restos humanos. El caso remueve a Mario y, ante la pasividad de las autoridades, decide empezar a investigar por su cuenta cómo y por qué ha llegado esa maleta ahí. Una red de prostitución asoma por detrás.

Objetos empieza desde el arquetipo del «héroe anónimo», el de toda la vida, aunque esta vez esté declinado en forma de thriller. Es una de esas películas en los que un hombre corriente, alejado de cualquier tipo de acción o asunto turbio, se acaba metiendo en un tremendo follón. Normalmente, nuestro protagonista suele tener algún tipo de pasado traumático o situación personal que le conecta directamente al lío en el que se ha metido. Mario, el protagonista, cumple con ese perfil clásico.

En una película así, aunque venga con diferentes envoltorios, todo está en ese personaje principal. Y en Objetos su protagonista se va evaporando en una trama rutinaria que desmerece su original -y bien presentado- planteamiento inicial y el intento original de su desenlace. La resuelta dirección de Jorge Dorado encarrila un thriller con poco que ofrecer durante gran parte del meollo. La presencia de Álvaro Morte y Eugenia ‘China’ Suárez no es aliciente suficiente para una historia bien filmada pero sin garra.

Objetos y más objetos

Objetos: El thriller de las cosas y las cosas del thriller 2

Objetos recoge las cosas que perdimos y los que las salvaguardan en la sombra. Es el universo paralelo del servicio de objetos perdidos, en la realidad relegado a oficinas públicas y desvanes de estaciones y aeropuertos, pero que aquí toma forma de gran almacén, de mundo inabarcable. Un lugar perfecto para que se pierda en sus profundidades un personaje dedicado a devolver y a dar una segunda vida a aquellas piezas que parecen haber sido olvidadas en un mundo que las produce y descarta rapidísimo. Una nueva oportunidad que, en la película, necesita también el torturado protagonista. Una buena idea que vincula lo material y manual con la construcción del personaje. Una jugada casi de película de animación.

El guion del siempre resolutivo Natxo López une estos primeros objetos con otros: se crea una poco disimulada similitud -se explica hasta en la sinopsis- entre «las cosas» y las mujeres, que se convierten en cuerpos a utilizar según la película se adentra en lugares bastante más oscuros de la realidad que un almacén. Así, se da por hecho que el conflicto y la personalidad del protagonista están explicados y que su evolución y decisiones en la historia son una extensión de lo que le pasa.

Montajes problemáticos

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Pero en realidad, pese a que se toma su tiempo en presentar este primer planteamiento, la película se abandona a un argumento atropellado, con repeticiones sin ton ni son del noir clásico o el thriller de acción. Acaba por no presentar emociones a través de sus personajes (el de ‘China’ Suárez es directamente una pantalla) ni un juego de entretenimiento eficaz con los «malos» de turno. En este contexto, Álvaro Morte no es capaz de descifrar en su interpretación lo que le pasa a un protagonista que muta según le conviene a la historia.

Se adivina así un problema importante de montaje para una película que sí se preocupa en presentar y acabar -Dorado le da un acertado toque trágico a la conclusión- pero no en desarrollar. El esquema tradicional de tensiones y amoríos se cae porque no parece haberse planteado inicialmente con ese tipo de progresión y personajes. Caminos que, por ejemplo, acaban por cargarse a los personajes de Verónica Echegui o Zorion Eguileor, que adivinan mucho más de lo que dan. La inercia es el único motor de un thriller salvado por su dirección, pero que tenía mimbres para algo más.

Imágenes: Objetos – Filmax

1 Comentario. Dejar nuevo

  • Miguel Angel
    05/10/2022 02:46

    La, he visto hoy y la verdad que muy arrepentido, no me ha gustado prácticamente nada, y mira, que Álvaro morte es un actor que me gusta, pero la película ha sido bastante pobre. Una pena

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