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Nevenka: ¿Cómo hemos cambiado?

Recupera el ‘caso Nevenka’ con la pregunta implícita de cómo reaccionaría hoy la sociedad.

Nevenka, el documental, resume en tres capítulos de 35 minutos el caso Nevenka, la denuncia de la concejal de Ponferrada contra el alcalde Ismael Álvarez en 2001 por acoso sexual, que fue todo un acontecimiento social y mediático en la España de la época. Por una parte explica las circunstancias del caso y por otro hace balance desde la evolución de la sociedad española de 2021 y posterior al #MeToo y la eclosión del feminismo como actor político.



El documental Nevenka juega cortita y al pie: resume en menos de dos horas lo que necesita contar sobre el caso judicial, lo actualiza para quien no lo recuerde, lo conociese en detalle o, directamente, no hubiese nacido, y, sobre todo, introduce la reflexión inevitable sobre cómo sería recibido un episodio similar hoy en día. Si la sociedad española ha cambiado, para bien, en estos 20 años.

Puede verse como una película documental larga o espaciar los 3 episodios. El resultado, en cualquier caso, es un in crescendo emocional que no finaliza con la condena de Álvarez y cuyo contenido, siendo sobrio y respetuoso, se recrudece. Mantiene la calidad mínima a la que ya empieza a acostumbrar Newtral y un poquito por encima de lo que a veces despacha Netflix. Probablemente no sea un exitazo que pase a la historia, pero es un documental necesario previo a este 8-M de 2021

 

Nevenka y el #MeToonevenka-critica-cine-con-ñ

«A mi no me acosa nadie si no quiero» es una de las frases brutales a las que puede enfrentarse el público cuando se recogen las reacciones de los vecinos de Ponferrada. Nevenka añade pocos detalles nuevos a todo lo que se expuso hace 20 años, y eso lo confirman la propia Nevenka Fernández o fuentes como el escritor Juan José Millas, que en su momento publicó el libro reportaje Hay algo que no es como me dicen, del cual llega a citar directamente. Lo que se agrega aquí es la visión crítica de 2021 al resultado: Álvarez, el condenado, como un mártir, y Fernández, la víctima, huyendo de Ponferrada e incluso mudándose fuera de España.

Maribel Sánchez-Maroto, directora de la miniserie, es una reportera veterana que ya dirigió recientemente el mediometraje Origen (2020) y en su momento el documental Biescas, un año de silencio (1997). En ningún momento se aleja de la corrección periodística para contar lo que quiere contar, incluso aplicando cierta frialdad a momentos cuya crudeza la aporta el testimonio, como cuando escuchamos a la propia Fernández dando su testimonio dos décadas atrás y echándose a llorar. Que Nevenka habla del primer #MeToo español es probable que se podría discutir -ni fue la primera ni la última en ser linchada públicamente-, pero que su caso resuena con los debates que se creían superados o que el clima de opinión en el que surgió pudo influir en la aprobación, por ejemplo, la Ley de Violencia de Género de 2005 no.



Por otro lado, la pregunta que sobrevuela todo el documental, qué ocurriría en un caso similar al de Nevenka hoy en día, no tiene una respuesta tan fácil como le gustaría a nadie. No hay que irse demasiado lejos para recordar el caso de La Manada -que pronto tendrá su reflejo ficcionado en Alba de Atresmedia- y determinadas defensas públicas de los violadores o intentos de linchamiento mediático a la víctima. Aunque la última palabra siempre la tendrá un tribunal, no es difícil imaginar determinados sectores de opinión poniendo en la picota a Nevenka Fernández sin ningún embarazo, incluso después de la condena a su agresor, en este mismo 2021.

 

Nevenka y la política españolanevenka-cine-con-ñ

Porque, sí, el ‘caso Nevenka’ fue el principio de una guerra cultural. Una que, legalmente, se había ganado dos años antes, con la inclusión del acoso sexual en el Código Penal, pero que fue de la mano de la caída del Aznarato y el comienzo de los Gobiernos de Zapatero. Una etapa que cambió el debate público en España y las maneras en que las izquierdas y las derechas se relacionan consigo mismas, las unas contras la otras y en el relato. Y uno en el que las mujeres, aunque no lo parezca, van ganando, aunque solo sea por la existencia de este documental o de otros como Nagore (2010), de Helena Taberna.

Pero es que el retrato de Ismael Álvarez también habla de la España previa a la crisis de 2008, la que emergió de los 90 del pelotazo y la desideologización creyéndose invulnerable. Se ve, por ejemplo, cuando una de las antiguas concejales de Ponferrada define a Ismael Álvarez como un hombre que trasladó «su modus operandi de empresario de la hostelería a la política, y de ahí parte de su éxito. Un porcentaje alto de la población le debía favores al alcalde».

Aunque relacionar implícitamente los peores episodios del agresión sexual con la mayoría absoluta de José María Aznar en el año 2000 sea quizás heavy metal, la miniserie no se corta en hacer lo mismo que Millás -firma asociada a El País y la izquierda-champán española- y asociar lo sucedido en Ponferrada a una forma de vida concreta.

La ficción y el periodismo se empeñan en reducir el acontecer a episodios cerrados, esa expresión tan fea que sigue nombrando las secciones de algunos medios: los sucesos. Y en realidad la vida son procesos, como el de la propia Nevenka Fernández. Así que Nevenka, la miniserie, intenta ser un documental que al menos retrata el episodio de abuso y agresión, con su pata mediática y espectacularizada, dentro del proceso de la vida de una persona, que no solo tuvo que sufrir el hecho en sí y el juicio público, sino también el exilio.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes Nevenka completo online aquí.

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