Críticas
Me has robado el corazón: Escapismo romántico

Stills de 'Me has robado el corazón'. Montaje: ©Cine con Ñ
Me has robado el corazón se acerca a la vida de Eric, un joven ingeniero que trabaja de sol a sol para conseguir un ascenso en su empresa y abandonar de una vez la precariedad en la que lleva años instalado. Cuando descubre que ese ascenso nunca llegará, Eric lo deja todo y organiza un plan: atracar un banco y huir con el dinero junto a una desconocida que conozca por una app de citas. Lo que no estaba en el plan era conocer a Vera.
Una veterana como Chus Gutiérrez (El Calentito, Retorno a Hansala, Sacromonte, los sabios de la tribu) dirige esta película que, más que una comedia romántica al uso, es un romance de persecución, de escapismo clásico. El origen de la historia, de Alberto Arruty, es real: un hombre en Rhode Island implicó a una mujer en un atraco al huir en un coche juntos sin que ella lo supiera.
Lo más interesante de Me has robado el corazón es, precisamente, que se salga un poco del raíl de las comedias comerciales (familiares aparte) al que nos tiene acostumbrados la industria española ahora mismo, que oscilan entre el drama edulcorado y sexualizado para adolescentes tipo Culpa mía o alguna ocurrencia refrita en forma de remake.
Me has robado el corazón y la comedia comercial

De verdad, no es habitual que una película con aspiración popular como claramente es Me has robado el corazón exista con esta forma en España. Sobre todo porque la película no apuesta por un humor de efecto instantáneo y tampoco va a la acumulación de gags ni a buscar situaciones muy rocambolescas. La comedia es más bien suave, desde una cierta complicidad y a partir de determinados personajes, como es el caso del de Luis Zahera.
De hecho, Chus Gutiérrez se preocupa por darle a la película un fondo más serio y pegado a la realidad que el de muchas comedias estándar. La frustración de desclasamiento del personaje de Óscar Casas se cuenta desde la ruptura del ascensor social prometido a base de esfuerzo. Y su aspiración tras el robo no es ya montar una empresa, sino simplemente vivir y ser libre. Son castillos en el aire muy inocentes e irreales, sí, pero al menos no acaban en disciplinamiento.
Dicho esto, sí que hay cosas accesorias que son peajes de cualquier película de este estilo —y que, dependiendo del espectador que uno sea, pueden molestar más o menos—: influencers metidos a actores, emplazamientos publicitarios, publicidad del pueblo de turno vía fiestas populares… de todas ellas, lo que se puede decir positivo es que se han preocupado para que sean más o menos orgánicas.
Destino final para los amantes

Me has robado el corazón tiene el aroma inocentón, irónico y siempre ligero, desde una cierta blancura, que le da poca chicha al argumento pero también una sensación agradable y más o menos verosímil. En ese sentido, Gutiérrez le mete énfasis solo a las escenas de enamoramiento y conexión entre sus protagonistas, dejando que el resto pase de forma mucho más discreta.
Por eso chirría aún más la resolución final de la película (es demasiado habitual que a las comedias españolas se les dé estos montajes finales tan poco respetuosos con la desembocadura), que acaba en un encuentro con demasiados huecos por todos lados para que nos podamos creer que los personajes avancen hasta ese punto.
Esa sensación final, juntada con otros agujeros de explicación, hace que el poso sea más agrio de lo que debería. Con todo, la película cumple con su propósito de ser un ‘lovers on the run’ tan suave como inofensivo.
Dónde ver

Arturo Tena