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Guapa, simpática, «buenecita», prosoviética y en FlixOlé: Marisol ataca de nuevo

La recuperación de la filmografía de Pepa Flores, desde sus cintas infantiles hasta las cintas rompedoras de los 80, sirve para reflexionar sobre su supervivencia como icono POP de derribo

Marisol

España tiene pocos iconos POP, pero algunos los que tiene son inmortales y trascienden generaciones. Y uno de los pocos capaces de saltar de abuelas a nietas ha sido Marisol, sea por la memoria familiar de las horas compartidas en la sala de cine o viendo la mítica Cine de Barrio, sea por la potencia icónica del propio personaje. Ahora llega a FlixOlé en la que quizás es la colección más completa que se ha hecho de la trayectoria de la actriz, Pepa Flores, en esta, la era del streaming, y es una excusa perfecta para reflexionar sobre su subida, justa y necesaria, a los altares de la memoria colectiva.

Piensen que hablamos de un personaje que se tragó a la actriz y que sigue siendo capaz de copar titulares e incluso polémicas en redes aún hoy, cuando lleva décadas retirada de la vida pública. Si la niña angelical que lo mismo cantaba copla que daba el salto al pop desaforado del momento ya tenía suficiente carga simbólica, el salto del personaje de Marisol a la Pepa Flores actriz, con portadas escandalosas para la época mediante y películas de Juan Antonio Bardem para rematar se adelanta a cualquier madurez expréss de las princesas del Disney Channel actual.

Recordemos que ni siquiera la célebre polémica tuitera sobre la Pepa Flores «prosoviética» es nueva. Ya en 1984 la periodista Rosa Montero escribía una columna en El País lamentando que hubiese críticos de cine que denostasen la interpretación de la actriz en la serie Proceso a Mariana Pineda por «prosoviética» y preguntándose si es que al dar la réplica sus cejas dibujaban la hoz y el martillo. El en su momento incomprendido titular de El Mundo recuperaba el calificativo recordando como Flores decidió hacerse fuerte sobre él reafirmándose en sus ideas políticas.

Marisol como POP de derribo

Marisol y la loca juventud en ‘Las cuatro bodas de Marisol’ (1967)

Una evolución que no deja de ser golosa y que ya podía seguirse en la plataforma, que tenía títulos como Un rayo de luz, de 1960, o Ha llegado un ángel, de 1961, ambas dirigidas por Luis Mingarro y con la Marisol infantil y graciosa, y luego las Bodas de Sangre de Saura hasta llegar a la serie de RTVE antes mencionada. De tótem del cine familiar de Franquismo a activista exaltada que levantaba el puño en mítines del Partido Comunista de los Pueblos de España. Lo raro es que solo se haya hecho una serie sobre su vida (Marisol, la película, por cierto, también en la plataforma aunque no forme parte de la colección) y gracias.

Lo que ha hecho FlixOlé es ampliar y completar su catálogo hasta 13 títulos incluyendo en exclusiva Tómbola (Luis Lucia Mingarro, 1962), Búsqueme a esa chica (Fernando Palacios, George Sherman 1964), con el Dúo Dinámico, La nueva cenicienta (George Sherman, 1964), junto a Antonio el Bailarín, Cabriola (Mel Ferrer, 1965), Solos los dos (Luis Lucia Mingarro, 1968) con el popular torero Palomo Linares y Carola de día, Carola de noche (Jaime de Armiñán, 1969).

Así, por nostalgia, por curiosidad o por interés antropológico, es posible reconstruir paso a paso una carrera tan peculiar como la de Flores y con títulos intermedios que no pierden toda la ironía POP con la que fueron rodados como, por ejemplo Las cuatro bodas de Marisol, en la que el mismo Mingarro trata de hacer una transición del personaje ante el inevitable crecimiento de la actriz y lo convierte en un videoclip despendolado sobre una chica bien que le acaba contando a su futuro marido sus hazañas amorosas previas a él. Piensen que era el año 67, así que los tres novios formales de la Marisol cinematográfica, para el cine de la época, la hacían parecer más liberada que a la amiga fucker de Valeria.

La rentabilidad de la memoria compartida

La nana de Pepa Flores en ‘Bodas de Sangre’ (1981).

Que esto venga de la mano de FlixOlé es muy sintomático del momento del audiovisual español: Marisol desapareció de las pantallas antes de que naciesen la mayor parte de generaciones de espectadores actuales y fueron la televisión y las múltiples referencias POP a ella en otros medios las que la mantuvieron viva, haciéndola aún cercana -y rentable-. Pero la retirada temprana de la actriz ha hecho que no haya una producción suya lo suficientemente reciente como para migrar de la televisión a las plataformas de forma inmediata. Ha tenido que ser la recopilación de la única especializada en el cine español clásico la que la rescate.

Algo que nos hace situarnos en la lectura que somos capaces de hacer del icono a toro pasado, más allá de llevárnoslo a nuestro terreno en polémicas artificiales como las arriba mencionadas. Porque la nostalgia por sí misma es válida para justificar la experiencia de cualquier espectador, pero aún está pendiente la obra en cualquier medio que actualice a Marisol en la misma medida que lo hizo el cómic Las aventuras de Joselito, biografía del susodicho, con el otro gran actor infantil del momento.

Por cierto que la gracia de seguir la iniciativa de #BrillaMarisol de FlixOlé, además, es que la plataforma se está dedicando a compartir material inédito procedente del archivo de Mercury Films que incluye guiones de los personajes que encarnó la pequeña Marisol, además de fotografías del rodaje de sus películas. Y si esto no es actualizar esa experiencia intergeneracional compartida que era ver a la niña angelical redimiendo a un abuelo gruñón -y a veces republicano en elipsis-, que baje el pianista de Parada y lo vea.

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