EL FESTIVAL DEL DOCUMENTAL DE PALMA
Cercanía y calma para el documental: arranca una nueva edición de MajorDocs

©MajorDocs
La no ficción vuelve a encontrar un punto de encuentro y calma en MajorDocs, el festival de cine documental de Mallorca que celebra su 6ª Edición del 1 al 5 de octubre en Palma. Con películas de distintas partes del mundo en su Sección Oficial, con un nuevo espacio para cortometrajes baleares y distintas iniciativas educativas, de pensamiento y conversación, la casa del documental creativo en Baleares afronta el reto de seguir atrayendo nuevos públicos y de ser una referencia para expandir los límites del medio.
La programación del MajorDocs cuenta con ocho películas en Sección Oficial, provenientes de 6 países distintos, que «acercan a realidades de todo el mundo desde diferentes perspectivas». Ahí competirán dos películas españolas, premiadas en el pasado Festival de Málaga, como La hojarasca, de Macu Machín y Salvaxe, salvaxe, de Emilio Fonseca. A ellas se une también la estimulante Objeto de estudio, de Raúl Alaejos, una aventura hacia el Polo Norte en busca de una supuesta súper-raza.
La Sección Oficial la completan la belga Ote-toi de mi soleil, de Messaline Raverdy, sobre un hombre con síndrome de Diógenes; Bye bye Tiberias, el acercamiento de Lina Soualem a su madre, la actriz y directora Hiam Abass (Sucession); Kix, de David Mikulán y Bálint Révesz, un particular coming-of-age húngaro; Malqueridas, de Tana Gilbert, que se adentra en un centro penitenciario chileno; y La laguna del soldado, de Pablo Álvarez-Mesa, sobre los 200 años de la independencia de Colombia.
Por primera vez en MajorDocs, los cortometrajes documentales baleares tendrán su espacio para demostrar las miradas sobre lo real del talento local. Ahí se verán Catalina y Magaluf, de María Pujalte; Operación Carlota, de Camilo Moya Mora; Charlie, últimas palabras, de Anthony Neitzke; Lis, de Caterina Llabrés Massanet, L’home de ferro, de Ainhoa Cuevas, y Valerya, Gerard, Gery, de José Aragón, obras que han recibido la mentoría del equipo de MajorDocs para su desarrollo. Nicolas Philibert será el invitado de honor e inaugurará el Festival con su En el Adamant (Oso de Oro en Berlín).
Además, en el festival se hará una presentación de Docthinks, una plataforma dedicada al cine documental con, según la organización, tres ejes fundamentales: ser un lugar de encuentro para la inspiración, a través de entrevistas a profesionales del documental que comparten sus formas de trabajo, ser un lugar para el networking de la comunidad de no-ficción y, por último, un lugar de formación a través de diferentes itinerarios pedagógicos para aquellos que comienzan su carrera.
MajorDocs, un «espacio de familiaridad y comunidad»
En entrevista a Cine con Ñ, el cineasta y director del Festival, Miguel Eek, pone en valor primero que MajorDocs sea un festival «muy querido por autores». «Es un festival que tiene una apuesta muy particular y radical, que es la de poner a los autores en el centro y preavisarlos de los aspectos de producción y distribución de las películas. En ese sentido, es un lugar seguro para ellos y notamos que, año tras año, hay más interés por estar aquí porque saben que es una experiencia especial».
Con espacios profesionales como MajorDocs PRO, con masterclasses (este año con Philibert, Mauro Herce y Marta Azparren) y encuentros de networking y conversación, los cineastas que van al Festival lo viven al completo: «Se pasan todo el festival con nosotros y participan de las actividades profesionales, van a debates sobre el proceso creativo de las películas, pero es que también los coloquios sobre sus películas se expanden después de la sala», explica Eek, que asegura que buscan «este contacto estrecho».
Sin zonas VIP ni separaciones artificiales, MajorDocs permite a directoras y directores que sus películas se descubran «por un público que responde de una forma auténtica y entusiasta», dice el máximo responsable del certamen, que cree que los asistentes descubren «algo que no es frecuente: películas muy autorales en salas de cine con los autores siempre presentes». Esta cercanía genera la sensación de que el Festival es un «espacio de familiaridad y comunidad».
Una comunidad que ha hecho que nuevos creadores se hayan animado también a dar el paso de hacer cine. La sección de cortometrajes da respuesta «a un interés creciente que veíamos en los jóvenes, sobre todo los que han estudiado cine aquí, muchos de ello voluntarios del festival y/o muy vinculados a él. La propia experiencia de espectador, de voluntario, les ha llevado a querer contar sus propias historias»,
Un festival para mirar la realidad con calma
La proximidad del MajorDocs encaja como un guante en su compromiso de vivir el festival con calma, otra característica que lo hace especial en un ecosistema festivalero en el que prima la prisa y la multiprogramación. «Intentamos transmitir y mantener una filosofía lenta», comenta Miguel Eeek, que defiende «mantener ese clima de tranquilidad, aprovechando también el buen tiempo y el aire libre».
La prueba de cómo de incorporada está la calma en el ADN del Festival está también en sus nuevas residencias CalmaDocs, que arranca unos días antes del Festival y cuenta con cinco proyectos participantes que trabajan en una casa de campo, en medio de la naturaleza, donde van a presentar sus proyectos en desarrollo. «Hay toda una experiencia conectada en una cierta lentitud y desaceleración en el Festival», resume el director.
En el festival se hará una presentación de la plataforma Docthinks, una plataforma dedicada al cine documental con tres ejes fundamentales que la rigen: El primero es ser un lugar de encuentro para la inspiración a través de entrevistas a profesionales del documental que comparten sus formas de trabajo, por otro ser un lugar para el networking de la comunidad de no-ficción y por último un lugar de formación a través de diferentes itinerarios pedagógicos para aquellos que comienzan su carrera
Aunque su personalidad está definida sobre esta calma, el MajorDocs se proyecta hacia el futuro con ilusión y «muchas cosas por hacer», explica Eek. Quieren incorporar como público a «colectivos con escaso acceso al cine y a la cultura y democratizarlo» y acceder a «una población mayoritaria que no nos conoce» a través de programas educativos, por ejemplo, como el que han lanzado de MajorDocs Educa. El objetivo final, dice Eek, es seguir siendo «pertinentes y relevantes» a través de seguir rompiendo «la barrera de prejuicio hacia el documental».

Arturo Tena


