Reportajes
En busca de La Singla, la bailaora genial que no podía escuchar la música y un día desapareció

Antonia Singla Contrera, ‘La Singla’, fue una bailaora que recorrió Europa con un joven Paco de Lucía a su servicio, que actúo junto a Ella Fitzgerald y llenó teatros en varios países con su espectáculo Festival Flamenco Gitano. Con apenas 14 años fue una de las protagonistas de Los Tarantos (1963), de Francisco Rovira-Beleta, la primera película española candidata al Óscar. Con 20 ya era una estrella mundial, y eso a pesar de una sordera que hacía que siguiese el ritmo de la música de forma casi milagrosa. Y un día, de repente, desapareció. Se retiró, y nadie supo más de ella.
La documentalista Paloma Zapata ha retratado la corta y singular carrera de la bailaora en el documental La Singla, exhibido en el Festival de Málaga en la Sección Oficial de Documentales , pasado por distintos festivales y ahora en cines. Una película cocida a fuego lento a lo largo de dos años, que tuvo su estreno absoluto en el Festival de Documentales de Tesalónica el pasado 2 de marzo. Se trata de una coproducción hispanoalemana de La Fabrica Naranja, Inselfilm Produktion y Malandar Films.
La Singla se narra en dos niveles. Por una parte, realiza una biografía cronológica de los datos conocidos sobre Antonia, desde su nacimiento en el barrio del Somorrostro de Barcelona, su niñez aquejada de una sordera que provoca que aprenda tarde a hablar y su inicio en el baile hasta que es descubierta por la mítica Carmen Amaya, amiga de la infancia de su madre, durante el rodaje de Los Tarantos. Al mismo tiempo, la actriz Helena Kaittani interpreta una búsqueda ficcionada, la de una investigadora que intenta averiguar qué fue de ‘La Singla’, si aún vive y dónde se encuentra.
Una investigación ficcionada

«Me pareció que una estructura de búsqueda podía crear una experiencia fílmica en la que el espectador viviese el mismo viaje que hice yo. No quería el típico documental biográfico, sino hacer una construcción cinematográfica de esos pasos que tuve que dar», explica Zapata a Cine con Ñ. En ese diálogo, en el que invita al público a descubrir el sorprendente periplo de ‘La Singla’, es el personaje encarnado por Kaittani el que se sienta con la fotógrafa Colita y le cuenta cómo convivió con Antonia, o el que entrevista a expertos en flamenco.
La cineasta, con una carrera previa a los documentales en el mundo del videoclip, descubrió a Antonia Singla cuando preparaba el documental Peret, yo soy la rumba (2018), su segundo largometraje tras Casamance: La banda sonora de un viaje (2016). «Sin saber de flamenco, al verla bailar no cabe duda de que era una artista excepcional, que transmite algo inexplicable. Una artista a reivindicar, injustamente desconocida a día de hoy», resume.
Descubrir cómo y cuándo finalizó la búsqueda de Zapata en la realidad y de Kaittani en la ficción es algo que merece la pena hacer viendo la película, así que solo diremos que La Singla tiene un final, uno que no es exactamente el esperado, igual que ella no fue una bailaora típica. Era una mujer joven, concentrada en las manos del guitarrista y en el ritmo, que a pesar de su sordera despedía poderío en el escenario y bailaba con pantalones y una energía poco habitual en figuras femeninas entonces, al estilo de Carmen Amaya.
Los orígenes de La Singla

Zapata insiste en una idea que dentro del documental refrenda Colita: Antonia se encontraba desprotegida ante el éxito y hubo personas, fuera y dentro de su familia, que utilizaron la máquina de hacer dinero en la que se había convertido. También su situación fue el retrato de un país en un momento del tiempo: gitana en un barrio marginal, sorda por una enfermedad de bebé, con los médicos dando por sentado que tenía cierto retraso hasta que su madre se dio cuenta de que simplemente no escuchaba, el baile flamenco como única vía tanto de expresión como de desclasamiento.
Tras Málaga, su estreno español, La Singla acudió al Docs Barcelona, continuó por el circuito de festivales internacional y ahora regresa a casa para estrenarse el próximo 10 de noviembre. Un momento en el que seguramente se detenga para un pase especial en Santa Coloma de Gramanet, actual hogar de partes de los Singla, para enlazar con un final que no es el ideal, pero es un final feliz.

Jose A. Cano