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Clásicos del cine español

‘Furtivos’: 50 años de la gran obra maestra de José Luis Borau

Se estrena en el Festival de Málaga la versión restaurada del clásico de 1975 y ganador de la Concha de Oro, un thriller ambientado en la España negra que tuvo que sortear a la censura para estrenarse
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Hace ya 50 años, a comienzos de 1975, José Luis Borau se encontraba con un revés para su nueva película, una mezcla de thriller y drama rural titulada Furtivos en el que las autoridades franquistas no quedaban bien paradas y que mostraba una España interior turbia y violenta. Las autoridades del Ministerio de Cultura, que ya le había dado dolores de cabeza recortando escenas aquí y allá, ahora desaconsejaban que la película representase a España en los festivales de Cannes o Berlín, en los que aspiraba a ser seleccionada.

El resultado fue su estreno en el de San Sebastián, donde ganó la Concha de Oro, además de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, los premios más prestigiosos del cine español de la época, a Mejor Película y Dirección para el propio Borau, la de guión para este junto a Manuel Gutiérrez Aragón y la de Mejor Actriz para Lola Gaos. La película se convirtió en un clásico inmediato y consagró la carrera cinematográfica de su protagonista, Ovidi Montllor, conocido entonces por su trabajo como cantautor… y por su militancia antifranquista.

Medio siglo después, Furtivos regresa como la Película de Oro del Festival de Málaga 2025 en una versión restaurada en 4K que también inaugurará la sección Klasikoak del de San Sebastián el próximo septiembre. Un trabajo de Video Mercury Films en colaboración con FlixOlé —la plataforma en la que está la película— a partir del negativo original en 35mm que ha supervisado Gutiérrez Aragón y recupera un filme tan clásico como duro, un filtro entre Buñuel y Goya cuya fuerza de las imágenes sigue de actualidad.

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Alicia Sánchez y Ovidi Montllor en ‘Furtivos’.

La España negra de los furtivos

Al reestreno lo acompaña la publicación del libro Furtivos. 50 años, de Carlos F. Heredero. Es un estudio detallado de la cronología del rodaje, las cifras, el plan de producción, la escritura del guión… y las famosas actas de la censura. También de los números de taquilla, ya que fue un pequeño éxito, y de su recorrido internacional, que se aceleró por la muerte del dictador aquel noviembre y el fin de las cortapisas.

En Furtivos, Ángel (Montllor) es eso, un cazador furtivo que sobrevive de pequeños trapicheos en un pueblo en las montañas de Segovia. Vive con su madre, Martina (Gaos), una mujer obsesiva, tiránica y controladora, pero gracias a la cual están protegidos: fue la niñera y ama de cría del actual gobernador civil de la provincia (que es, por tanto, hermano de leche de Ángel) y este hace la vista gorda teniéndolos como guardeses de su coto de caza. Este equilibrio se pierde cuando Ángel rescata a Milagros (Alicia Sánchez), una huérfana de la inclusa que, por si fuera poco, es la novia de un delincuente fugado de la cárcel, y con la que se verá obligado a casarse… contra la voluntad de su madre.

Borau se reservó a sí mismo el papel del gobernador corrupto, vago, rijoso y clasista. No fue, desde luego, el personaje favorito de los censores. Tampoco la relación sexual entre Milagros, que sabemos que ha sido prostituta, y Ángel, así como las nada veladas insinuaciones de incesto. Igualmente se les atragantó el final, que no desvelaremos, pero que al pasar el corte demostró que algo estaba cambiando en el filtro cinematográfico de entonces. Una resolución así, y casi en plano, habría sido imposible 10 o 20 años antes.

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José Luis Borau, también actor en ‘Furtivos’

Borau contra la censura

José Luis Borau se convirtió gracias a Furtivos en uno de los nombres clave del cine español de la época… aunque pertenecía a la generación anterior. En 1975 tenía ya 46 años y se había pasado casi la mitad de ellos vinculado de una forma u otra a la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC), primero como alumno y después como profesor de guión. En los 60, tras dirigir sus dos primeros largometrajes con resultados lejos de su control, Brandy (1964) y Crimen de doble filo (1965), fundó su propia productora, asegurándose para el futuro ser el responsable último de sus montajes.

Una década después, Furtivos supuso su consagración después de Hay que matar a B. (1975), un thriller político igualmente turbio y controvertido en el que demostró su madurez y su pulso como narrador. El retrato de la España negra de su película a través de la figura del cazador, además, se habló no solo con los mencionados Goya y Buñuel, también con otro aragonés, el Carlos Saura de La caza (1966), con la que además compartía la presencia de Ismael Merlo en el reparto. También, sin saberlo, con las posteriores La escopeta nacional (1978) o Tasio (1984).

La cacería, símbolo de estatus por antonomasia de aquella España franquista que se acababa, se convierte en el espacio perfecto para el contraste entre los modos de vida de los personaje de clase alta y baja, así como de la estupidez de unos y la astucia plebeya y taimada de otros. El país que se reflejaba en Furtivos era uno que deseaba la libertad pero no tenía esperanza de conseguirla. Sin embargo, su triunfo como película demostró la inminencia de ese nuevo tiempo de cine incómodo y verdades turbulentas, cuyo espíritu recupera ahora la versión restaurada, que nos devuelve las impactantes imágenes del ojo clínico de un cineasta con todas las letras como Borau, aquí en su mejor estado.

Puedes ver
Furtivos online en FlixOlé.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.