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«El Festival de Jóvenes Realizadores quiere hacer llegar ese cine que no está en las salas comerciales»

Antonio M. Arenas, director artístico del FIJR, explica las novedades del Festival, que no hace diferencias entre cortos y largos e incorpora unas jornadas de industria

Festival de Jóvenes Realizadores

El Festival de Jóvenes de Realizadores de Granada celebra su 27 edición tras sobrevivir a todas las crisis de los últimos 30 años y mientras otros certámenes caían a su alrededor. Reconocido ya como caladero del corto, este año hará honor a su nombre con un pase especial de Quién lo impide, la nueva película de Jonás Trueba, y una programación en la que se ha puesto al mismo nivel cortos y largos, uniendo a jóvenes cineastas de Granada con firmas que ya han pasado por festivales internacionales.

Antonio M. Arenas debuta este año como director artístico del certamen, aunque ha estado vinculado al mismo desde sus inicios. Atiende a Cine con Ñ por teléfono para comentarnos algunas de las novedades, como las Jornadas de Industria, que pondrán en contacto a los profesionales de la zona para potenciar los rodajes locales y aprovechar mejor los numerosos que llegan de fuera estos meses, o la nueva orientación hacia el documental musical de parte de la programación.

¿Este Jóvenes Realizadores es el de la vuelta a normalidad?

Algo de eso hay, evidentemente. El Festival está pensado uniendo cine y música para que haya un público que todavía no ha podido ir a un concierto o al cine y pueda vivir ambas experiencias. Esas ganas de volver a la normalidad se respiran. Que ya haya aforos completos, que nos podemos tocar, que estemos juntos… El hecho de que el festival una cine y música invita a que el público se acerque más y pierda el miedo a las restricciones. Seguimos con toda la seguridad necesaria pero se ve con otro ánimo.

Llega ya la 27 edición. En Granada antes había tres festivales y ahora solo queda el Festival de Jóvenes Realizadores, ¿es complicado para un certamen pequeño sobrevivir casi 30 años?

Pues si uno lo ve con perspectiva parece casi un milagro. O un accidente. El paso de los años ha sido muy duro. Aquí llegó a haber tres festivales muy importantes, con Cines del Sur, dedicado a lo que se entendía por cines periféricos, y el Retroback, que era un gran espacio para el cine clásico, además del Festival de Jóvenes Realizadores. A principios de los 2000, el FIJR era un referente en cuarto al corto, por aquí pasaron Nacho Vigalondo, Chema García Ibarra, Celia Rico… Recuerdo que por aquél entonces siempre estaba el runrún: por qué tres festivales no tan grandes o medianos en vez de un solo festival grande. Y fíjate lo que es la ironía, después de dos crisis muy distintas, solo queda uno y pequeñito.

Eso te habla de las dificultades para establecer un proyecto cultural a largo plazo y de cómo lo importante es que haya diversidad y pluralidad en los festivales. El FIJR resiste con mucho apoyo de muchas instituciones y con un presupuesto muy modesto pero ambición para mantener ese espíritu joven como uno de los festivales más longevos de Andalucía. Y creo que puede hacerse mejor a largo plazo, claro.

¿Crees que se ha mantenido la marca de certamen donde descubrir nuevos autores o talentos?

Sí, claro, es fundamental. El Festival de Jóvenes Realizadores debe ser un espacio para óperas primas, directores noveles y cortos, mediometrajes o largometrajes de quienes están empezando. Es una prioridad tanto en Competición Internacional como en el resto de espacios. También en el caso de Granada lo vemos como una forma de aportar diversidad a la programación cinematográfica de la ciudad, que no cuenta con cines en versión original más allá del trabajo de la Filmoteca de Andalucía o el Cineclub Universitario. Es muy difícil ver cine de autor en versión original en Granada con regularidad. El Festival, ya desde la anterior etapa, intentamos que llenara ese espacio: traer cine que no llega a las salas comerciales.

¿Qué destacarías de la Sección Oficial de este año?

Es muy importante que cortometrajes, mediometrajes y largometrajes estén juntos en competición nacional. Sin distinción, compitiendo por el Premio Val del Omar a la Mejor Película o por los del Público y el Jurado Joven, de forma que esa diferencia que pueda haber de género o duración se difumine. Esa era una de nuestras prioridades. Y, particularmente, me parece muy importante que haya dos cortometrajes granadinos compitiendo en la Sección Internacional: Estudios de luz en secaderos de tabaco, de Rocío Mesa, y Los ojos de Érebo, de Javier Barbero. Están junto a otras películas, algunas grandes que han pasado por otros festivales, generando entre sí un diálogo y una idea de lo que es el cine hoy sin complejos.

Así, podemos poner juntos a cineastas que están empezando junto a títulos que han pasado por la Berlinale, como es el caso de Mbah Jhiwo (Alma anciana), de Álvaro Gurrea. Queremos que el espectador se quede también con cómo dialogan las películas entre ellas y se pregunte qué buscan los cineastas jóvenes. Es una pregunta que también yo mismo me hago. Uno aprende muchísimo en el proceso de selección, porque este año han llegado unas 370 películas y viéndolas uno comprueba lo que están buscando los nuevos autores. Es algo que hay que tener en cuenta para poder reflejar por dónde puede ir el cine del futuro.

«Queremos que el documental musical sea una parte importante del programa y se asocie al Festival y a Granada»

En esta fusión sobre cine y música destacan los documentales sobre música que habéis programado…

Este año creíamos que era importante que el Festival definiese su propia personalidad. Tras muchos años difíciles y con cambios constantes, quisimos darle una cierta línea. En Andalucía hay un festival dedicado a documentales, Alcances, pero ninguno dedicado al documental musical. Granada nos parecía la ciudad que se prestaba más a ello, por la cantidad de músicos que ha dado y hay todavía en sus calles. Sin tampoco limitarnos solo a eso, queríamos convertirlo en una parte muy importante de la programación y que nos diera la posibilidad de hacer sesiones especiales que unan cine y música en directo, conciertos en acústico… y se salgan de lo habitual.

Vamos a tener un sábado dominado por la música con Paco Loco: viva el noise, Dardara y Un blues para Teherán, que son películas inéditas en la ciudad y para públicos muy distintos. Ese detalle también te ayuda a la necesidad de abrir un poco la ventana cinematográfica y buscar una diversidad en la programación cultural. Estamos muy contentos y nos gustaría mantenerlo como una línea a seguir, que el documental musical esté asociado al Festival de Jóvenes Realizadores aunque no sea lo único.

¿Qué importancia dirías que tienen dentro del Festival las jornadas de industria y qué criterio se ha seguido con los proyectos que se van a presentar allí?

Las jornadas de industria se celebran gracias a Film in Granada, que es la agencia de localizaciones y rodajes de la Diputación provincial. Fueron una de las prioridades del Festival. Granada está en un momento de ebullición, con muchos rodajes en la provincia, con producciones de fuera que vienen a rodar aquí. El problema endémico es que siempre que se venía a rodar era con técnicos de fuera, porque aquí no había o no disponían de los equipos necesarios. Eso se ha dado la vuelta y se presenta la asociación ATECA, de técnicos del audiovisual granadino, se va a crear un renting para alquilar material aquí directamente… Todo esto va a permitir que los rodajes puedan contar con profesionales locales.

Por eso hemos querido también que las jornadas de industria pongan en contacto a todo el sector, más allá de los creadores. Es una primera edición un poco de prueba. Vamos a contar con Rocío Mesa, que contará el proceso del rodaje de Secaderos, y con Paz Piñar, responsable del Departamento de Cine de Radio y Televisión de Andalucía (RTVA), que dará una charla sobre cómo presentar proyectos a las convocatorias de ayudas públicas.

En cuanto a la sesión de pitching, será de cinco proyectos de cineastas de Granada que se van a rodar aquí. Se han seleccionado cinco de una docena que se presentaron, que nos llegaron en muy poco tiempo. Todos eran muy interesantes y complejos, demostrando el movimiento que hay ahora mismo en la provincia. En los elegidos ha primado el interés cinematográfico pero también la viabilidad: que fuesen proyectos ya en marcha, de cineastas con cierta trayectoria y con productoras detrás con un recorrido profesional.

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