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‘Farmacia de Guardia’ también estará en Netflix, que sigue alimentándose de la tele tradicional de los 90

Netflix llegó para cambiar la forma de ver series y traer la Edad de Oro al audiovisual, pero sigue alimentándose de la televisión más tradicional. Farmacia de Guardia (1991-1995) se incorporará completa al catálogo de la plataforma por antonomasia el próximo 19 de septiembre, la misma fecha de su estreno en Antena 3 hace 32 años, uniéndose a otros títulos de éxito de los 90 como Médico de Familia (1995-1999). La serie de Antonio Mercero se ha encontrado todo este tiempo disponible en Atresplayer, la plataforma de streaming de Atresmedia, que comparte «programación» con Netflix en más casos, como los de Un paso adelante (2002-2006) o El barco (2011-2013), entre otras.
Farmacia de Guardia, creada por Antonio Mercero, fue un fenómeno de audiencias en la España de principios de los 90, en la que las emisoras privadas se acaban de estrenar y apostaron por formatos o bien más provocadores que los tradicionales de la pública o bien que mimetizaban sus éxitos. En este caso Antena 3 apostó por una serie de comedia familiar y costumbrista en manos de Mercero, que para RTVE había creado grandes éxitos de crítica y público como Verano Azul (1981-1982) o Turno de oficio (1986-1987).
La serie contaba la vida alrededor de la farmacia de Lourdes Cano, interpretada por Concha Cuetos, su familia (incluido su ex marido ludópata con el rostro de Carlos Larrañaga, el actor más conocido del reparto y reclamo de la serie), sus empleadas y otros personajes del barrio, como los agentes de la Policía Local o los empleados del bar de enfrente. De tono amable y costumbrista, destacó por tratar con naturalidad temas de actualidad y tabú en la época, como el SIDA o la homosexualidad. También por sus cameos (casi todas las estrellas de la Antena 3 de la época y otros como el dibujante Mingote, por ejemplo) y secundarios de lujo, como Luis Ciges.
Su audiencia media rondó los 6 millones de espectadores, casi el 50% de la cuota de pantalla de la época, y su episodio final contó con nada menos que 11 millones y más del 60% del share, récord para la televisión en España que se mantuvo hasta la irrupción de los realities. El título de serie española más visto se lo arrebatarían pronto Hostal Royal Manzanares (1996-1998) y Médico de Familia. Su película especial de aniversario en 2010, La última guardia, reuniendo al elenco a los 25 años de su final, alcanzó unos meritorios 3,1 millones de espectadores y 16% de cuota.
Farmacia de Guardia fue la última de las comedias familiares tradicionales de éxito en el momento en el que las privadas, frente a las series de prestigio de TVE que llegaban a su fin, apostaban por copiar fórmulas y rostros del cine, con títulos como Lleno por favor (1993) o ¡Por fin solos! (1995), ambos con Alfredo Landa como reclamo, o Los ladrones van a la oficina (1993-1996), cuyo reparto mezclaba a José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre o Fernando Fernán Gómez con los entonces relativamente principiantes Antonio Resines, Anabel Alonso o Mabel Lozano.
Precisamente Médico de Familia, que le tomó el relevo como ficción dominadora del prime time, fue la que cambió el modelo que Farmacia de Guardia abanderó brevemente, de series de comedia de media hora y dramática de una hora y una franja de publicidad más temprana, y aunque incluía subtramas infantiles, el protagonismo principal, desde el costumbrismo amable, era de los personajes adultos encarnados por Cuetos y Larrañaga, con roles muy definidos por la comedia de la época.
Farmacia de Guardia, Netflix y otras series del montón
Netflix continúa así una política de «hacer catálogo» a costa de marcas conocidas de la televisión tradicional que va paralela a la de Amazon Prime Video, su mayor competición en número de suscriptores (dentro de lo fiables que puedan ser las cifras que se conocen). La plataforma norteamericana se alimenta, además, de series muy conocidas y que de hecho ya estaban presentes en los catálogos de Mediaset, en MiTele; Atresmedia, en Atresplayer, o RTVE, en RTVE Play, en el primer y el último caso, para más inri, de manera gratuita. Pero la capacidad de marcar agenda de la plataforma se sigue mostrando en cómo las pone de actualidad.
Curiosamente ni Médico de Familia ni Motivos personales (2005-2006) alcanzaron grandes cifras de audiencia en la plataforma, dentro de nuevo de lo fiables que sean las que otorga la propia Netflix. Pero si lo hicieron otras series más recientes y llegadas desde el abierto, como El Príncipe (2014-2016), El barco, la misma Un paso adelante o Aquí no hay quien viva (2003-2006), que lograron situarse en el Top 10 local. Es previsible que Farmacia de Guardia viva un momento de revival mediático nostálgico —como en parte es este mismo artículo— y no llegue a despuntar en números, ya que las nuevas generaciones de espectadores más habituales.
Aún así, por su importancia en un momento de cambio de la televisión y su incorporación al streaming de una plataforma internacional pese a estar hace tiempo disponible en el de una marca nacional no hace sino subrayar las complejidades del consumo audiovisual actual, las diferentes estrategias para rentabilizar productos o fidelizar al suscriptor. También que el boom de la producción, huelgas o no mediante, se ha contraído para dar paso a una época de decisiones de programación, catálogo o creativas mucho más conservadoras.

Redacción Cine con Ñ