Industria audiovisual
La IA y la precariedad de los técnicos, los escollos para un Estatuto del Artista que celebra gran parte del sector

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, atienden a los medios en la alfombra roja de los Premios Feroz. ©Alberto R. Roldán
«El Artículo 13 del Estatuto del Artista, relativo al uso de la inteligencia artificial para generar contenido de imagen o voz contraviene el Artículo 12 que corresponde al reconocimiento de los derechos de autoría», asegura Nia Soler, representante de la plataforma Arte es Ética en España. «El funcionamiento de cualquier servicio de IA generativa es ilícito. No importa lo que se decida hacer a través de un contrato laboral, el problema es que se entrenaron con millones de obras y datos de personas que no consintieron».
El texto definitivo del nuevo Estatuto del Artista actualizado, uno de los compromisos con el sector que el Ministerio de Cultura arrastra de la anterior legislatura, sigue dando pequeños pasos, a cámara lenta, hacia su aprobación. La semana pasada el Ministerio de Trabajo anunció su salida a información pública como paso previo a posibles consultas o alegaciones que debería llevar, en breve, al Consejo de Ministros. Las reticencias o esperanzas de los diferentes colectivos afectados siguen siendo casi idénticas a las de verano u otoño de 2025.
Plataformas como la mencionada Arte es Ética o la Asociación Profesional de Actores de Figuración (APAF) han expresado su rechazo a la versión final del mencionado artículo 13, referido a la IA, de la reforma del Real Decreto 1435/85, dada a conocer el pasado viernes 23 de enero. Otras formaciones sindicales han considerado que el texto no resuelve los problemas de precariedad de una parte del sector audiovisual.
En general, la actualización de la normativa de los 80 ha sido recibida de forma positiva. Trabajo y Cultura presentaron un texto que recoge, tal y como ya estaba previsto, reivindicaciones históricas de la profesión actoral, como que ensayos y promoción formen parte de la jornada laboral, además de poner un marco a los posibles uso de la IA.
Optimismo con matices
«Somos precavidos, porque quedan trámites, pero optimistas», explica Ignacio Martín Pina, responsable institucional de la Unión de Actores y Actrices. «Es una norma fundamental que llevamos esperando 40 años y reconoce cuestiones fundamentales, regula el trabajo de los menores de forma clara… y además es un marco que permite profundizar en los convenios».
En el caso de la IA no comparten las críticas de otras organizaciones, y sostienen que «se ha establecido un mecanismo que, a falta del detalle, deja claro que no se podrá usar ningún elemento de IA generativa sobre la imagen o voz de los artistas fuera de la obra por la que son contratados, ni se puede modificar de forma sustancial, ni eliminar o sustituir la actividad laboral de ningún trabajador».
Entienden, añade Pina, que «falta el detalle, como establecer qué es sustitución o que deje fuera el entrenamiento… pero creemos que en el marco laboral esto último tiene difícil encaje». La situación, consideran, «será más garantista cuando se apruebe, porque nos da capacidad de negociación».
El artículo de la discordia es el mencionado número 13, cuyo punto 2 incluye: «Como restricción adicional a los usos contemplados en el apartado anterior, en los casos en los que el resultado de la actividad contratada esté relacionada con la imagen o la voz de los actores, actrices […] solo se permitirá la generación de réplica digital o de nuevo contenido reconocible, siempre que su uso se limite al objeto del contrato y esté circunscrito a la obra o, en su caso, las obras para la que este se realizó, incluyendo su explotación y promoción…».
La APAF, que representa a los actores de figuración, considera que los deja sin protección. En un comunicado emitido esta semana aseguran que «se deja esta inconcreción para que pueda ser interpretable». La asociación señala que ya han existido conflictos «por querer escanear a figurantes para rellenar digitalmente grandes espacios […] sin ser comunicados con anterioridad […] siendo coaccionados con la amenaza de no volver a trabajar».
Desde la plataforma Arte es Ética, que se oponen al artículo por filosofía, añaden que «es otro intento de normalizar –e imponer– el uso de la IA generativa en el ámbito artístico. Buscan la manera de legitimar su uso, y tras el fracaso del Real Decreto LCA [que el ministerio Ernest Urtasun retiró en enero de 2025 por el rechazo del sector cultural], es el turno del Estatuto del Artista».
Precariedad y representación sindical
Otras formaciones, como el Sector de Medios de Comunicación, Artes, Cultura, Ocio y Deporte de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras (FSC–CCOO), han celebrado el nuevo texto. En un comunicado, el sindicato expresaba que el Estatuto del Artista coloca a España «a la vanguardia de la regulación de los derechos y deberes del colectivo artístico».
Se felicitan, entre otras medidas, por el establecimiento de un marco común para toda España en cuanto al trabajo de menores de 16, «para evitar el dumping entre comunidades autónomas y las extenuantes jornadas», o que se incorpore expresamente «al personal técnico y auxiliar que presta servicios vinculados directamente a la actividad artística y que son imprescindibles para su ejecución».
Algo que no comparte el Sindicato Técnicos Audiovisual y Cine (TACEE), uno de los más críticos durante el proceso de negociación del texto, que considera que sus principales reivindicaciones no han sido recogidas. «Estamos contentos porque se incluya a los técnicos como personal artístico, pero continúa vigente el contrato artístico de duración determinada, que se creó en 2022 y que seguirá precarizando la profesión diga lo que diga el Real Decreto», opina su secretario general, Eduardo Guillén.
Consideran desde el sindicato que «no deja de ser un contrato por obra y servicios, con lo cual la inseguridad en la continuidad laboral para los técnicos sigue siendo la misma o peor de lo que teníamos con la anterior la reforma laboral, que prohibía este tipo de contratos». Y añade Guillén que «somos el único sector económico de todo el país en el cual se ha creado un contrato de este tipo. Y la única explicación que se me ocurre es el poder que tienen las productoras audiovisuales para presionar».
Otro punto de fricción es el de la petición de los sindicatos pequeños y sectoriales para tener mayor representación, y que se regule la creación de comités de empresa en un sector de gran temporalidad y rotación. TACEE considera que se están incumpliendo las promesas en ese sentido, mientras que otras organización, como la Unión de Actores y Actrices, confían en la futura comisión creada al efecto que resuelva dicho conflicto.


Jose A. Cano


