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Todos sus regresos antes de 'Aquí no hay quien viva'

Emma Penella, la actriz que no se cansó de demostrar que la edad es solo un número

Los directores querían doblar su voz característica, la crítica la consideró demasiado mayor para 'La Regenta', la dieron por retirada en los 80, los 90 y los 2000... pero Emma Penella nunca dejó de trabajar y dejar papeles icónicos
Ema Penella

Emma Penella rodó La Regenta en 1974, con 43 años. Cuando se anunció su elección para el papel, se la consideró demasiado mayor, hasta se especuló con que solo lo había logrado porque el productor era su marido, Emiliano Piedra. El guión había pasado por varios directores, sin éxito, hasta que lo aceptó Gonzalo Suárez. E incluso la propia familia de la actriz se vio marcada por la desgracia: su madre falleció el día antes del inicio del rodaje y su hermana, Terele Pávez, tuvo que renunciar al personaje secundario que iba a interpretar.

Sin embargo, la de La Regenta está considerada una de las mejores interpretaciones de su carrera, una que incluye por igual títulos comerciales que de prestigio, y en la que trabajó con directores como Luis García Berlanga, Angelino Fons, Carlos Saura o Francisco Regueiro. Eso sí, después de la adaptación de la novela de Leopoldo Alas ‘Clarín’ se pasó más de una década sin rodar cine, mitad por compromiso con el teatro, mirad con motivos personales. Unas idas y venidas que marcarían una carrera en la que siempre, por una razón u otra, se la consideró demasiado mayor, y ella, aún así, resurgió gracias al amor a su profesión.

Este 27 de agosto se cumplen 17 años de la muerte de Emma Penella, nacida Manuela Ruiz Penella un 2 de marzo de 1931, es decir, que de seguir viva estaría en los 93 años. Como sus hermanas, Elisa Montes y Terele Pávez, elegiría un nombre artístico con apellido diferente al paterno, primero por lo común del Ruiz y segundo por las implicaciones políticas de la figura de su padre, Ramón Ruiz Alonso. En su caso, reivindicando el nombre de su abuelo materno, el compositor Manuel Penella, autor de El gato montés.

Emma Penella
Emma Penella en ‘La Regenta’ (1974), de Gonzalo Suárez.

Treinta años después de La Regenta, Aquí no hay quien viva (2003-2007) la sacaría del semirretiro con rodajes estajanovistas que la hicieron hasta dormir en un camerino entre toma y toma. Los testimonios, como el del libro Aquí no hay quien viva: Detrás de las cámaras: la delirante historia de esta nuestra comunidad, cuentan que llegó a decir, en pleno rodaje, «Moreno [por José Luis Moreno, productor de la serie en aquel momento], ¡me das la vida y me la estás quitando!». Convertida en una de las abuelas de España con el papel de la icónica Concha, una de esas señoras que la publicidad de los supermercados no querían que llevase su bolsa.

Que también participase en la primera temporada de La que se avecina en 2007 nos vale para contar que prácticamente estuvo al pie de un rodaje hasta sus últimos días. Tampoco es extraño tenerla en dos comedias tan esperpénticas y al mismo tiernas acerca de la condición de la españolidad si uno piensa que su primer título destacado fue El verdugo (1963), a las órdenes de Berlanga. Para entonces ya llevaba más de 10 años haciendo películas y contaba más de 30, que en el contexto de la época no eran pocos. Eso sí, le había dado tiempo a labrarse un nombre en la profesión con cintas como Cómicos (1954), de Juan Antonio Bardem, o Fedra (1956), de Manuel Mur Oti.

De hecho, Emma Penella prácticamente era experta en aparecer, como quien no quiere la cosa, en retratos de época. En La estanquera de Vallecas (1988), de Eloy de la Iglesia, que era su segunda película en más de quince años después de volver al ruedo con El amor brujo (1986), tiene una escena en la que los personajes de José Luis Manzano (con la voz de Fernando Guillén Cuervo) y Maribel Verdú andan ocupados en prácticas erótico-festivas nada discretas. Doña Justa agarra entonces de la mano al albañil en paro Leandro (José Luis Gómez) y le viene a decir que si ella tuviese unos años menos, algo le pediría.

Emma Penella
Emma Penella y José Luis Manzano en ‘La estanquera de Vallecas’ (1988), de Eloy de la Iglesia.

Como quiera que a partir de los 90 y hasta su regreso al ruedo de la mano de los hermanos Alberto y Laura Caballero estuvo casi retirada, La estanquera de Vallecas fue su única oportunidad de rozar el Goya, y pasó de largo. Eso sí, entre 1952 y 1969 Emma Penella llegó a coleccionar Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos a Mejor Actriz, hasta cinco, llegando a seis en 1995 con Mar de Luna, de Manolo Matji. En 1997, cuando se la dio por jubilada, recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes, y diez años después el Premio Ciudad de Huelva del Festival de Cine Iberoamericano, de manera póstuma y recogido por su hermana y su hija.

En el recuerdo queda ahora Emma Penella como una actriz que se sobrepuso a todas las dificultades: las de su familia, las de esa voz tan característica que algunos directores se empeñaron en doblar cuando era joven, y la del empeño de la industria en que hay edades después de las cuáles se acaban los papeles que interpretar. Como buena actriz con siete vidas, o las que hiciesen falta, retrató a España, con sus cosas buenas y unas pocas malas, a lo largo de más de seis décadas, que se dice pronto.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.