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Libros

20 años de ‘Aquí no hay quien viva’, la serie que iba a ser «tranquilita» e hizo saltar por los aires la televisión

El periodista Javier P. Martín convierte el libro su historia oral de la producción en 'Aquí no hay quien viva: Detrás de las cámaras: la delirante historia de esta nuestra comunidad'
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«¿Por qué Aquí no hay quien viva sigue funcionando para gente que no la vio en su momento y celebramos sus 20 años? Son dos preguntas diferentes, pero yo veo dos factores. Uno, la juventud y la mirada fresca del equipo alrededor de los Caballero, que se mantiene. Y luego, que en realidad nace atemporal, porque su humor viene de Ibáñez, del teatro de Miguel Mihura. Es un relato de la clase obrera española contado desde la clase obrera y riéndose con la clase obrera y no de ella. Viene de una tradición muy nuestra».

El periodista Javier P. Martín escribió un 2021 un reportaje para la revista ICON (El País) que se tituló ‘“Salieron buenos capítulos, pero el equipo reventó”: historia oral, completa y definitiva de Aquí no hay quien viva‘. Una historia por boca de sus protagonistas del éxito fulgurante de la serie que dominó las audiencias entre 2003 y 2006 desde el prime time de Antena 3, llegando a rozar los 7 millones de espectadores y el 38% de cuota, algo solo alcanzable desde que existían las privadas por Cuéntame o Médico de Familia. Tres años en los que se grabaron seis temporadas y más de 90 episodios, que lanzaron las carreras de los hermanos Alberto y Laura Caballero o de intérpretes como Fernando Tejero o Malena Alterio, pero que casi acaban con el equipo. Y se le quedó mucho material fuera.

Casi dos años después de su extenso reportaje, Martín ha ampliado todo esos testimonios, encadenándolos como en un diálogo entre lo principal del reparto, los creadores de la serie y la mayor parte del equipo técnico, con el libro Aquí no hay quien viva: Detrás de las cámaras: la delirante historia de esta nuestra comunidad (Plaza & Janés), que se lanza precisamente en el 20 aniversario de su estreno. Uno en el que se recuerda, una vez más, como fue un acuerdo entre José Luis Moreno y Antena 3 que ambos se veían obligados a cumplir y en el que nadie creía mucho y que este entregó a sus sobrinos despreocupándose del resultado final.

Una serie «tranquilita»

Con las ausencias inevitables de las fallecidas Mariví Bilbao y Emma Penella y el convaleciente José Luis Gil —que aún así son presencias constantes por las referencias de sus compañeros—, las voces de los protagonistas recorren una historia que el periodista, en un alarde de honestidad, reconoce que es «la que me han querido contar». Aunque no se soslayan algunas polémicas —como las existentes entre el cocreador de la serie,Iñaki Ariztimuño, y Alberto Caballero—, en general se transmite una imagen positiva de aquellos tres años de locura. «Todos me lo contaban con mucho cariño. Como algo que no volverían a repetir, pero no se arrepentían de haber vivido», explica.

20 años de 'Aquí no hay quien viva', la serie que iba a ser "tranquilita" e hizo saltar por los aires la televisión 1

Rodajes infernales con exigencia por parte de la cadena de más y más capítulos, cambios de guión sobre la marcha levantando a los actores de madrugada, Emma Penella durmiendo en un camerino… Martín añade acotaciones entre testimonio y testimonio. Como cuando Laura Pamplona, que interpretaba a Alicia, la aspirante a actriz, comentaba que aceptó hacer la prueba para el papel porque llegaba exhausta tras tres años rodando Policías, que fue muy exigente físicamente e implicaba rodar de noche de forma habitual, y su hijo aún era pequeño, así que quería un rodaje menos movido. A esto Martín añade: «Aquí no hay quien viva debería haber sido «tranquilita». Fue cualquier cosa menos eso».

Entre los testimonios hay muchos que le faltaban al reportaje original de Martín por pura cuestión de tiempo y que no fueron caras visibles, pero sí trabajadores clave en la imagen de la serie. Por ejemplo, Juan Botella, el director de Arte que diseñó el edificio de Desengaño 21 inspirándose en uno cerca de su barrio en Madrid, entre Hortaleza y Fernando VI, pensando siempre en añadirle un patio interior con ventanas desde las que los vecinos pudiesen gritarse. O el de Ángel Armada, montador que Iñaki Ariztimuño ficha también de Policías.

El presidente de nuestra comunidad

La de Armada es uno de las voces más interesantes, primero porque critica mucho la organización a nivel empresarial de las primeras temporadas, herederas del modelo del espectáculo del que venía Moreno, como pagar a mitad de mes o contratar a cinco días. También por sus explicaciones sobre el montaje de la serie: «Una de las consignas que teníamos era la de quitar todas las pausas, ir muy rápido, y el que se perdiera el chiste ya vería de nuevo la serie». O, sobre las juntas de vecina: «Buscábamos que fueran muchas escuchas, que viéramos al personaje que iba a recibir la pulla, jugar mucho en las juntas a la contra, si hablaba un personaje nos íbamos al que le escuchaba… Y otras veces jugábamos a la acción, reacción, como un partido de tenis, para ver la sangría que se hacía con el pique entre dos personajes».

También es llamativo que el libro arranque con un episodio dedicado a Alberto y Laura Caballero, digamos a quiénes eran y de dónde venían antes de la serie, más allá de ser «sobrinos de». En el mismo se explica que su padre, el hermano de Moreno —en realidad todos se apellidan Rodríguez pero usan el apellido materno artísticamente—, era montador musical en TVE, donde conoció a su madre, que trabajaba en del departamento de Infantiles de la pública. Una niñez acomodada pero muy pegada a la calle y, sobre todo, en la que vivieron la televisión en cada aspecto de sus vidas.

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‘Aquí no hay quien viva’

Todo contado por los propios protagonistas y con la mínima intervención del periodista, que comenta que «este libro podría haber sido una serie de ensayos sobre el legado sociocultural de Aquí no hay quien viva«, explica. «Me aburre pensarlo. Quizás sería interesante pero no el que yo escribiría. Y quería escribirlo porque es una historia muy buena, con muchos giros y sorpresas, es divertida. Yo mismo me lo he pasado muy bien montándola, con todos los testimonios del equipo, y estoy deseando que la gente la lea».

Aquí no hay quien viva: Detrás de las cámaras: la delirante historia de esta nuestra comunidad tiene un final y un epílogo, uno con una anécdota de José Luis Gil y otro con una de Mariví Bilbao. Esta última tiene que ver con Nacho Vigalondo, Kirsten Dunst y los Óscar y no diremos más porque hay que leerla para creerla. La de Gil, al que Martín espera algún día poder añadir al libro en una nueva edición, la contaba su compañero de reparto, Manuel Millán, que en la serie interpretó al padre Miguel: «José Luis Gil debía de vivir cerca de mí, porque unos años después de acabar Aquí no hay quien viva iba paseando por Delicias con mi hijo en el carrito, y me lo encontré. Nos sentamos a charlar en una terraza y estuvimos muy a gusto. Entonces llegó un grupo de personas y empezaron a gritarle: ‘¡Hombre, el presidente de esta nuestra comunidad!’. Yo aproveché ese momento para levantarme, y le dije: ‘Bueno, José Luis, te dejo’. Y allí lo dejé, rodeado de fans».

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).

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