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‘El que sabem’, las Fallas y la migración para «hacerse adulto y aprender a perder»

Llega a cines la ópera prima del cortometrajista Jordi Núñez, que abrió la última Mostra de València

El que sabem

Con El que sabem «espero que cualquiera se pueda sentir identificado, porque o bien ya la has vivido o bien la estás viviendo o la vas a vivir», resume el director Jordi Núñez, que debuta en el largometraje con este título. «Habla del proceso de hacerse adulto, aprender a perder y sensaciones que son comunes a la experiencia humana». De eso, y de las Fallas, el Puerto de Valencia como principio y final de la ciudad y la búsqueda de las raíces cuando se cambia de lugar constantemente.

El que sabem abrió la pasada Mostra de València y llega este mismo viernes a cines. Cuenta la historia de Carla, una joven venezolana residente en Valencia por razones que se explican durante el film, que conoce a un chico, Víctor, con el que inicia una relación y en cuyo grupo de amigos se acaba integrando. Con las Fallas y el susodicho Puerto con sus grúas de fondo, la situación avanza y evoluciona no siempre por el camino deseado por ellos, hasta un salto al futuro en el que vemos que no existen finales ni felices ni tristes.

«Siempre plantee la película en bloques», comenta Núñez. «Tres bloques con energías muy distintas. Primero una parte muy naif, ese momento de la vida en el que todo es posible porque todo está por ocurrir, reforzado con la idea de las Fallas, el fuego, la ebullicion de las calles. Luego llega el segundo acto, en el que todo está viciado y termina estallando… después del fuego vienen las cenizas. Y al final la tercera parte, donde viene la derrota, pero como vuelve a surgir la llama, de alguna manera«.

El que sabem y el viaje perpetuo

'El que sabem', las Fallas y la migración para "hacerse adulto y aprender a perder" 1

Aunque El que sabem suena a un coming-of-age relativamente común, parte de sus claves están precisamente en ese tercer acto, que da un salto al futuro inesperado y en una elipsis tan fácil como un corte de montaje, y obliga a revisitar lo visto hasta entonces, que era un melodrama correcto pero más previsible. Ese último tramo, en el que los personajes son más mayores -los actores no, y eso a veces chirría, aunque la caracterización se esfuerza- le da una profundidad a todo lo anterior que no habría conseguido de otra forma.

Todo con el Puerto de Valencia como testigo de fondo, como explica el cineasta «porque en la parte de la ciudad donde rodábamos es una presencia imperante, no tenía sentido huir de él en los planos, más bien resignificarlo. Para Valencia implica muchas cosas, es una cicatriz en la propia ciudad. Así que le dimos esa clave de destino, resignificándolo dentro de la ficción. Uno de los personajes termina anclado a él, pero también se juega con esa idea romántica de que un puerto es un lugar de tránsito donde los personajes cambian, como en Tatuaje de Concha Piquer».

Porque, al mismo tiempo, a través de Carla y de los puntos de inflexión en la vida de otros personajes, El que sabem realmente acaba hablando del desarraigo y de la construcción de la identidad a través del viaje, la migración o el tránsito. «Carla descubre que las raíces son también las que uno arraiga en uno mismo, la película la utiliza para plantearse qué pasa cuando no tenemos un sitio al que pertenecer y lo importante que puede ser en esa búsqueda sentirse parte de un lugar o un grupo».

Un melodrama contenido

'El que sabem', las Fallas y la migración para "hacerse adulto y aprender a perder" 2

La première internacional de la película tuvo lugar en el Festival de Cine de India (IFFI). Después, ha participado en el OUTshine LGBTQ+ Film Festival de Miami, inauguró la mencionada Mostra de València y se ha proyectado en el Evolution Mallorca Film Fest y en Rizoma, entre otros certámenes. Producida por Pegatum Transmedia, los protagonistas Carla y Víctor los interpretan Nakarey y Javier Amann, acompañados por Fran Morales, Mauro Cervera, Rosita Amores, Kino Gil, Marga Castells, Laura Beneyto y Tania Fortea.

La narración de Núñez, por otro lado, se mantiene contenida durante la mayor parte del metraje, con planos fijos y cortos o movimientos muy sutiles... hasta que llega la fiesta y el desparrame, y la cámara en mano toma el relevo. Los personajes y el objetivo pierden el control en equipo, si ellos se encuentran con consecuencias para sus actos que no esperaban, lo mismo le ocurre al espectador con el punto de vista con el que se tropieza.

Eso, tanto en la cámara como en el guión, ya que Carla abre y cierra la película pero, como define su director, en «un juego de muñecas rusas», va pasando el testigo a otros personajes, hasta un conflicto central que devuelve a todo lo anterior y acaba con una confesión. Un melodrama que sabe que lo es, pero se mantiene dentro de cierta elegancia autocontenida, y sabe perfectamente que lo que cuenta no es tan original, haciendo de ello, de lo reconocible de algunas situaciones, precisamente, su fuerza.

Imágenes: El que sabem – Pegatum Transmedia
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