Crónicas
La comedia absurda de ‘El fantástico caso del Golem’ pone la nota discordante al Festival de Málaga

La que apuntaba a ser la marcianada de la Sección Oficial del Festival de Málaga no ha defraudado las locas expectativas. El fantástico caso del Golem, la absurda comedia del duó de directores Burnin’ Percebes, ha sorprendido (quizá demasiado) a los presentes en su primer pase en el Festival. Lo han hecho con una película sobre un joven inmaduro (Brays Efe) que asiste a la muerte de su mejor amigo, que cae desde la azotea de un piso en Madrid y, al chocar contra un coche, se rompe. Literalmente. En muchos pedazos.
Algo rotos se han quedado también los asistentes al primer pase de prensa y público de la película en el Festival: un buen grupo de personas —sobre todo mayores, según ha podido descifrar en la oscuridad este humilde periodista— ha ido abandonado la sala al principio o a la mitad de la proyección. Ninguno de ellos ha podido terminar de descubrir hacia dónde llevaba la investigación de este «pelele» para intentar descubrir cómo y por qué su amigo es de porcelana.
A la rueda de prensa posterior al pase han quedado los que sí han se han subido al viaje que proponen los Percebes. O, quizás, los que querían que alguien les explicase qué acababan de ver. Los dos directores, Fernando Martínez y Juan González, buena parte del reparto (Bruna Cusí, Brays Efe, Javier Botet y Luis Tosar) y los productores (Pedro Hernández Santos y Roberto Brutagueño). Juntos han desgranado lo que es la película. Sobre todo entre risas, que era lo que pedía el asunto.
Despertar a los 30 años y mezclar modernos con cine clásico

Fernando Martínez abría espacio a las caras atónitas y las preguntas explicando el alma lúdica que hay detrás de una película como El fantástico caso del Golem: «Está pensada para ser disfrutada, para pasarlo bien», decía el director, asegurando que la historia en sí se podría definir como «un coming-of-age más realista». «En este caso es alguien de 30 años que tiene que espabilar por fin», completaba Juan González.
Una madurez forzosa a partir de una muerte en el que las personas se rompen como vasijas o las empresas procesan las muertes con algoritmos y pianos caídos del cielo. Mientras, el personaje de Efe, se deja guíar por distintos personajes en su búsqueda. Para los directores es una «película muy acorde con nuestra generación, de nuestro contexto, de gente que ha tenido la oportunidad de estudiar y de estar de alguna manera mantenido hasta una edad más avanzada de lo que era antes (…). Te das cuenta tarde de que eres un adulto», comentaba Martínez.
La comedia apuesta por un Madrid irreal, con una estética que contrasta y pone a dialogar un estilo preciso y depurado, de tonos pastel y hipsters, a lo Wes Anderson, con divertidas técnicas que se rehacen a las comedias del Hollywood dorado de los años 40. Lo han hecho con forillos, retroproyecciones, planos secuencia en «berlanguitas» y grandes decorados por los que hacer travellings laterales que crucen muros y puertas.
Del underground a la llamada a la puerta con El fantástico caso del Golem

Parte de la división que ha generado El fantástico caso del Golem en el Festival de Málaga puede tener que ver con el desconocimiento del tipo de cine que hacen desde hace años los Burnin’ Percebes. Como ellos mismos han recordado, tienen una carrera tan atípica como su sentido del humor. Vienen de hacer películas underground, muy libres, en las que predomina aún más el absurdo que en esta nueva película. «Después de ver La reina de los lagartos (2019), esta me parece una película convencional», ha asegurado Butragueño (Elamedia).
El actor Javier Botet es el que más había seguido la evolución de los Percebes de los presentes, al trabajar gratis con el dúo porque le divertía desde IKEA 2 (2016) y repitió con La reina de los lagartos (2019): «Vi algo tan libre, sin ninguna barrera, que era como salir al patio con amigos y jugar, inventar». Botet bromeó también con la llamada a la puerta de la industria que significa para la pareja de cineastas El fantástico caso del Golem: «Yo tengo miedo de que el dinero os corrompa», les ha dicho.
En esa misma línea seguía el maestro de ceremonias de la Sección Oficial, Fernando Méndez-Leite, cuando les preguntó a los directores qué harían si les llegara una gran plataforma para hacer una de sus «locuras». «Si nos llaman para hacer la nueva de Los Vengadores la hacemos de puta madre», bromeaba Fernando Martínez. Al hilo de la broma de los Burnin’ Percebes en Marvel, Brays Efe arrancó las risas de la sala cuando aseguró que le encantaría hacer de Spiderman: «Sería algo así como el Spiderman gordo de la Plaza Mayor».
El fantástico caso del Golem es una agradable nota discordante en la Sección Oficial del Festival de Málaga y claramente un paso adelante para los creadores, que por fin tienen a su disposición unos recursos y un sentido cinematográfico que les permite desplegar con más capacidad el mundo que tienen dentro. Es lo más cerca que han estado nunca de hacer coherente a todos los niveles sus «chistes privados». El filme ha sido el «bicho raro» del Festival, pero pronto será valorada por el público, que le podría dar fácilmente el estatus de película de culto.


Arturo Tena