Entrevistas
«Queríamos que ‘Viejos’ fuese una película de género, no un drama social disfrazado de terror»

Fernando González Gómez y Raúl Cerezo son los directores de Viejos, su segundo largo conjunto tras La pasajera. Tras pasar por el Festival de Cine Fantástico de Montreal, donde el protagonista, Zorion Eguileor (El hoyo) fue premiado por su interpretación, y recabar grandes críticas en el Fantastic Fest de Austin, el filme tendrá su estreno español estos días en el Festival de Sitges.
González Gómez y Cerezo atienden a Cine con Ñ por videollamada, divididos entre España y Gran Bretaña en la tarea de la promoción de la película para hablarnos del largo proceso de producción de una película pensada hace casi una década, los referentes con los que han jugado y un reparto que combina varias generaciones de intérpretes entregados a que nos dé miedo el salón de casa durante la cena.
Para construir el terror cotidiano de la película, ¿decidistéis tirar de estereotipos familiares?
Fernando González Gómez (FGG): Yo diría que son personajes representativos, no estereotipados. Era como hacer una referencia. Una muestra de la familia nuclear.
Raul Cerezo (RC): En La pasajera sí que usamos el recurso del estereotipo, pero se deconstruía. Aquí no es eso, no son tan típicos, pero es que si tienes 90 minutos, hay que representar personajes reconocibles para que el público se identifique con las situaciones. De hecho, hemos intentado romper lo esperable. El padre termina en tierra de nadie, no se decide, se ve superado por las circunstancias. Lo típico habría sido tenerlo de héroe. Al final tirar de arquetipos es jugar a que rápidamente los conozcas: esto que pasa aquí lo veo en el cuarto piso de mi bloque. Nos gusta un fantástico reconocible y cotidiano.
FGG: Así la identificación de la audiencia con la historia es más fácil, puede recordarle alguna cuestión de algún familiar o de alguien cercano. Se puede entrar en la historia de una manera más personal, que el espectador sufra y viva con los personajes.
«Hay mucha queja entre el aficionado al género de que va a ver terror y le cuelan un drama social»
¿Pensastéis en la reciente situación de las residencias durante la pandemia?
RC: Es curioso, porque cuando presentamos en Austin, los críticos de allí se iban a que si hablábamos del franquismo… Pero no está el COVID, aunque esa lectura sea posible, porque el guión tiene ya casi 10 años, y escribíamos más en genérico sobre el abandono de la tercera edad. Lo que sí quiero decir es que aunque tanto esto como el choque generacional lo hemos trabajado, no queríamos que la parte social afectara a la idea central de la película.
Hay mucha queja entre el aficionado al género de que va a ver terror y le cuelan un drama social, con la que yo al menos coincido. Viejos tenía que ser una película de género que saliese de usar un elemento como los abuelos, considerado inocente o frágil, que se convierte en amenaza. En cualquier secuencia, incluso cuando están comiendo en el salón, hay género, la cámara te dice que algo no está bien, se construye atmósfera. Aunque luego la historia te diga que no son tan malos, la película tenía que ser jugar con que los abuelos den miedo.
¿Diríais, como directores de Viejos, que es ¿Quién puede matar a un niño? inversa o un Cocoon siniestro?
RC: Sí, sí, sí, Ibañez Serrador es una referencia clarísima.
FGG: Lo de Coocon… (Se ríe) Lo de Cocoon el primero que lo dijo fue un crítico americano cuando salimos de la proyección de Austin, que nos pilló en la cafetería, un tipo enorme, gigante…
RC: (Se ríe) Chillando.
FGG: El tío superemocionado, me coge la mano, le coge la mano a Raúl… Un tío de estos que te coge la mano y te la destroza, la mano el doble que la tuya… y Raúl y yo somos grandes, eh… Y mencionó que era la versión siniestra de Coocon. Y luego puso varios tweets e hizo una crítica más amplia. Pero… en ningún caso estuvo en nuestras cabezas. Somos muy poco de la referencia o de mandar al equipo a ver películas para que cojan el tono. Nos gusta trabajar desde cero y que la película respire su propia atmósfera, que tenga su identidad.
¿Quién puede matar un niño? es una inspiración desde la escritura del guion, en la que estuvo Raúl con Trigales y Trigos [Rubén Sánchez Trigos y Javier Trigales], pero de Cocoon nada. Aunque es maravilloso encontrar estas referencias. Ya con La pasajera salían, nos decían que estábamos homenajeando a películas que ni Raúl ni yo hemos visto. En EEUU son muy maniáticos de buscar el referente.
RC: Aquí se habla de referentes generales, allí van secuencia a secuencia, es un infierno. En Letterbox con La pasajera nos pidieron un listado con las referencias, cuantas más mejor, y nos quedamos muy por debajo de las que sacaron ellos solos.
FGG: Eso sí, un crítico español nos mandó un mensaje diciéndonos que le había gustado mucho «¿Quién puede matar a un viejo?».
¿Por esa idea de alguien que se considera inofensivo como fuente de violencia?
FGG: Claro. Terror geriátrico.
RC: Todo esto en parte viene de la segunda de Poltergeist, con aquel predicador anciano que daba tanto mal rollo. Yo pensaba: «Cómo molaría una película en la que los viejos fuesen la amenaza». Cuando la escribimos parecía que era algo nuevo, pero desde 2018 se han estrenado: Relic, La visita, La abuela… Con cada película de ancianos pensaba: «Que no sea igual, que no sea igual»… Por suerte creo que los tonos son muy diferentes.
«Eguileor se enfada mucho cuando le dicen que es nuevo, lleva toda la vida en el teatro»
¿Cuál fue el proceso para el casting?
FGG: Hay una anécdota bonita con Gustavo [Salmerón]. Estuvo en el casting para hacer de Blasco para La pasajera y fue con un maquillaje especial con la cicatriz y el ojo dañado del personaje. Pero escogimos a Ramiro Blas, que hace un trabajo maravilloso. Ese papel era para él. Aún así desde momento ya queríamos trabajar con Gustavo. Y a Raúl le gusta esta idea tarantiniana de recuperar gente que ha trabajado mucho y ahora está más desaparecida pese a tener mucho talento. Luego está Paula [Gallego], que ya trabajó con nosotros y vuelve con un rol diferente, una adolescente más madura… Y que te cuente Raúl sobre Irene y Zorion.
RC: Irene Anula es la típica que siempre ha hecho secundarios. Yo le veía raza para protagonista. Ella siempre trabaja desde la contención…. y este personaje está siempre contenido, hasta que estalla. Era perfecta. En nuestros repartos intentamos que siempre haya alguien que haga su primera película, alguien que nunca tiene su oportunidad con un protagonista o recuperar a alguien más perdido… y nos gusta trabajar con alguien consolidado, como es Zorion Eguileor. Él se enfada mucho cuando le dicen que es nuevo, cuando lleva toda la vida en el teatro. En mi caso fue verlo en El hoyo y sabía que era para Viejos.
La música tiene mucho peso.
RC: Esto ha sido un trabajo increíble. Eneko Vadillo ha nacido para componer esta banda sonora. Pensábamos en en trabajar mucho con la creación de la atmósfera, con György Ligeti como referencia, pero no encontrábamos a nadie tan personal. Gracias a la productora lo conocimos, escuchamos sus trabajos y dijimos: trabaja con lo especial y lo cotidiano, lo que él hace ya es Viejos. Entró tanto en la película que no dormía componiendo y componiendo. Lo que le encantó es que le dejasen por fin hacer ese tipo de música en una película.
FGG: La idea de contar con Eneko Vadillo fue de Juan Carlos Carballo, que además es quien dirige la orquesta a la hora de interpretar la banda sonora. Es lo que dice Raúl, tenia que ser una música tremendamente atmosférica y ambiental, tener vida propia, no podía ser un mero acompañamiento con crescendos de tensión y «catapum». Tenía que ser como el calor de la película, que los instrumentos se vayan distorsionando como el calor distorsiona las mentes de los protagonistas.
RC: Lo que ha hecho Eneko es que la música va envejeciendo conforme avanza la película. Tanto en el trabajo de fotografía como de música les indicamos por ahí, que como los ancianos quedan por encima, que la película «envejeciese».
Usáis dos elementos muy asociados con la tercera edad, como la típica ola de calor en la que hay que cuidar a los abuelos y la presencia constante de tecnología anticuada.
FGG: Inicialmente ni siquiera era ola de calor, era de frío. Se cambió por varias razones: el calor vuelve loca a la gente y el frío no, es una posible justificación para los comportamientos extraños. Y el frío es más complejo a la hora de trabajarlo visualmente.
RC: Cuando ya pasamos al calor vimos que era lo más coherente. Normalmente las olas de calor debilitan o matan a los ancianos y la gente joven aguanta mejor, y aquí no, es al revés, los ancianos son cada vez más fuertes. En cuanto a la tecnología, la película empieza con un plano de una radio antigua. Teníamos claro que queríamos empezar con algo así, un transistor, una tecnología de otra época, que ellos la llevan tan dentro que se la ponen en el corazón. Se ha quedado alguna escena fuera, que ya enseñaremos, donde eso se marca más: el abuelo repara, le gusta trastear con los circuitos y tener su misma radio, los jóvenes tiran y sustituyen. En Viejos está esa reflexión sobre cómo ya no hay un apego a las cosas, una defensa del reparar y continuar con cosas que funcionan y siguen siendo válidas.
FGG: Todo nuevo, no repares nada. Mira como ya no existen los zapateros remendones que te arreglaban los zapatos. Todo lo viejo se tira… igual que a los viejos.

Jose A. Cano

