Series españolas
The Head: Maskirovka

En The Head T2 nos volvemos a encontrar con el profesor Arthur Wilde y su búsqueda quimérica de una solución contra el cambio climático. Escapado de la cárcel, que no exculpado de los crímenes que se atribuían, se embarca con un nuevo grupo de expertos en el buque Alexandría, que acaba por situarse en el llamado «Punto Nemo«, el más lejano a tierra firme en cualquier océano del planeta. El peor lugar posible para tener que enfrentarse a un misterioso asesino.
The Head regresa con una segunda temporada y un despliegue de medios similar al de su primera entrega y un reparto multinacional que vuelve a tirar de caras de La casa de papel igual que mantiene a un Jorge Dorado que ya domina el pulso de este tipo de producto a la perfección. Sigue siendo una serie «española» en la parte empresarial pero de factura «neutra» para el mercado internacional, lo cuál quizás explique alguna pega que le pondremos más adelante, pero en general es un producto de alta factura a todos los niveles.
The Head temporada 2 es una secuela que aparentemente calca el esquema de la primera temporada con el doble giro de que ya tenemos claros a los antagonistas y sabemos la escabechina que se avecina. El giro de suspense viene por parte de cómo los personajes de la entrega anterior vuelven a encontrarse, o tener acceso unos a otros, y los cebos habituales con saltos temporales y los secretos que esconden unos y otros.
The Head T2 y estirar bien una premisa

En ese sentido, repetir las dosis de terror, personajes despendolados y demás que hacían que la primera funcionase, con algún giro onírico aún más inesperado pero que encaja en el tono, The Head T2 cumple. Tan bien lo hace que a veces es demasiado genérico, y, como le ocurrió en sus primeros episodios y pasa en muchas de estas series actuales que mezclan elementos de Lost con Diez negritos, los secretos oscuros de algunos personajes o sus reacciones se ven venir desde que tienen un primer diálogo. Pero, en general, no se hace aburrido.
Arthur Wilde, además, es un protagonista, o más que protagonista un personaje que sirve de excusa o guía, suficientemente retorcido, complejo y turbio como para seguir siendo interesante. El resto, incluida su hija y demás añadidos, resultan más de manual, los arquetipos que no se usaron la primera vez, pero el cambio de escenario al barco, que se aprovecha de múltiples maneras tanto de trama como visuales, sí refresca un poco la parte más tópica que podía sonar a repetición. Y no es tan fácil ir matando al personal de forma imaginativa o temáticamente adecuada todo el tiempo. Casi que es lo que me parece que tiene más mérito.
Lo que ocurre es que The Head pide entrar en un pacto de lectura en el que gente con tanta paciencia, tan turbia o que resuelve según que situaciones de forma tan psicópata existe. A esta clase de fórmulas les puede ocurrir fácilmente como Prison Break, que suenan a peli de acción de los 90 y si las repites mucho las revientas. Al menos hay un par de personajes que tienen la decencia de perder el oremus de forma realista, y en esta ocasión que la tripulación parezca elegida por el peor encargado de recursos humanos de la historia se justifica en su carácter más o menos clandestino, de panda de pirados que aceptan trabajar con un prófugo de la justicia como Wilde.
Misterios de la ciencia en la temporada 2 de The Head

El MacGuffin científico, un alga tratada con la misma bacteria de la primera temporada, que absorbe CO2 en tal cantidad y velocidad que podría resolver la crisis climática, pues bueno. Se juega bien con él en un par de momentos, pero es eso, un MacGuffin. La serie está documentada hasta el detalle, pero se la juega en justificar los efectos de aislamiento, golpes de intervenciones externas de determinados personajes y demás. Haría falta alguien con más conocimientos que este redactor para saber en qué momentos son verosímiles algunos de los giros, porque algunos cuela y ya. Lo malo son los que no cuelan, en los dos últimos episodios, que están bien medidos pero casi siempre parecen excusas.
Aunque, precisamente por estas dificultades en gran medida autoimpuestas, hay que reconocerle un grandísimo mérito, uno que es difícil de explicar sin destripar media serie. Sabe releer el final de la primera y retorcerlo completamente para, no exactamente pillar desprevenido al espectador, pero sí recordarle la famosa maskirovka de la primera entrega, el engaño militar aplicado por la ¿antagonista? de entonces. Hay una reflexión no solo sobre los delirios de grandeza o el narcisismo de algunos personajes, también sobre cómo la violencia no tiene final, no arregla nada, solo se reproduce hasta el infinito.
En resumen: The Head T2 le gustará al que disfrutó de la T1 sin matarse, como producto de escapismo que va buscando retorcer su premisa de suspense hasta el límite. La altísima factura técnica y un reparto muy bien elegido -Hovik, faraón, rey, emperador- consiguen que se pase por alto algún otro momento de salto de tiburón. Si hay tercera, que argumentalmente se podría justificar, van a necesitar darle un lavado de cara a la premisa. Pero esta, de momento, ha aguantado el tipo.

Jose A. Cano