Series españolas
Noche de chicas: Campeonas del mundo

Noche de chicas sigue a un grupo de cinco amigas en pleno verano de 2010, cuando se reúnen en la casa de una de ellas en un pueblito de la sierra de Madrid para ver la final del Mundial. Solo que otra de estas mujeres tiene un plan diferente. Ejecutar una venganza que lleva tiempo planificando por las acciones pasadas de unos vecinos del pueblo, unos hombres que no llegaron a responder por sus actos. Y, aunque no quiera, las pondrá en peligro a todas con su decisión.
Prosigue por goteo el estreno en España de las coproducciones hispanomexicanas auspiciadas por Vix+, el gigante latinoamericano. Tras ver Montecristo en Movistar Plus+ y Los artistas: primeros trazos en Prime Video, es el turno de este thriller que bien podría ser una largometraje de presupuesto ajustado, pero que por la vía de la colaboración transatlántica gana un cartel de actrices españolas famosas gracias a las series al otro lado del charco y encabezadas por Aislinn Derbez, una estrella en su país (y conocida aquí por La casa de las flores, otro pelotazo del streaming).
Noche de chicas viene a poner a prueba ese star system panhispánico que los productores a uno y otro lado del charco están deseando explotar, aunque donde se jugará las castañas de verdad es en Zorro con ese triple salto mortal de Miguel Bernardeau haciendo de un don Diego de la Vega deconstruido y decolonial. La más interesantes de las propuestas de esta resurrección eje hispano-mexicano a un nivel que no se recordaba desde los tiempos de Jorge Negrete y Carmen Sevilla, Las pelotaris 1926, sigue esperando fecha de estreno española.
Sin tiempo de respirar

Noche de chicas puede presumir de ser un thriller que no para. Todos los episodios acaban en un cliffhanger climático, alguno mejor y alguno peor, pero que encaja en sus reglas. Siempre está pasando algo gravísimo y siempre se rebaja con algo de sentido del humor. Las protagonistas son esquemáticas, alguna con giro un poco traído por los menos, pero todo va tan rápido que no te da tiempo a plantearte si los personajes son planos y el reparto sirve para que las actrices les presten carisma.
Además, Noche de chicas aspira a un discurso feminista que se nota desde el momento en que ves en qué caso real se basa el ficticio que sirve de motor para la acción. Uno que, o bien refleja tan bien las ansiedades sociales de nuestro momento de modo tan crudo que no podemos evitar volver a él, o resultó tan morboso y al mismo tiempo movilizador para una parte del público que, para vender, se aprovecha a la mínima. Aquí al menos está tratado con respeto y el reparto de traumas entre las protagonistas (excepto una, el personaje de Leticia Dolera, que casi parece un recurso cómico por momentos) es relativamente verosímil.
En el conjunto, aunque todas están bien, destacan María León y Paula Usero, más que nada porque sus personajes son los que tienen decisiones y trasfondos más locos, así que tienen que ponerle mucho esfuerzo a hacerlos creíbles. La catarsis del de Usero, si uno se ha metido en el festival de acción tan despendolado e inverosímil que acaba siendo Noche de chicas, funciona muy bien, además. Y la guardia civil de Silvia Alonso es el personaje más realista del conjunto, aunque su subtrama paterna se abandone de repente, como si se les hubiese olvidado.
Thriller verbenero

Hay que decir que Noche de chicas se une a un pequeño subgénero, el de ficciones ambientadas en la final del Mundial 2010, el que ganó España. Es… un poco extraño, porque si bien Way Down (2021), de Jaume Balagueró, lo usaba como elemento disruptivo sobre la Fuente de la Cibeles, y La gran familia española (2013), de Daniel Sánchez Arévalo como catalizador familiar y social de cierta comunión (o liberación de represiones acumuladas), aquí está como podría estar cualquier otra cosa. Podría ser un encierro con vaquillas, la verbena del pueblo (que de hecho sale también) o cualquier otro elemento. Parece una excusa para que sea verosímil llenarlo todo de banderas de España y rebajarle eficacias a los móviles (que los que salen parecen muy modernos para entonces, pero bueno).
Como si el ambiente no fuese exótico para el público mexicano, además. Aunque aquí al menos no insisten en refregarnos la región de Madrid (demasiado) como destino de vacaciones, pese a que dentro de la historia sí que lo sea para el personaje de Aislinn Derbez. Que podría haber sido lo mismo mexicana que de Italia o Singapur, pero bueno, la actriz es muy buena en este registro mixto entre el thriller y la comedia (y guapísima, como todo el mundo en esta serie) así que tampoco pasa nada.
Solo subrayar lo de siempre: aspirar a un público más amplio y multinacional, porque vía Vix+ Noche de chicas se ha emitido para toda América Latina e incluso EEUU, acaba suponiendo la cobarde decisión de tirar por lo genérico y poner banderitas para que se note el país donde se ambienta. No es la primera, no será la última.
Cerrando el chiringuito, Noche de chicas es un thriller muy eficiente en hacer su trabajo —gracias a sus benditos menos de 30 minutos por episodio, también— y que consigue engarzar los temas feministas que quiere tratar con la trama. Hay que ser consciente, eso sí, de que su objetivo es rizar el rizo siempre con más acción y giros inesperados, no aspira a ser remotamente realista. La fecha de ambientación y algunos detalles parecen puestos por poner, así que se queda en eso: un suspense extremo un poco loco con un reparto espectacular.

Jose A. Cano