Series españolas
Motel Valkirias: Non hai fronteiras

Motel Valkirias es la historia de tres mujeres unidas por un motel en la frontera entre Galicia y Portugal. Una es una madre divorciada que lucha por alejar a su hija de su exmarido maltratador, la otra una actriz madura en plena crisis profesional y la tercera la dueña del motel, una mujer anciana, sola y con problemas económicos. Sus caminos se cruzan con el de un tipo peligroso y con un plan muy poco legal, que terminará de forma violenta y creándoles nuevos problemas a solucionar.
La coproducción con Portugal empieza a ser un subgénero de la ficción de género española. Por conveniencia, además, convertidas en historias de frontera con protagonistas a ambas lados de la raya y que dan para un poco de todo: policiales clasicotes como Sequía, historias familiares de animación como Los demonios de barro o thrillers más modernos del estilo de Auga seca, con las que Motel Valkirias comparte algunas cosas.
En este caso la propuesta es un wéstern de frontera con giro feminista (aunque sin subrayados innecesarios) que reparte por igual el suspense y el festival de referencias POP. Depende un poco de la credibilidad que se le dé a que la peligrosidad de ese espacio es comparable a la de la frontera entre EEUU y México, incluso metiendo al narco por medio, pero es divertida, que es de lo que se trata.
Welcome to the Motel Valkirias

La serie es una batidora pop con referencias a Tarantino y los Coen pero también consciente de a qué se parece (The Mexican, Sky Rojo) y a qué no se quiere parecer. La frontera entre dos países de la Unión Europea no debería tener un componente tan romántico, pero la ambientación busca ser tan anacrónica, y lo que ocurre tiene un sabor tan retro, que se admite como una licencia necesaria para que pasen cosas.
La parte de género cinematográfico se desenvuelve mejor en unas tramas que en otras, con la de la actriz, la más interesante por menos vista en este contexto, perdiéndose entre las otras dos, y la de la dueña del motel a veces demasiado subliminal. En general las tres historias hablan bien entre ellas y con los temas de fondo de la serie, pero mantener tantos episodios la tensión en tantos frentes a la vez, más el conflicto central, es complicado.
La parte de género más política, por decirlo así, funciona bastante mejor porque no es evidente, pero sí supura por cada giro del guión. Con su doble lectura mitológica (estas mujeres son valkirias, pero también son las parcas, o nornas, si nos quedamos en lo nórdico) y reivindicativa, hace que sean unas buenas antagonistas para el desplieguen de «villanos» más prototípicos al que se enfrentan, y sus relaciones entre sí son creíbles y adecuadas al tono de wéstern crepuscular.
Portugal, país sin ley

Lo cierto es que por momentos, incluso con los giros guasones de guiños a la idiosincrasia local, lo mejor de Motel Valkirias es ese juego de espejo con otros thrillers fronterizos y lo que dicen sobre las ideas de justicia, libertad o civilización. No es que esto vaya por ahí, pues le interesa más cómo son estas mujeres y cómo aprenden a fiarse unas de otras, pero las coloca en ese ambiente precisamente por cómo pueden hablarse con todos esos conceptos de las historias del oeste. Así, las masculinidades aquí bailan un poco a su son, con sicario y un policía «buenos» que se parecen más de lo que creen o unos admirador de Humphrey Bogart cobardes y miserables.
En fin, que Motel Valkirias es una serie accesible, entretenida, con lo mejor de referentes como Auga seca o O sabor das margaridas pero el agradable añadido del sentido del cachondeo y un suspense que aunque sufre algún bajoncillo a la mitad, se mantiene bien. Una historia sobre la necesidad de las fronteras y también la de derribarlas cuando es necesario, tanto las nacionales como las personales que a veces nos impiden reconocer a nuestras iguales.

Jose A. Cano