Suscríbete Iniciar sesión

Críticas

Matar al presidente: Muchas teorías, ninguna demostrable

Un documental interesante porque explica todo el contexto del atentado de forma clara, pero que da explicaciones a la muerte de Carrero Blanco para las que no existen pruebas actualmente
Matar al presidente serie documental carrero blanco

Matar al presidente resume en tres episodios los hechos que rodearon el asesinato de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de la dictadura de Franco apenas unos meses, entre junio y diciembre de 1973. Además de reconstruir el atentado en sí y de dar contexto político e internacional al momento, la serie documental explora las diferentes teorías que ponen en duda la versión oficial. Desde las que consideran que los etarras implicados eran demasiado inexpertos hasta las que implican a la CIA y a las propias autoridades franquistas, por acción u omisión.

Ha querido la casualidad que unos días antes del estreno de esta docuserie en Movistar Plus+ haya muerto, con 100 años de calendario, Henry Kissinger, secretario de Estado de los Estados Unidos durante los gobiernos de Richard Nixon y Gerald Ford y bicho malo donde los haya, implicado en los golpes de Estado de Argentina o Chile o los bombardeos de Camboya. Y con ello ha resucitado en redes una de las teorías de la conspiración que analiza esta serie: que fue él quien ordenó la muerte de Carrero Blanco y que la CIA intervino directamente en el atentado. Aquí no se confirma exactamente, pero se le da bastante cancha, ahora veremos cómo.

Dirige Matar al presidente Eulogio Romero, documentalista que lo mismo te hace un seguimiento de La Roja en los mundiales de fútbol que series como Edelweiss, sobre sectas y abusos sexuales. Ese pulso narrativo de sacarle tensión a cosas que ya sabes cómo acaban está aquí, pero también una selección de entrevistados que incluye a los periodista Paco Mármol y Carlos Estévez, autores del libro Carrero. Las razones ocultas de un asesinato; el ex ministro del Interior Rodolfo Martín Villa, exespías como Jaime Rocha (exCESID y ex CIA) o el mismísimo Mikel Lejarza ‘El Lobo’, agente del CESID infiltrado en ETA por aquellos años.

Matar al presidente: Muchas teorías, ninguna demostrable 1

Lo cierto es que Matar al presidente no firma ninguna teoría al 100%. La serie se ha promocionado como que ha tenido un acceso inédito a la documentación del caso, pero no es así: ha tenido más acceso que nunca, pero a lo que hay disponible. El único documento novedoso se admite como imposible de verificar: un presunto informe de la investigación del Ejército que firmaría el antiguo oficial del Estado Mayor Amadeo Martínez Inglés, expulsado del Ejército en los 90 por el PSOE cuando pidió acabar con el servicio militar obligatorio, que tiene en la actualidad 87 años y no aparece para certificar su autenticidad. Aparentemente es un resumen de pocas páginas en el que, sin pruebas concretas, el militar atribuiría a Kissinger la autoría intelectual del atentado.

¿Y por qué, se pregunta uno? ¿Qué problema iba a tener Henry Kissinger, que se dedicaba a promocionar dictaduras por el mundo, con un dirigente continuista con el franquismo y que no quería una transición democrática ni nada parecido? Al parecer, que no era manejable. El estadounidense había estado 24 horas antes del atentado en Madrid, en una reunión con Carrero Blanco para renovar el acuerdo para la presencia de bases militares de su país en España que, según el entonces ministro de Exteriores, Laureano López Rodó, habría sido bastante tensa (aunque posteriormente dio varias versiones, en el documental solo aparece esta, y murió en el año 2000).

Carrero Blanco quería forzar la mano del gringo en el tema bases, no dejarse manejar tan fácilmente, y era contrario a ceder el control del Sáhara Occidental al aliado preferencial de EEUU en la zona, Marruecos. Un par de meses antes, en octubre del 73, ya como presidente, no había permitido el paso por territorio español de aviones estadounidenses destinados a ayudar a Israel en la Guerra del Yom Kippur. También habría sido el máximo responsable del Proyecto Islero, el intento real, aunque fracasado, del Estado español de crear su propio arsenal nuclear, abortado por EEUU. Aquí Matar al presidente lanza una verdad a medias, puesto que ‘Islero’ sobreviviría hasta bien entrados los 80, con el beneplácito de los gobiernos de Adolfo Suárez y Felipe González.

Matar al presidente: Muchas teorías, ninguna demostrable 2

¿Cómo de plausible es dicha teoría? Pues, como advierte el veterano periodista de investigación Antonio Rubio, es indemostrable con los datos disponibles actuales. Mármol y Estévez vienen a decir que el comando etarra eran un grupo de chavalines sin experiencia que cometieron todo tipo de errores y que las explicaciones que dan (que aprendieron a cavar túneles y a poner bombas con manuales de la biblioteca) no se sostienen. Pilar Urbano, nada menos, afirma directamente que la verdadera carga explosiva en el túnel, la que hace volar al coche tan espectacularmente, la coloca la CIA, aunque no aporta pruebas directas.

La única fuente anglosajona, el periodista Tim Weiner, viene a decir que «bullshit». Así, tal cual. Que la CIA nunca jamás en su historia colaboró con una organización de izquierdas (ETA) para quitarse de en medio a un político de derechas (Carrero). De fondo, la teoría que parece apoyar Matar al presidente es que entre todos lo mataron y él solo se murió. Es decir, que a EEUU no le vino mal, pero que quien tenía la información y «dejó hacer» fueron las propias autoridades franquistas, en concreto el entonces ministro de Gobernación, Carlos Arias Navarro, y el director de la Guardia Civil, Carlos Iniesta Cano, rivales de Carrero y beneficiarios políticos directos de su muerte.

Ahí, en la descripción de las rivalidades internas del franquismo en vísperas del hecho biológico que obligaría a tomar decisiones, está gran parte de la gracia de Matar al presidente, ya que en el caso de las conspiraciones, se limita a resumirlas. También, aunque sabemos que es menos emocionante, es una pena que se deje de lado la teoría «Mortadelo y Filemón». O sea, que todos fueron unos inútiles. Carrero iba a misa con una escolta ridícula diariamente y siempre con la misma rutina, los etarras se pasaban el día de juerga en Madrid porque sus jefecillos estaban peleados entre ellos y no se aclaraban si querían un secuestro o un atentado, la Policía se creyó durante los primeros minutos que aquello era una explosión de gas porque estaba otra reciente en Barcelona y no estaban acostumbrados a grandes atentados…

En fin, que Matar al presidente es un documental interesante porque explica las cosas sin enmarañarlas, pero decepcionante porque da pábulo a muchas teorías completamente indemostrables con la información que tenemos ahora mismo. La clave, en el último episodio, ya sobre el descuento, la da Antonio Rubio: seguimos con una Ley de Secretos Oficiales de 1968, que resulta completamente ridículo que siga vigente después de casi 50 años de democracia, y que sería hora de ir reformando. Mientras ese momento no llegue y se abran los cajones, sobre el asesinato de Carrero Blanco, el 23F o cualquier otro hecho similar solo se podrá especular.

Imágenes: Matar al presidente – Movistar Plus+

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).