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CRÍTICAS | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2026

‘Jaleos’: Mirar el baile, romper el fetiche

Una película en la que el montaje se adapta al tempo del flamenco, un viaje por la historia para demostrar que el arte jondo nació para ser visto
Crítica de Jaleos

Lleva varios años, el cineasta Isaki Lacuesta, adentrándose en el cine musical, desde la ficcionalización en Segundo premio (2024) o el documental más convencional, con Flores para Antonio (2025), sobre el cantante flamenco Antonio Flores. En este caldo de cultivo, se gesta el proyecto de Jaleos, una especie de Histoires du cinéma (1988), de Jean-Luc Godard, sobre la iconografía y la representación del flamenco.

Adoptando la forma del ensayo cinematográfico más que de un documental al uso, Jaleos propone un recorrido por la historia del flamenco: desde su etimología y sus primeras menciones como palabra y concepto —incluida la confusión del término con los flamencos de Flandes— hasta las primeras capturas del baile flamenco o de lo que podría considerarse como tal.

'Jaleos': Mirar el baile, romper el fetiche 1

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Isako Lacuesta elabora una historia visual del flamenco, pues la tesis que manejan tanto él como los múltiples narradores que aparecen a lo largo de la película es que el flamenco, tal y como se entiende actualmente, nace primero que nada como icono visual. Su aparición, popularización y paulatina evolución son paralelas al desarrollo de la historia de la imagen y, en concreto, de la imagen en movimiento.

A ritmo de flamenco

Crítica de Jaleos

Partiendo de la apropiación de la figura de la gitana bailaora de flamenco en la película de Leni Riefenstahl Tierra baja (1954) el guion, de Pedro G. Romero, Luis E. Parés y el propio Isaki Lacuesta, elabora un recorrido crítico atravesado por la fascinación de la historia del flamenco. Desde la exotización de la figura de la gitana, sexualizada y extranjera, las voces e imágenes se apropian del relato y permiten recentralizarlo.

Como película ensayística, Jaleos se sostiene en dos pilares: por una parte, la imagen visual —en gran medida fruto de una labor extenuante de archivo y documentación— y, por otra, las voces narradoras, que van desde C. Tangana o Soleá Morente hasta Georges Didi-Huberman. La exploración de la iconografía flamenca —desde las primeras representaciones del baile capturadas por Edison— dialoga con la narración, que en ocasiones describe, contextualiza o elabora discursos críticos —despierta por ejemplo discusiones entre las voces sobre lo qué es y no es flamenco—.

Jaleos, mediante la adición de voces, se va enrollando en sí misma hasta convertirse en una masa polifónica. Lo ensayístico de la película deja de ser el desarrollo de una tesis individual para convertirse en una conversación, abierta a la contradicción y al debate.

Este diálogo entre palabras e imágenes se apoya ampliamente en un montaje que, de alguna manera, también consigue representar esta polifonía. El montaje, cortante y abierto, no teme la repetición, congelar la imagen, detenerse ni observar. Es un juego constante con las imágenes que las amplía y se adentra en otras de sus dimensiones —como el tiempo—, utilizando, por ejemplo, los trucajes casi primitivos de la edición. Además, la película está en todo momento al servicio del flamenco: se adapta al tempo y al ritmo del baile y de la música, conformándose en sí mismo como un baile sugerente.

Jaleos es un espectáculo

'Jaleos': Mirar el baile, romper el fetiche 2

Desde los inicios, la imagen del flamenco y de la gitana ha estado conectada con el concepto de espectacularidad. Los movimientos, el cuerpo y la bailaora son exotizados y erotizadas como objeto visual —en muchos casos censurados o cortados literalmente para que no fuesen vistos—. Por lo tanto, la iconografía y la imagen del flamenco forman parte de todo un imaginario casi circense repleto de otredad de la que Isaki Lacuesta se aprovecha para elaborar un discurso crítico.

La combinación de las voces narradoras, el laberinto de imágenes por el que Lacuesta lleva al espectador y la propia naturaleza casi desconocida de muchas de estas imágenes, elaboran todo un mapa en el que se contextualizan el flamenco y sus protagonistas, así como la naturaleza problemática de su exotización. Jaleos se mueve desde la curiosidad y la indagación. Se abandona a la magia que rodea al flamenco, sin convertirlo en un fetiche —como ya han hecho muchos otros—, sino en una realidad con una historia compleja, rica y brillante.

Ana Jiménez Pita

Ana Jiménez Pita

Crítica y programadora de cine, ha formado parte del equipo de programación de Filmoteca Española, y colabora en medios como Revista Mutaciones, Cine Divergente, Caimán. Cuadernos de cine o en programas como Tarde de Perros.