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Críticas

Este cuerpo mío: Documental domesticado

Aunque la experiencia personal que recoge el documental es interesante, no se libra de la falta de equilibrio entre los momentos cotidianos y los excesivamente planificados
Crítica del documental 'Este cuerpo mío'

Este cuerpo mío cuenta la transición del cineasta y artista italo-chileno Afioco Gnecco acompañado por su mejor amiga, la actriz española Carolina Yuste, siendo ambos directores del documental, en el que se recogen los efectos de la testosterona en su cuerpo o se comentan los primeros pasos que dio en plena pandemia. Un viaje tanto metafórico como literal durante el cual los protagonistas visitarán a la familia de Gnecco en Chile para reencontrarse con personas a las que no veía desde niño, mucho antes de asumir su identidad trans.

Llega a cines esta película con una pata en el testimonio, otro en el documental de creación y un tercero casi en el vídeo doméstico, metiéndonos en el pasar del tiempo de los directores y protagonistas con sus conversaciones en torno al género o la transición como hilo conductor. Se trata de una expansión del cortometraje Ciao Bambina (2024), nominado al Goya y Biznaga de Plata en Málaga en su día, y que supone el debut de Yuste en la dirección el mismo año que publica su primer libro.

<strong>Este cuerpo mío</strong>: Documental domesticado 1

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La novedad de la actriz famosa y ganadora del Goya detrás de la cámara saca ligeramente a la película del nicho del documental de creación con el doble giro del testimonio LGTBIQ+, que a pesar de proliferar en festivales y certámenes de todo pelaje con gran celebración crítica, no suelen gozar de unos grandes resultados de taquilla y viven más del ‘circuito cultural’, con proyecciones en asociaciones, centros educativos y demás.

Este cuerpo mío y la familia

<strong>Este cuerpo mío</strong>: Documental domesticado 2

Este cuerpo mío nos introduce a capón en la dinámica de Yuste y Gnecco en plena transición del segundo, con dificultades para conseguir la testosterona, alguna pelea con la médica y saltos temporales que hacen que la primera se sorprenda con su cambio físico. La complicidad entre ambos le da algunos momentos «meta» —como cuando aparecen planificando escenas para evitar hacer ejercicio— un carácter casi de video doméstico que, curiosamente, no se trasvasa a los momentos familiares.

Gnecco comparte su historia familiar con cierto pudor pero sin secretos: la experiencia migrante, el padre fallecido cuando aún era menor, la madre dependiente en la actualidad… hurta a su hermana y su actual pareja, aunque las menciona, pero sí enseña a la madre… Irónicamente, son momentos como la carta que se dirige a sí mismo antes de transicionar los que quedan más enlatados de la película, más propios de un documental convencional frente al discurrir de la vida que este parece proponer.

Otro lastre son un par de conversaciones entre este y Yuste sobre la idea mismo del género o la Transición, que la segunda afronta desde su posición cis, y que a veces suenan a cuando se juntan los colegas en casa y piensan: nos tendríamos que hacer un pódcast, mira que cosas tan profundas salen cuando hablamos. Explicitan cuestiones que ya estaban en la experiencia misma que están retratando e incluso en Gnecco grabándose solo en casa, resultando redundantes.

Este cuerpo mío y el testimonio

<strong>Este cuerpo mío</strong>: Documental domesticado 3

Este cuerpo mío levanta un poco el vuelo en la parte de la familia chilena, que canta menos a recreada y tiene un par de momentos que claramente son naturales —incluyendo un ‘Heil Hitler’ presuntamente en broma pero sin venir a cuento de la Nonna, en el que sería curioso profundizar—. La aceptación de la familia de la identidad de Gnecco, con consideraciones como que su mote cariñoso no cambia porque sigue siendo ‘Rafi’ —por Rafael, Afioco es un nombre artístico—.

Es posible que la odisea de Gnecco se diferencie de otros títulos por la tradicional doble invisibilidad de los hombres trans —aunque solo los últimos meses ya nos dejan Iván&Hadoum o 9 lunas, entre otras—, y es interesante como depuración del tema en un cineasta cuya filmografía gira alrededor de esta cuestión identitaria. Pero la película nunca logra tomar un vuelo real más allá de lo personal de la anécdota, y cuando intenta ser universal, resulta fría y mecánica.

Recogiendo los bártulos, se podría decir que aunque la experiencia personal que retrata Este cuerpo mío es válida e interesante, cinematográficamente no pasa de un documental ‘de creación’ más, con todos sus tics, sobre un tema del que el cine de los últimos 100 años ha estado escaso pero el de los pasados 5 ó 10 ha explorado desde muchos puntos de vista.

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Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.