Crítica del 4x01
Entrevías: Yo soy la Justicia, pero solo a ratos

Imágenes de la temporada 4 de 'Entrevías'. ©Mediaset España. Montaje: ©Cine con Ñ
En la cuarta (y última) temporada de Entrevías volvemos con Tirso Abantos al barrio unos meses después de la muerte de su nieta Irene. El antiguo militar está sumido en la depresión, su bisnieto anda desatendido entre el duelo de Nelson y una Gladys a la que no le da la vida para cuidar de todos y llevar el bar. Al mismo tiempo, a Ezequiel, ya de nuevo reintegrado en la vida de la comisaria, le asignan una novata como compañera, tropezando con un descubrimiento que puede cambiarlo todo. Lo que no sospechan es que una nueva amenaza de especulación se cierne sobre el barrio. Una amenaza que viene acompañada de un misterioso asesino.
Todo lo que empieza tiene que acabar. Entrevías encarrila su final con su enésimo ‘cambiarlo todo para que todo siga igual’, intentando devolver a su protagonista a su posición inicial de única defensa del barrio contra la especulación. Las buenas cifras de audiencia de las dos primeras temporadas y el posterior (gran) éxito allende nuestras fronteras vía Netflix le dieron vida a un producto que Telecinco estrenó de cualquier manera pese a los nombres que manejaba. Corrió peligro de culebronizarse (siempre tuvo una pata muy adolescente y telenovelesca), pero parece que tanto desde Alea Media como desde Mediaset han decidido que lo bueno, si breve, dos veces bueno.


Jose A. Cano