Críticas
El refugio atómico: Fastidian más unos cuernos que el fin del mundo

Stills de 'El Refugio Atómico'. ©Tamara Arranz. Montaje: ©Cine con Ñ
El refugio atómico se llama Kimera Underground Park, un megacomplejo subterráneo para multimillonarios pensado para sobrevivir durante al menos 10 años a un apocalipsis nuclear. Cuando se declara la III Guerra Mundial, rápidamente las acaudaladas familias Falcón y Varela hacen valer su inversión de 48 millones de euros por cabeza para ocupar sus lugares. Pero la tragedia que las une puede ser un problema para sobrevivir en estas circunstancias. Y, por supuesto, el refugio y la guerra que lo hace necesario no son lo que parecen.
El estilo Netflix es quemar los mistos en el primer episodio, contándote poco menos que casi toda la serie del tirón, para que no te vayas, y luego marearte a giros (al tiempo que te aplanan o queman la imagen por caminos varios). El estilo Vancouver, nos duele la boca de decirlo, es tener a gente muy guapa haciendo cosas muy locas. Ahora se unen en una escala de azules y naranjas, algo así como La fuga de Logan (1976) —la distopía como centro comercial de lujo hortera— pero que se vea bien en la pantalla del móvil mientras vas en el metro.

Jose A. Cano