CRÍTICAS
Dragonkeeper: La gran superproducción de la animación española es un cuento chino

Stills de 'Dragonkeeper' ©A Contracorriente Films. Montaje: ©Cine con Ñ
Dragonkeeper (Guardiana de dragones) es la historia de la niña Ping, una esclava en un remoto enclave de la China imperial donde se custodia a los «invitados especiales»: los últimos dragones de la época en la que vivieron en armonía con los humanos. La niña se convierte en la guardiana del último huevo de dragón, que puede asegurar la supervivencia y la libertad de la especie, pero deberá enfrentarse a la avaricia de los hombres y a un malvado hechicero que cree haber encontrado el secreto de la inmortalidad.
Tras una larga espera que incluyó un retraso del estreno —y que impidió unas nominadas al Goya de su categoría ya de órdago al unirla a Robot Dreams, Momias, Dispararon al pianista y El sueño de la sultana—, la gran superproducción sinoespañola llega a los cines con la[ expectativa de reventar la taquilla en nuestro país e internacionalmente. Salvador Simó codirige junto al chino Jianping Li en un estilo alejado de Buñuel en el laberinto de las tortugas y con la intención explícita por parte de la producción de convertir esto en una franquicia (se basa en una serie de novelas de la australiana Carole Wilkinson y adapta solo la primera entrega).
De la importancia del género en la industria española actual, en cualquier caso, es prueba suficiente que sea película de inauguración del Festival de Málaga, apenas unos meses más tarde de que los Forqué creasen un premio para la categoría (para el que es favorita desde ya, en todos los galardones) y de los numerosos reconocimientos recogidos por Robot Dreams.


Jose A. Cano